Así reclutan las hormigas a miles con un rastro químico invisible

Una hormiga exploradora recorre superficies de manera desordenada, sube por las patas de los muebles, cruza grietas en la pared y se cuela por el marco de una ventana.

Puede tardar minutos o incluso horas. Cuando encuentra algo en la despensa —el azúcar, las migajas del cereal, el aceite junto a la estufa— no lo toma y se marcha de inmediato.

Hace algo que los entomólogos han estudiado durante décadas. La hormiga deja una señal. Y esa señal lo cambia todo.

La comunicación de las hormigas se basa en señales químicas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las hormigas más frecuentes en los hogares mexicanos

Una investigación publicada en la Revista de Biología Tropical, realizada por científicos del Instituto de Ecología Aplicada de la Universidad Autónoma de Tamaulipas y del IPN, documentó en un parque urbano del noreste del país que Solenopsis geminata —la hormiga de fuego tropical nativa de México— fue la segunda especie más común de todas las muestras recolectadas, presente en todos los tipos de vegetación del área.

También registró a Paratrechina longicornis —conocida como hormiga loca— en zonas con mayor presencia humana y daño ambiental.

Las feromonas de rastro provienen de estructuras especializadas como la glándula de Dufour, las glándulas venenosas y el intestino posterior. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Junto a la hormiga de fuego tropical y la hormiga loca, la hormiga argentina y la hormiga faraona completan un grupo de plagas invasoras en los hogares mexicanos.

Lo que deja la hormiga al caminar no es visible, pero guía a miles más

Cuando la exploradora localiza alimento, regresa al nido depositando microgotas de feromona con el abdomen a lo largo del camino.

Investigadores de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí identificaron, en una revisión sistemática publicada en la revista Abanico Veterinario, 26 compuestos químicos distintos en 14 especies de hormigas.

Investigadores de la UASLP documentaron 26 compuestos químicos de rastro en 14 especies de hormigas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esos compuestos provienen de estructuras especializadas del cuerpo de las hormigas: la glándula de Dufour, las glándulas venenosas y el intestino posterior.

La señal no dura para siempre. Se evapora con el tiempo. Pero mientras haya comida disponible, cada obrera que recorre el camino deposita más feromona y refuerza la ruta.

A más hormigas en el sendero, más intensa la señal. A más intensa la señal, más hormigas llegan.

Ante dos fuentes de alimento a distinta distancia, la colonia construye rastros hacia ambas pero con el tiempo concentra el tráfico en la más cercana al nido. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un modelo matemático descifró cómo las colonias eligen su ruta de ataque

Investigadores de las universidades estatales de Florida y Cleveland desarrollaron un modelo matemático capaz de explicar este fenómeno con precisión, publicando sus hallazgos en el Journal of Mathematical Biology.

Los expertos dividieron a las hormigas en dos subpoblaciones: exploradoras, que recorren el entorno de forma aleatoria, y retornadoras, que regresan directamente al nido tras encontrar comida depositando feromona en el trayecto.

El forrajeo —la búsqueda de alimento— es uno de los procesos más estudiados de la vida en colonia, y depende de la comunicación química entre individuos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Las retornadoras secretan menos feromonas dependiendo de qué tan cerca esté la fuente de alimento del nido”, señala el estudio.

Más feromonas equivalen a una señal más fuerte, lo que resulta determinante cuando la fuente está lejos.

El modelo también demostró que, ante múltiples fuentes de alimento, la colonia construye rastros simultáneos hacia cada una, pero con el tiempo concentra el tráfico en la fuente más cercana al nido.

La diversidad de hormigas en entornos urbanos mexicanos varía según el tipo de vegetación, la temperatura, la humedad y el grado de intervención humana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuando el alimento se agota, las obreras dejan de reforzar el rastro y la señal desaparece sola.

La propia planta atacada por la hormiga de fuego produce su repelente natural

Investigadores del IPN en Tlaxcala y de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla publicaron un estudio en la revista Chemistry & Biodiversity.

En él, analizaron el perfil de compuestos químicos aromáticos que libera la hormiga de fuego tropical al infestar los cultivos de chile manzano en la Sierra Norte de Puebla.

Una infografía detalla el estudio de investigadores mexicanos sobre el ácido oleico como repelente natural de la hormiga de fuego tropical en cultivos de chile manzano en Puebla. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio detectó 68 sustancias químicas que desprenden tanto las hormigas como las plantas que atacan, entre ellas terpenos, ésteres, esteroides, aldehídos y ácidos grasos.

El hallazgo más relevante fue que el ácido oleico —uno de esos compuestos, liberado por la propia planta— resultó ser un repelente natural de la hormiga de fuego tropical en condiciones reales.

Fuente: Infobae

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