La producción mexicana “No Tengo Miedo” aterriza en Netflix con una mirada cruda al México rural que el Mundial de 1986 dejó fuera del foco: en el estado de Veracruz, un pequeño de 10 años se topa con otro menor que permanece encadenado y secuestrado, y al mismo tiempo descubre que su propia familia está metida en el caso.
Esta miniserie, que se estrenó el pasado 8 de julio, emplea la fiebre del fútbol como telón de fondo para sacar a la luz la corrupción, la violencia y los secretos que los mayores esconden a los niños. La adaptación corre por cuenta de Netflix y se inspira en la novela “Io non ho paura” (2001), del escritor italiano Niccolò Ammaniti; la historia original transcurría en la Italia de los años 70, pero aquí se traslada al Veracruz de 1986, entre cafetales marchitos y comunidades que sufren los embates de la crisis económica.
El Mundial como espejo de lo que se silencia

La serie llega en un instante que parece casual, pero no lo es: el Mundial de 2026, que México organiza junto a Estados Unidos y Canadá, revive tensiones que la ficción ya mostraba hace cuatro décadas. Mientras Diego Maradona hacía historia en el Estadio Azteca en 1986, un México rural agonizaba en la pobreza y el abandono estatal. En 2026, el mismo estadio fue sede de la ceremonia inaugural, pero sus muros exteriores aparecieron cubiertos de carteles de personas desaparecidas y maestros acampaban en sus entradas.
La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) mantiene una huelga indefinida desde el 15 de mayo, con bloqueos en la avenida Reforma y un campamento en el Zócalo capitalino. Sus exigencias son claras: derogar la reforma de pensiones del ISSSTE de 2007, eliminar las Afores y aumentar en un 100% el salario base.
134 mil desaparecidos ante los ojos del mundo

El día del partido inaugural, colectivos de madres buscadoras marcharon rumbo al Azteca con los rostros de sus hijos estampados en pancartas. México registra más de 134 mil personas desaparecidas, una cifra que no deja de crecer desde 2006. Las familias fueron detenidas por el fuerte operativo policial antes de llegar al recinto.
La exclusión económica que sigue vigente
La actriz Fátima Molina, coprotagonista de No Tengo Miedo, confesó ante la agencia EFE que el Mundial “eclipsa problemas e injusticias que deben atenderse”. “Al ver tantas problemáticas en mi país me siento un poco culpable de que disfrutemos el Mundial”, expresó.
Esa contradicción se refleja en números duros para 2026. Según Expansión Política, 9 de cada 10 mexicanos no pudieron costear un boleto para los partidos: los precios iban desde los 6.500 hasta los 36.000 pesos solo para la reinauguración del Azteca, en un país donde el salario mensual promedio el año pasado fue de 10.800 pesos.
El especialista de Oxfam México, Efrén Pérez, advirtió que el torneo aceleró el encarecimiento de la vivienda en la capital, con subidas de renta sin regulación y desalojos forzosos en varios barrios de la Ciudad de México.

La inocencia perdida, ayer y hoy
El director Alejandro Zuno, uno de los tres realizadores de la miniserie, definió la trama como un reflejo de cómo los adultos “muestran la maldad a sus propios hijos”. “Se dan cuenta de que existe la maldad y de que no necesariamente tienen que estar de ese lado”, dijo sobre los personajes infantiles.
El actor Ian Andrade, de apenas 13 años, que interpreta a Chava en la serie, fue más contundente: “Los papás tendrían que estar más atentos y, no, la realidad es que es todo lo contrario”.
La producción fue creada por el mismo equipo detrás de El Secreto del Río e incluye en su elenco a Luis Alberti, Yoshira Escárrega y Humberto Busto, además de las jóvenes revelaciones Aldo Emiliano Navarro como Miguel y Yago Andreu como Felipe.
Desde el diario argentino Página/12 hicieron una comparación directa con otra serie reciente de la misma plataforma: “A diferencia del humor salvaje de México ’86, No tengo miedo usa el Mundial como el eco de una canción conocida. Aquí resuenan las notas de violencia y pobreza endémicas”.
Fuente: Infobae