
El duelo de cuartos de final del Mundial 2026 entre Argentina y Suiza quedó marcado por una decisión arbitral que generó intenso debate: la expulsión del delantero helvético Breel Embolo. Todo ocurrió cuando el conjunto europeo acababa de igualar el marcador y, en una jugada de lateral, Leandro Paredes disputó un balón con el atacante, quien cayó aparatosamente como si hubiese recibido una falta. Sin embargo, la intervención del VAR cambió por completo la lectura del episodio.
En primera instancia, el juez portugués João Pinheiro amonestó al volante de Boca por una supuesta infracción. Paredes, visiblemente molesto, le aseguró al árbitro que no había cometido falta alguna. Pero la tecnología llamó la atención del colegiado, quien acudió al monitor para revisar las imágenes.
Lo que mostró la pantalla fue determinante: Embolo —quien ya había recibido una amarilla minutos antes por una falta sobre Paredes— simuló el contacto. El propio delantero buscó el choque y exageró la caída. Ante esta evidencia, Pinheiro revirtió su decisión: retiró la amonestación al argentino y le mostró la segunda tarjeta amarilla al suizo, quien fue expulsado y abandonó el campo entre lágrimas.
La base reglamentaria de esta polémica radica en las modificaciones 2026/27 del Protocolo VAR, aprobadas por la IFAB en su 140.ª Asamblea General Anual y comunicadas mediante la Circular Nº 32 del 31 de marzo de 2026. La novedad principal es la ampliación del concepto de “confusión de identidad”: ahora el VAR puede intervenir cuando el árbitro amonesta o expulsa al jugador equivocado “de cualquiera de los dos equipos”. La IFAB aclara que la infracción en sí misma no puede revisarse de forma aislada, sino únicamente dentro de ese error de identificación.
La jugada se inició con la caída del futbolista suizo. El árbitro, en tiempo real, interpretó que Paredes había cometido falta, por lo que sancionó la infracción y lo amonestó. Pero la revisión del VAR demostró que no hubo tal infracción; por el contrario, las imágenes revelaron que el delantero exageró o simuló el contacto para provocar una decisión arbitral incorrecta.
El valor reglamentario de la acción reside en que el VAR no intervino simplemente para revisar una tarjeta amarilla, sino porque existía una “confusión de identidad ampliada”, tal como lo define el reglamento. El juez había sancionado disciplinariamente a un jugador argentino por una conducta que, en realidad, fue cometida por un adversario. La infracción original no puede ser revisada por sí sola, pero sí cuando es necesario identificar correctamente al verdadero responsable de la conducta sancionable.
Dado que la simulación exige valorar el contacto, el comportamiento del jugador y la relación entre la acción y su caída, no se trataba de una determinación puramente factual. Por ese motivo, el VAR invitó correctamente al árbitro a realizar una Revisión en el Campo (OFR).
Así, la tecnología corrigió una doble injusticia: evitó que Paredes conservara una amonestación incorrecta e identificó al verdadero infractor. No se revisó una simple tarjeta amarilla; se corrigió una confusión de identidad con consecuencias disciplinarias determinantes. Una aplicación precisa de la nueva normativa: tarjeta anulada para el argentino, amonestación al suizo y expulsión por doble amarilla.
Antes de la roja, a los 72 minutos de partido, el árbitro ya había sido foco de críticas por parte de la selección argentina, especialmente por su actitud. En un momento, se lo vio discutir con Lionel Messi, quien le reclamó: “Hablame bien, no me faltes el respeto. A mí hablame bien”.
Fuente: Infobae