En las montañas nubladas de la Sierra Mazateca, en Oaxaca, un equipo de científicos ha descubierto tres especies de salamandras que carecen de pulmones. Estos animales respiran exclusivamente a través de la piel y la cavidad bucal, una adaptación que los hace muy vulnerables a los cambios en su entorno.
Más del 40% de los anfibios del mundo están en peligro de extinción debido a la pérdida de hábitat, la contaminación y enfermedades. México alberga 163 especies de salamandras, muchas endémicas. Las tres nuevas especies fueron encontradas en bosques nublados, un ecosistema que cubre apenas el 1% del territorio nacional.
Adaptación extrema: respirar sin pulmones
Las nuevas salamandras pertenecen al género Pseudoeurycea y se caracterizan por la ausencia de pulmones. Víctor Hugo Jiménez Arcos, profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, explicó que estos animales respiran por la piel y la cavidad bucal, por lo que cualquier alteración en el aire, agua o suelo puede afectar su fisiología. La presencia de contaminantes o agroquímicos representa una amenaza directa para su supervivencia.
Dependen de ambientes húmedos y estables para vivir. Esta adaptación les ha permitido ocupar nichos ecológicos muy específicos. Son indicadores de la salud de los bosques donde habitan.

Tres especies, tres nichos diferentes
Pseudoeurycea euguii vive bajo tierra, con cuerpo alargado, extremidades pequeñas y cola larga para moverse en el subsuelo. Su nombre honra a Euguii Roy Martínez Pérez, un joven oaxaqueño defensor de los bosques nublados fallecido en 2020.
Pseudoeurycea parraoleae tiene extremidades largas adaptadas para desplazarse entre rocas, habitando grietas y zonas rocosas. Lleva el nombre de Gabriela Parra Olea, experta en conservación de anfibios. Por su parte, Pseudoeurycea natsii vive en árboles y vegetación alta, con una coloración verdosa que la camufla entre musgos, bromelias y orquídeas. Su nombre proviene del mazateco y significa “reina de la lluvia”.
Cada especie ocupa un nicho distinto, lo que enriquece la diversidad ecológica de la zona y permite que coexistan sin competir directamente.
Las tres solo se han encontrado en un área específica de la Sierra Mazateca. Su distribución limitada las hace vulnerables a incendios, expansión agrícola y pérdida de bosque. Jiménez Arcos advirtió que el cambio climático y las enfermedades pueden acelerar su declive. Los investigadores consideran que cumplen criterios para ser clasificadas en categorías de alto riesgo de extinción.
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Reconocimiento a comunidades y trabajo colaborativo
Los nombres elegidos reconocen a personas y comunidades que han protegido la región. La participación de habitantes de San Martín Caballero y Rancho Guadalupe fue clave para acceder a zonas de difícil acceso. El apoyo de las comunidades fue fundamental para el éxito del proyecto y la conservación de los bosques.
El hallazgo fue posible gracias a la colaboración de estudiantes y especialistas de diversas disciplinas. Involucrar a los estudiantes en proyectos reales fortalece su formación y asegura la continuidad de la investigación y conservación de la biodiversidad mexicana, destacó el profesor.
Las comunidades recibieron la noticia con entusiasmo, ya que muchas desconocían la existencia de estas salamandras debido a sus hábitos nocturnos y discretos. Los investigadores consideran necesario fortalecer la divulgación científica con actividades educativas en la región.
Fuente: Infobae