TOI-5882: la estrella que devoró un planeta y amenaza a su enana marrón

Un sistema estelar ubicado a 1300 años luz de la Tierra ha revelado evidencias de que su estrella ya devoró uno de sus planetas y se prepara para hacer lo mismo con un vecino mucho más grande, según dos investigaciones recientes.

Para innumerables mundos, el destino final es ser absorbidos por sus propias estrellas, desintegrándose lentamente en sus elementos fundamentales. Este fenómeno, denominado engullimiento planetario, también ocurrirá en nuestro sistema solar: cuando el Sol se convierta en una gigante roja dentro de miles de millones de años, envolverá a Mercurio, Venus y posiblemente a la Tierra.

Los astrónomos pueden detectar estos eventos en otras partes del cosmos porque dejan huellas químicas en la luz de las estrellas, como si fueran migajas cósmicas. Eso es precisamente lo que observaron en la estrella bautizada como TOI-5882: brilla con los restos semidigeridos de lo que probablemente fue un planeta.

Ese planeta podría haber sido lanzado hacia su fin por la influencia de un objeto colosal: una enana marrón que orbita muy cerca de la misma estrella, según un estudio publicado en The Astrophysical Journal.

Con una masa 22 veces superior a la de Júpiter, esta enana marrón tiene la capacidad de alterar las órbitas de los planetas cercanos. Sin embargo, su destino también está sellado: será devorada por la estrella, quizás antes de lo previsto, de acuerdo con otro estudio aparecido en The Astrophysical Journal Letters.

Claudia Aguilera-Gómez, profesora del Instituto de Astrofísica de la Pontificia Universidad Católica de Chile y autora del primer estudio, explicó que estos eventos de absorción aportan información tanto sobre la estrella como sobre el exoplaneta.

“Conecta estas dos partes de la astronomía que suelen estar separadas la mayor parte del tiempo”.

TOI-5882, que tiene una masa 30% mayor que la del Sol, llamó la atención de los científicos el año pasado, en parte por la enana marrón que la orbita. Este objeto, denominado TOI-5882-b, está tan cerca de la estrella que completa una vuelta cada semana, una distancia que garantiza su futura absorción.

Al examinar el sistema con mayor detalle, los astrónomos descubrieron que la luz de TOI-5882 revelaba cantidades inusualmente altas de litio, un elemento mucho más común en planetas que en estrellas. La pregunta era inevitable: ¿ya había devorado un planeta?

Los científicos han encontrado rastros de litio y otros componentes planetarios en muchas estrellas, lo que sugiere que podrían haber consumido mundos en el pasado. En el caso de TOI-5882, la estrella se encuentra en un “momento ideal” de su evolución, lo que hace poco probables otras explicaciones, según Melinda Soares-Furtado, profesora adjunta de astronomía y física en la Universidad de Wisconsin-Madison y autora de ambos estudios. Señaló que las estrellas muy jóvenes o muy viejas pueden tener litio de forma natural, pero TOI-5882 no encaja en ninguna de esas categorías.

Así que lo más probable es que TOI-5882 se haya tragado uno de sus planetas. Sin embargo, quedaba un misterio: la estrella aún no es una gigante roja y no se está expandiendo, por lo que no es sencillo explicar cómo engulló un planeta.

La presencia de la enana marrón ofrece una respuesta, dijo Brooke Kotten, estudiante de posgrado en astronomía de la Universidad de Míchigan y primera autora del estudio. Con su enorme masa, la influencia gravitacional de TOI-5882-b podría haber desviado un planeta de su órbita y lanzarlo en una trayectoria de colisión con la estrella, condenándolo a una muerte abrasadora.

Este “agente del caos”, junto con la huella de litio, sugiere que el planeta devorado —que podría haber sido una súper-Tierra rocosa o un mundo del tamaño de Neptuno— fue lanzado contra la estrella en algún momento de los últimos mil millones de años. Su absorción habría sido rápida, probablemente en cuestión de días o semanas, aunque los rastros químicos de su muerte podrían perdurar durante miles de millones de años.

“Los eventos de absorción ocurren muy rápido, por eso no los vemos en tiempo real”,

afirmó Kotten, quien comenzó esta investigación en la Universidad de Wisconsin-Madison.

Si el mundo perdido fue el aperitivo, la enana marrón TOI-5882-b es el plato principal. Aunque estimaciones previas indicaban que sería engullida en unos 110 millones de años, la estrella podría servirse antes de lo esperado.

Un equipo liderado por Ritvik Narayan, estudiante de posgrado de astrofísica en el MIT, modeló las fuerzas de marea entre los planetas y el interior de las estrellas. Esta técnica reveló que la enana marrón probablemente espiralizará hacia la estrella entre dos y seis veces más rápido de lo calculado inicialmente.

“Quizá en los próximos 25 a 30 millones de años, se encuentre en una posición en la que pueda empezar a ser engullida”,

señaló Narayan.

Los investigadores continuarán buscando más señales de que TOI-5882 se está “comiendo” planetas.

“Para mí, es como ser detective —dijo Kotten—. Simplemente seguimos reuniendo pistas”.

Fuente: Infobae

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