Mosquitos pueden aprender a ignorar el DEET, según estudio

Ni los tiburones ni las serpientes causan tantas muertes anuales como los mosquitos. Estos pequeños insectos son vectores de enfermedades como el dengue, zika, chikungunya y fiebre amarilla. Durante décadas, los repelentes han sido la principal barrera contra sus picaduras.

La mayoría de los repelentes utilizan DEET, un compuesto reconocido mundialmente por su efectividad. Hasta ahora se creía que los mosquitos respondían a este químico de manera instintiva: al detectarlo, se alejaban.

No obstante, un estudio reciente publicado en la revista Journal of Experimental Biology presenta un panorama más complejo. Según los hallazgos, en el laboratorio los mosquitos pueden aprender a cambiar su reacción si vinculan el aroma del DEET con una recompensa, como alimentarse de sangre o azúcar. Así, el repelente dejaría de ser repulsivo y podría volverse una señal atractiva.

El estudio no implica que los repelentes hayan perdido efectividad ni que los mosquitos puedan ignorarlos masivamente. Sin embargo, abre una nueva vía para investigar la capacidad de aprendizaje de estos insectos y cómo la experiencia altera conductas que se creían automáticas.

Un mosquito tigre (AdobeStock)

¿Respuesta fija o modificable?

Los investigadores trabajaron con Aedes aegypti, especie que transmite dengue, zika y fiebre amarilla. La pregunta central fue: ¿la reacción de los mosquitos al DEET es inmutable o puede alterarse con el aprendizaje?

Para responder, diseñaron experimentos de condicionamiento, similares a los empleados con abejas y moscas. Primero identificaron la “respuesta de intento de picadura”, que indica si el insecto reacciona positivamente a un estímulo.

Luego, entrenaron mosquitos individuales para que asociaran el olor del DEET con una recompensa: ya sea una comida de sangre o una fuente de azúcar, ambas recompensas biológicas relevantes.

Después del entrenamiento, expusieron a los mosquitos al DEET solo y sobre piel humana. El resultado fue sorprendente: los insectos entrenados dejaron de rechazar el compuesto y empezaron a mostrar una respuesta apetitiva.

Cambio de percepción aprendido

Los autores señalan en el resumen del estudio:

“los mosquitos entrenados mostraron un cambio en la percepción del DEET, pasando de una evitación innata a una respuesta apetitiva aprendida”.

Es decir, la experiencia modificó el significado del repelente.

Los investigadores consideran que este hallazgo revela una plasticidad en la percepción de los repelentes mayor de lo esperado. La conducta no es rígida; puede cambiar cuando el insecto asocia el repelente con experiencias gratificantes.

Sin embargo, hay que tomar estos resultados con prudencia. El experimento se realizó en condiciones de laboratorio controladas con un entrenamiento específico. Por lo tanto, no prueba que los mosquitos silvestres hayan desarrollado esta capacidad espontáneamente ni que los repelentes comunes hayan perdido eficacia en el día a día.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK