Plataforma del CSIC revela cómo el cambio climático reducirá la producción agrícola global

Un equipo de científicos del Instituto de Análisis Económico (IAE), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha puesto en marcha una herramienta digital que permite anticipar de qué manera el cambio climático está erosionando el potencial agrícola en distintas zonas del planeta, con un nivel de detalle de diez por diez kilómetros.

Bautizada como CADI (Climate-Driven Agricultural Decline Index), esta plataforma ofrece estimaciones sobre la caída de la capacidad máxima de producción de alimentos atribuible al calentamiento global, y presenta proyecciones bajo los distintos escenarios climáticos definidos por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC), asumiendo que no se implementen medidas de adaptación. Los resultados de CADI están diseñados para apoyar a autoridades y funcionarios públicos en la toma de decisiones y en el diseño de políticas de adaptación.

El proyecto estuvo liderado por Laura Mayoral y Hannes Mueller, investigadores del IAE-CSIC y miembros de la Barcelona School of Economics. En el desarrollo también participaron el Centre for Economic Policy Research (CEPR), la Foreign, Commonwealth & Development Office (FCDO) del gobierno británico, y la iniciativa Reducing Conflict and Improving Performance in the Economy (CEPR-ReCIPE).

CADI compara los rendimientos alcanzables —es decir, la productividad biofísica máxima de un lugar— bajo el clima de diferentes períodos de 20 años, con una resolución donde cada celda mínima abarca aproximadamente 10×10 kilómetros. Para cada celda, la productividad se calcula manteniendo constante la misma composición de cultivos observada en 2020 en todos los períodos y escenarios, de modo que las diferencias estimadas reflejen exclusivamente los cambios en las condiciones climáticas.

Con el fin de establecer una línea de base para comparar las proyecciones futuras, CADI utiliza datos históricos de productividad agrícola y datos climáticos históricos proporcionados por la FAO y el programa de observación terrestre Copérnico, respectivamente.

De esta manera se obtienen los cambios en los rendimientos alcanzables entre el período 1981-2000 y el 2001-2020. Esto permite cuantificar las diferencias entre ambos intervalos (cambios observados). Luego, CADI toma esos datos observados del período 2001-2020 y los recalcula bajo los distintos escenarios climáticos del IPCC hasta el año 2100, siempre bajo el supuesto de que no se realiza ninguna adaptación y se mantienen los mismos cultivos y prácticas.

Regiones tropicales: las más afectadas

La investigación revela que el cambio climático ya está reduciendo la producción de alimentos para cientos de millones de personas. Según los cambios observados entre los períodos 1980-2000 y 2000-2020, aproximadamente el 16% (uno de cada seis) de las tierras de cultivo del mundo ha perdido más del 10% de su productividad potencial.

Los impactos sobre la productividad agrícola son muy desiguales: las regiones tropicales son las que sufren las mayores pérdidas, mientras que algunas zonas de latitudes altas podrían ver incrementada su productividad potencial.

En Europa, el norte del continente y las áreas de mayor altitud —como Escandinavia, Finlandia, Escocia o los Alpes— ganan potencial agrícola, mientras que el sur, incluida la península ibérica, lo pierde. Sobre España, el investigador del IAE-CSIC Hannes Mueller explicó que

“se reproduce a pequeña escala el patrón mundial: la cornisa cantábrica, Galicia y los Pirineos ganan productividad, mientras que buena parte del interior y del centro-Este peninsular la pierde, incluyendo zonas en las que se concentran pérdidas severas.”

Los investigadores aclaran que

“las ganancias más extremas de las latitudes altas parten de niveles de producción muy bajos: son enormes en porcentaje, pero modestas [si se miden] en calorías absolutas.”

Actualmente, cerca del 15% de la población mundial vive en zonas que han perdido al menos un 5% de su potencial agrícola. Se estima que para el período 2041-2060, en un escenario de calentamiento medio-alto con un aumento global de temperatura de aproximadamente 2,1 °C, casi el 49% de la población mundial podría residir en áreas agrícolas con su potencial en declive.

El modelo prevé que un pequeño conjunto de zonas críticas concentrará una parte desproporcionada de las pérdidas globales: apenas el 5% de las tierras agrícolas en zonas tropicales ya acumula hasta el 35% de todas las pérdidas. A mediados de siglo, un 25% de los países concentrarán entre el 85% y el 90% de las pérdidas totales a nivel mundial.

Esta desigualdad no solo se da entre países, sino también entre regiones dentro de un mismo país. Según los investigadores,

“esto plantea un reto incluso donde la productividad aumenta: las ganancias desplazan el peso de la agricultura hacia nuevas zonas y obligan a reasignar tierra, agua e inversión dentro de las fronteras nacionales.”

Estas “tensiones distributivas” —quién pierde, quién gana y quién asume el costo de readaptarse— pueden

“alimentar conflictos no solo entre países, sino también en el interior de cada uno.”

No menos relevante es que los países que menos contribuyeron a las emisiones acumuladas de CO₂ se encuentran entre los más vulnerables, una situación que se agrava con el paso del tiempo.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK