El extraño feed de Michael Olise: fotos del Mundial desde un TV y una historia viral

El perfil de Instagram de Michael Olise cuenta con 8,3 millones de seguidores, sigue a 23 cuentas y muestra exactamente cinco publicaciones. Sin texto explicativo, todas parecen capturadas con un teléfono de hace dos décadas apuntando a un televisor de tubo: líneas horizontales, colores distorsionados, jugadores reducidos a manchas de píxeles. Los seguidores que esperaban lo típico de un futbolista de élite —botines nuevos, filtros dorados, publicidad— se encontraron con algo radicalmente distinto.

Detrás de esas imágenes está Florence Pernet, fotógrafa francesa con experiencia en los Juegos Olímpicos de París 2024, el tenis y campañas para Nike, Adidas y Lacoste. Para el Mundial 2026, Pernet no consiguió acreditación. En lugar de rendirse, transformó su salón en un estudio: con cámara en mano, empezó a fotografiar directamente la pantalla de su televisor durante los partidos. La frase que acompañó esas imágenes se volvió el eslogan no oficial del torneo:

“No tengo acreditación, pero sí tengo mi TV y mi propia visión”

El resultado visual tiene un nombre técnico: efecto moiré. Se produce cuando el sensor de la cámara choca con la retícula de píxeles de la pantalla, generando tramas de líneas y puntos que durante décadas fueron considerados un error. La paradoja del Mundial 2026 es que, en un torneo cubierto con cámaras 8K y 40 ángulos de repetición, la imagen más difundida fue la de menor calidad. La ensayista Hito Steyerl escribió en 2009 una defensa de la “imagen pobre”: esa copia degradada, comprimida y reenviada mil veces que, por su baja resolución, revela más sobre el consumo del mundo que cualquier fotografía perfecta.

Florence Pernet fotografió los partidos del Mundial 2026 desde la pantalla de su televisor y acompañó sus imágenes con una frase que se volvió el eslogan no oficial del torneo,

Las imágenes de Pernet se viralizaron tan rápido que la Federación Portuguesa de Fútbol la contrató para una colaboración oficial. De la puerta cerrada al contrato, sin pisar un estadio. Olise fue uno de los primeros en adoptar esa estética: su primera publicación con este estilo incluía imágenes del FranciaSenegal, partido en el que él mismo fue elegido MVP.

El caso más revelador trasciende lo estético. Sidy Talla, fotógrafo oficial de Senegal, no obtuvo el visado para ingresar a Canadá y cubrió el partido de su selección contra Irak desde la habitación de un hotel en Nueva Jersey, con la cámara apuntada a la pantalla. Lo que empezó como un gesto visual terminó señalando un problema real del torneo: los visados denegados que dejaron fuera a hinchas, fotógrafos y delegados, afectando especialmente a delegaciones africanas e iraníes.

Fotografiar pantallas no es nuevo. En 1972, el fotógrafo belga Harry Gruyaert se encerró en un piso de Londres a fotografiar un televisor estropeado, distorsionando los colores hasta convertir la programación británica en imágenes psicodélicas. Aquella serie, TV Shots, escandalizó a los puristas y hoy se estudia como obra de referencia. La lógica de Pernet en 2026 es la misma: fotografiar la pantalla no es retratar el fútbol, sino retratar cómo lo vive la mayoría, desde el sofá, con el mando en la mano.

Michael Olise, un jugador fuera de lo común

El perfil de Michael Olise en Instagram pasó de estar vacío a acumular cinco publicaciones con imágenes borrosas, llenas de líneas de interferencia y colores quemados

Que esta estética encaje con Olise no es casual. Sus compañeros lo llaman “Monsieur Nonchalant”. Responde en ruedas de prensa con la emoción de un contestador automático. Juega el Mundial con unas Nike Hypervenom Phantom III descatalogadas desde 2018 porque no tiene contrato de botines ni parece interesado en tenerlo. Su feed es la extensión digital de sus pies: nada patrocinado, nada explicado, todo elegido por gusto personal. Su biografía: un símbolo de infinito, un emoji de ninja y un correo de contacto.

Esa actitud se refleja dentro del campo. Michael Morrison, excompañero en el Reading, lo describió en una entrevista con The Athletic en octubre de 2021 como “un poco raro”, aunque también como “un jugador especial”. El motivo: cuando marcaba, a veces no celebraba.

“Le decíamos, ‘Mike, acabas de marcar un gol importante y ¿solo caminas de vuelta?’”

Recordó Morrison. “Nunca descubrimos realmente por qué. Nunca pudo darnos una respuesta, pero simplemente es diferente”, cerró el defensor.

La imagen más recordada de esa actitud llegó en enero de 2023, en un partido entre el Crystal Palace y el Manchester United. Olise ejecutó un tiro libre en el minuto final que golpeó el travesaño y entró, igualando el tanto de Bruno Fernandes y arrebatándole dos puntos al United en sus aspiraciones al título. Selhurst Park estalló. El francés dio media vuelta y caminó de regreso a la línea de mediocampo como si nada hubiera pasado.

Olisé tomó esta tendencia desde el partido con Senegal

Esa distancia con el espectáculo contrasta con sus números esta temporada: 16 goles y 28 asistencias en 40 partidos, con 44 goles producidos en total, cifra que iguala la de Kylian Mbappé y que solo supera Harry Kane con 53. En la Champions League, lidera la tabla de asistentes junto a Vinicius Jr. con siete pases de gol cada uno, cerca del récord de nueve que estableció Luis Figo en 1999-2000. En la Bundesliga, alcanzó las 20 asistencias, a un paso de las 21 que logró Thomas Müller en 2019-20.

Nacido en White City, Londres, Olise pudo haber representado a varias selecciones por sus orígenes: padre nigeriano, madre argelina y francesa. El francés fue el idioma de su infancia. Sus primeros pasos fueron en las categorías inferiores del Arsenal, el Chelsea y el Manchester City. Luego llegó al Reading, donde en la temporada 2020-21 firmó siete goles y doce asistencias en la Championship, rendimiento que le abrió las puertas al Crystal Palace. Tras tres temporadas allí, el Bayern de Múnich lo incorporó. El exjugador del Real Madrid Sami Khedira lo definió en Bild:

“Es, probablemente, el mejor extremo del mundo en este momento. Ofrece un conjunto de cualidades de primera clase”

La prensa española interpretó que al borrar todas sus fotos con la camiseta del Bayern, Olise hacía un guiño al Real Madrid. La teoría duró hasta que apareció la explicación real.

Fuente: Infobae

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