Las cinco claves de la debacle de Brasil en el fútbol mundial, según un experto

La selección de Brasil tocó fondo al quedar eliminada en octavos de final del Mundial ante Noruega, generando una ola de críticas. La otrora potencia, dueña de cinco títulos mundiales, acumula 28 años sin levantar la copa, una sequía sin precedentes que refleja su declive.

Diversos análisis intentan explicar la crisis del fútbol brasileño, pero cobró relevancia el artículo del periodista estadounidense Brian Mier, radicado en Brasil desde 1991. Publicado en la consultora De-Linking Brazil, su texto titulado “Brasil vuelve a desinflarse: la podredumbre capitalista en el corazón del fútbol brasileño” identifica cinco ejes del derrumbe: 1) el declive de la samba, 2) el auge de las iglesias de la prosperidad, 3) el “tráfico de niños” (venta de menores al exterior), 4) el complejo de inferioridad con Europa y 5) la falta de craques.

Mier explica que en sus primeros 15 años en Brasil, el país siempre tenía los mejores jugadores individuales, pero después todo empezó a torcerse. Este corresponsal de Chicago, que no era aficionado al fútbol, se contagió de la pasión al conocer a un exfutbolista sueco.

Ronaldinho Gaúcho, el último exponente de la samba brasileña en una cancha (Alain Gadoffre / Onze / Icon Sport)
Ronaldinho Gaúcho, el último exponente de la samba brasileña en una canchaFuente: Alain Gadoffre / Onze / Icon Sport

¿Cómo vincula el desinterés por la samba con los fracasos futbolísticos? Mier sostiene que el estilo de regate brasileño está ligado a los pasos de samba. En los 90, un buen regateador tenía “pie de samba”. El surgimiento del pagode romántico y luego el funk brasileño, junto con el crecimiento de iglesias evangélicas que exaltan el consumismo, desplazaron a la samba. El sertanejo, fusionado con música country estadounidense, también modificó sus raíces folclóricas.

En cuanto a la religión, Mier señala que las selecciones de 1994 y 2002 tenían pocos evangélicos, pero esto cambió con Kaká y Robinho, cuyas familias pertenecían a iglesias de la prosperidad, igual que Neymar. “El evangelio de la prosperidad adoctrina a sus seguidores haciéndoles creer que todo el éxito y el fracaso es resultado de una relación individual con Dios, en contraposición a los valores católicos y afrobrasileños que enfatizan el trabajo colectivo”, afirma. Esto produce jugadores narcisistas, como Neymar, quien recientemente se retiró de la selección.

Tras la eliminación de Brasil, Neymar confirmó su salida definitiva de la selección (REUTERS/Jeenah Moon)
Tras la eliminación de Brasil, Neymar confirmó su salida definitiva de la selecciónFuente: REUTERS/Jeenah Moon

La europeización también contribuye a la decadencia. Cada vez más jóvenes son fichados por clubes europeos, como Philippe Coutinho, vendido a los 16 años desde el Vasco da Gama. Alexandre Pato y Robinho corrieron similar suerte; este último, apodado “el Rey del Regate”, fue al Real Madrid donde nunca encajó. Mier critica: “Cuando los mejores jugadores se van jóvenes al extranjero, deben desaprender sus habilidades brasileñas y adaptarse a tácticas europeas que premian la precisión sobre la creatividad. Pierden contacto con los aficionados brasileños”. Aunque una ley federal prohíbe que menores de 18 años jueguen en Europa (como Vinícius Júnior, que firmó con Real Madrid a los 16 y esperó dos años), Mier sugiere elevar el límite a 21 años.

Ancelotti, uno de los apuntados en este artículo (REUTERS/Jeenah Moon)
Ancelotti, uno de los apuntados en este artículoFuente: REUTERS/Jeenah Moon

La contratación de Carlo Ancelotti como entrenador para el Mundial 2026 evidencia un “complejo de inferioridad” hacia Europa, según Mier. Critica dos errores graves en el partido contra Noruega: designar a Guimarães para lanzar un penal (fallado) basado en un cálculo matemático, y hacer ingresar a Neymar cuando el marcador estaba 0-0, quien empujó a Endrick y Vini Jr. hacia las bandas, permitiendo que Noruega se pusiera 2-0 arriba. Además, Ancelotti nombró a su hijo como parte del cuerpo técnico (nepotismo) y la mayoría del staff era europeo que no hablaba portugués. “Los problemas del fútbol brasileño son más profundos que pagarle a un entrenador famoso 5 millones de reales al mes”, sentencia.

Finalmente, la falta de craques es el último factor. Mier define un craque como una figura mitológica que aporta magia creativa, como Garrincha, a quien los médicos diagnosticaron que no podía jugar pero logró cuatro de los cinco mayores números de regates en Mundiales. Leyendas como Tostao y Cafú ya alertaban sobre la pérdida de estos talentos por falta de inversión en divisiones inferiores y ventas tempranas. Mier concluye: “Desafortunadamente, su profecía se ha cumplido. No hubo craques en la Seleção de Brasil en 2026. Quizás la próxima vez”.

Fuente: Infobae

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