En el verano de 2016, Paul McCartney (nacido en Liverpool en 1942) recibió a la revista Rolling Stone en su oficina de Londres para una extensa entrevista. En ese entonces, el exintegrante de The Beatles se encontraba inmerso en una gira por estadios de Estados Unidos. Durante la charla, tomó una guitarra acústica y trató de recordar una melodía que compuso junto a John Lennon cuando ambos eran adolescentes. Se trataba de Just Fun, descrita por él mismo como “una canción original de Lennon-McCartney”.
El cantante, compositor y bajista ha encontrado en la música el eje central de su existencia. A lo largo de más de cinco décadas de trayectoria, no solo ha creado algunos de los temas más emblemáticos del pop, sino que ha utilizado el arte como herramienta para enfrentar las dificultades. “La música es como un psiquiatra. Puedes decirle a tu guitarra cosas que no puedes decirle a la gente. Y ella te responderá con cosas que la gente no puede decirte”, afirmó.
El contexto de la declaración
McCartney compartió esta reflexión con el periodista David Fricke durante la entrevista, luego de que este le preguntara sobre la dificultad de escribir acerca de la muerte de su primera esposa, Linda, ocurrida en 1998, y tras el mediático divorcio de Heather Mills, con quien estuvo casado entre 2002 y 2008.
El músico señaló que New (2013), su decimosexto álbum de estudio, representó un punto de inflexión en su vida. “Lo que tenía de nuevo ‘New’ era Nancy. Ella era la novedad. Fue un buen despertar. Me dio ganas de escribir canciones positivas”, explicó, refiriéndose a Nancy Shevell, con quien se casó en 2011. “La música es como un psiquiatra. A la guitarra le puedes contar cosas que no puedes contarle a la gente. Y ella te responderá con cosas que la gente no puede decirte. Pero las canciones tristes también tienen su valor. Cuando pasa algo malo, no quieres reprimirlo. Así que te desahogas contigo mismo, con una guitarra”, agregó.
Esta visión de la música no surgió de la nada. McCartney empezó a componer siendo apenas un adolescente, poco después de conocer a John Lennon en una fiesta en la iglesia de San Pedro de Liverpool en 1957. Unidos por su fascinación por el rock and roll estadounidense y por artistas como Elvis Presley, Little Richard o Buddy Holly, ambos comenzaron a escribir juntos hasta formar una de las duplas musicales más exitosas de la historia. A ellos se sumaron luego George Harrison y, más tarde, Ringo Starr, para dar vida primero a The Quarrymen y después a The Beatles.
Durante la década de 1960, el cuarteto británico transformó la música popular con una seguidilla de álbumes que marcaron un antes y un después en el pop y el rock. Discos como Rubber Soul (1965), Revolver (1966), Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967), The Beatles —conocido como White Album— (1968) o Abbey Road (1969) consolidaron al grupo como un fenómeno global. En esa etapa, McCartney, junto a Lennon, firmó algunas de las canciones más recordadas de la historia, entre ellas Yesterday, Hey Jude, Let It Be, Penny Lane, Blackbird y Eleanor Rigby. Tras la separación de The Beatles en 1970, lejos de retirarse, inició una exitosa carrera en solitario y fundó Wings junto a Linda McCartney y Denny Laine.
El cantante, compositor y bajista encontró en la música el hilo conductor de toda su vida. En sus más de 50 años de carrera, no solo ha compuesto algunos de los temas más influyentes de la historia del pop, sino que ha hallado en ella una forma de superar adversidades. “La música es como un psiquiatra. Puedes decirle a tu guitarra cosas que no puedes decirle a la gente. Y ella te responderá con cosas que la gente no puede decirte”, aseguró.
Así se lo hizo saber McCartney al periodista David Fricke en la mencionada entrevista, después de que este le preguntara por la dificultad de escribir sobre la muerte de su primera mujer, Linda, fallecida en 1998, y después del mediático divorcio de Heather Mills, con quien había estado casado entre 2002 y 2008.
El músico respondió que New (2013), su decimosexto álbum, había supuesto un punto de inflexión. “Lo que tenía de nuevo ‘New’ era Nancy. Ella era la novedad. Fue un buen despertar. Me dio ganas de escribir canciones positivas”, explicó en referencia a Nancy Shevell, con quien contrajo matrimonio en 2011. “La música es como un psiquiatra. A la guitarra le puedes contar cosas que no puedes contarle a la gente. Y ella te responderá con cosas que la gente no puede decirte. Pero las canciones tristes también tienen su valor. Cuando pasa algo malo, no quieres reprimirlo. Así que te desahogas contigo mismo, con una guitarra”, añadió.
Aquella forma de entender la música no surgió de la nada. McCartney comenzó a escribir canciones siendo apenas un adolescente, poco después de conocer a John Lennon en una fiesta en la iglesia de San Pedro de Liverpool en 1957. Unidos por su pasión por el rock and roll estadounidense y por artistas como Elvis Presley, Little Richard o Buddy Holly, ambos empezaron a componer juntos hasta crear una de las asociaciones musicales más exitosas de la historia. A ellos se unieron poco después George Harrison y, más tarde, Ringo Starr para formar primero The Quarrymen y después Los Beatles.
Durante la década de los sesenta, el cuarteto británico revolucionó la música popular con una sucesión de álbumes que cambiaron para siempre el panorama del pop y el rock. Títulos como Rubber Soul (1965), Revolver (1966), Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967), The Beatles —conocido como White Album— (1968) o Abbey Road (1969) consolidaron al grupo como un fenómeno mundial. En ese periodo, McCartney firmó, junto a Lennon, algunas de las canciones más célebres de la historia, entre ellas Yesterday, Hey Jude, Let It Be, Penny Lane, Blackbird o Eleanor Rigby. Tras la disolución de The Beatles en 1970, lejos de retirarse, inició una prolífica carrera en solitario y fundó Wings junto a Linda McCartney y Denny Laine.
Fuente: Infobae