Autobuses escolares eléctricos: baterías rodantes para la red eléctrica en EE.UU.

La movilidad eléctrica avanza con paso firme en Estados Unidos, y el distrito escolar de Cherry Creek, en Colorado, se ha convertido en un caso emblemático. Seis nuevos autobuses escolares eléctricos ya recorren el área metropolitana de Denver, pero su aporte no se limita al transporte de estudiantes: también funcionan como baterías de respaldo para la red eléctrica local. Esta doble función convierte a Cherry Creek en un pionero de la innovación energética aplicada al transporte escolar, con efectos que trascienden el simple desplazamiento de alumnos.

La puesta en marcha de estos vehículos responde a una estrategia clara: aprovechar la infraestructura del transporte escolar para sostener la estabilidad de la red eléctrica durante los picos de demanda. Antes, los autobuses se recargaban de noche y permanecían inactivos fuera del horario escolar; ahora, Cherry Creek ha incorporado un sistema de carga bidireccional. Esta tecnología permite que los buses no solo tomen electricidad para sus rutas diarias, sino que, al terminar la jornada y volver al depósito, puedan devolver el excedente de energía almacenado en sus baterías a la red pública.

Ese proceso es especialmente útil durante las tardes y noches, cuando los hogares aumentan su consumo eléctrico al encender electrodomésticos, sistemas de calefacción o aire acondicionado. Las baterías de los autobuses —que conservan cientos de kilovatios-hora tras las rutas— actúan como un soporte instantáneo, liberando energía para cubrir la demanda adicional. Highland Electric Fleets, la empresa que diseñó y gestiona la iniciativa, ha logrado que estos vehículos sean un recurso flexible para el sistema eléctrico local, más allá del transporte.

Los buses escolares eléctricos de Colorado usan carga bidireccional para devolver electricidad a la red tras terminar las clases (Crédito: Foto de prensa de Highland Electric Fleets)

El diseño también contempla el ciclo de recarga nocturna. Durante las horas de menor consumo, los autobuses recuperan toda la energía necesaria para operar al día siguiente, sin sobrecargar la red. Este equilibrio entre consumo y aporte convierte a los buses en elementos activos de gestión energética, capaces de adaptarse a las fluctuaciones de la demanda sin perjudicar el servicio escolar.

La financiación de esta flota y su infraestructura no salió del presupuesto del distrito. El proyecto se concretó gracias a un reembolso de 2,4 millones de dólares gestionado por Highland Electric Fleets mediante una colaboración con el gobierno federal. Este esquema permitió que Cherry Creek accediera a la tecnología sin desembolsos propios, superando así una de las principales barreras que enfrentan las instituciones públicas al renovar su parque automotor.

Durante la ceremonia de colocación de la primera piedra de la nueva cochera, el 3 de junio, la superintendente interina de Cherry Creek, Jennifer Perry, destacó que la colaboración no solo ayuda a alcanzar los objetivos medioambientales del distrito, sino que también genera ahorros operativos a largo plazo. El modelo de financiamiento y soporte de Highland Electric Fleets, respaldado por fondos federales, busca replicarse en otros distritos y comunidades, ampliando así el impacto de la electrificación del transporte escolar.

El ahorro económico es uno de los puntos fuertes. Con los precios del diésel aún elevados desde el inicio de la guerra en Ucrania, los vehículos eléctricos ofrecen ventajas claras: el mantenimiento es considerablemente menor, ya que el número de piezas móviles se reduce en un 95 % respecto a los modelos convencionales. Esto se traduce en menores costos por reparaciones y revisiones, lo que a largo plazo compensa la inversión inicial en tecnología eléctrica. Además, el uso de energía gestionada mediante el sistema bidireccional optimiza el consumo y reduce la factura eléctrica del propio distrito escolar.

Jennifer Perry afirmó que los autobuses escolares eléctricos ayudan a cumplir metas ambientales y generan ahorros operativos a largo plazo (Crédito: Foto de prensa de Highland Electric Fleets)

En el plano medioambiental, la sustitución de autobuses diésel por eléctricos representa una disminución significativa de emisiones contaminantes, mejorando la calidad del aire en las comunidades donde operan. También se reduce la contaminación acústica, lo que repercute positivamente en el bienestar de los vecinos. Highland Electric Fleets subraya que estos beneficios no solo cumplen metas ecológicas, sino que también aportan a la salud pública y a la calidad de vida local.

Las perspectivas de impacto van más allá del entorno de Cherry Creek. Highland Electric Fleets estima que una flota de solo dos docenas de estos autobuses podría ayudar a la red a gestionar el consumo adicional de energía de 100 hogares durante las horas punta. Si el número de vehículos aumenta a varios cientos, sería posible dar soporte a más de mil hogares, convirtiendo a los autobuses escolares en una herramienta de gestión energética a gran escala.

Estos programas piloto, en marcha en distintas zonas, buscan demostrar la viabilidad técnica y económica de integrar el transporte escolar eléctrico en la estrategia general de sostenibilidad y resiliencia de las redes eléctricas urbanas.

La experiencia de Cherry Creek abre la puerta a nuevas formas de colaboración entre el sector público, empresas privadas y gobiernos, sentando las bases para una movilidad escolar más limpia, económica y eficiente, capaz de aportar soluciones innovadoras a los desafíos energéticos de las ciudades estadounidenses.

Fuente: Infobae

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