Una lujosa propiedad situada en las colinas de Valpolicella, en el norte de Italia, ha quedado sin dueño después de que sus propietarios fueran hallados momificados y su testamento revelara una sorprendente decisión. La mansión, valorada en 1,5 millones de euros, pasará a manos de una organización ecologista, según la última voluntad del matrimonio que la habitaba.
El hallazgo macabro
Los cuerpos de Marco Steffanoni y Maria Teresa Nizzola fueron descubiertos en la primavera de 2025 por un grupo de jóvenes aficionados a la exploración urbana que ingresaron a la finca. La vivienda mostraba un claro estado de abandono. En el interior, los exploradores encontraron a Marco tendido en el suelo de un dormitorio, mientras que Maria Teresa estaba sentada en un sillón frente a la chimenea. Ambos cuerpos ya se habían momificado de forma natural.
Las autoridades estimaron que la pareja llevaba aproximadamente tres meses fallecida antes de ser localizada. Nadie había reportado su desaparición ni extrañado su ausencia, lo que evidenció el extremo aislamiento en el que vivían.
Una vida de aislamiento voluntario
Durante años, el matrimonio optó por apartarse por completo de la sociedad. Residían en una amplia mansión ubicada entre Verona y la localidad de Negrar di Valpolicella, una zona conocida por sus viñedos y paisajes naturales. En el pasado, alquilaron habitaciones a estudiantes universitarios, pero con el tiempo dejaron de hacerlo y redujeron al mínimo sus contactos personales. Incluso prescindieron del jardinero de confianza, lo que convirtió la propiedad en un espacio casi inaccesible para los demás.
El destino de la herencia
Tras el hallazgo, los cuerpos permanecieron más de un año en el servicio de Medicina Forense del Hospital Borgo Roma, mientras se completaban los trámites judiciales y administrativos. El testamento, sin embargo, generó gran asombro: el matrimonio legó toda su fortuna a la organización ecologista WWF, de la que eran socios desde la década de 1980. La herencia incluye la mansión, diversos terrenos y varios apartamentos en la provincia de Mantua.
Con esta decisión, ningún familiar recibirá el patrimonio inmobiliario. La WWF planea convertir la finca en un refugio natural para la protección de la fauna local y el desarrollo de iniciativas medioambientales. Mientras tanto, la propiedad permanece cerrada y bajo vigilancia, con cámaras de seguridad instaladas tras sufrir varios saqueos en los meses posteriores al descubrimiento de los cuerpos.
El hermano de Marco, Paolo Steffanoni, declaró que la familia siempre respetó la decisión de la pareja de vivir apartada. Negó que hubieran sido abandonados y aseguró que se encargó de que recibieran un entierro digno una vez finalizados los procedimientos forenses.
La existencia de varios testamentos redactados a lo largo de los años no modificó el desenlace. Prevaleció la última voluntad, formalizada ante notario, en la que expresaban su deseo de destinar todo su patrimonio a la protección de animales y medio ambiente a través de la WWF. Así, una mansión marcada por una historia singular tendrá un futuro completamente distinto al que tuvo durante las últimas décadas.
Fuente: Infobae