El entierro del fallecido líder supremo de Irán, Ali Khamenei, en la ciudad de Mashhad reunirá a multitudes y capta la atención mundial, en medio de una escalada militar regional marcada por nuevos bombardeos iraníes contra países del Golfo Pérsico y la reciente ofensiva de Estados Unidos contra objetivos en el sur del territorio persa. La jornada se desarrolla bajo un ambiente de incertidumbre, con la república islámica enfrentando el reto de mostrar cohesión tras la muerte de quien la gobernó por décadas.
Las operaciones recientes de Washington contra 90 blancos militares se ejecutaron como represalia por los ataques del régimen a Kuwait y Baréin, así como contra embarcaciones en el estratégico estrecho de Ormuz, hechos que amenazan con reavivar el conflicto en Medio Oriente. El presidente Donald Trump advirtió el miércoles que podrían surgir acciones “mucho peores” si Irán no cesa las agresiones contra los barcos. Como respuesta, Teherán lanzó una nueva oleada de ataques contra Kuwait, Baréin y Qatar este jueves. Por este motivo, el ejército kuwaití informó el miércoles que sus defensas aéreas estaban enfrentando bombardeos con misiles y drones, mientras el Ministerio del Interior de Bahréin destacó que activó las sirenas de alarma.
La muerte del ayatolá Khamenei, ocurrida el 28 de febrero en medio de ataques israelíes y estadounidenses a Irán, desencadenó una serie de ceremonias que buscan reafirmar la identidad religiosa y política del régimen. “Esperamos que 15 millones de personas asistan al funeral de Khamenei”, declaró el gobernador de Mashhad, Hassan Hosseini, en la televisión estatal, en referencia a la magnitud del evento.
Este jueves, la república islámica concentrará sus esfuerzos en rendir homenaje a Khamenei. Los analistas centran su atención en Mojtaba Khamenei, hijo y sucesor del difunto. Según reportes, Mojtaba habría resultado herido en el mismo ataque que acabó con la vida de su padre, aunque hasta ahora no ha realizado ninguna aparición pública. La incertidumbre sobre el relevo en la jerarquía mantiene la expectativa tanto dentro como fuera del país.

El funeral, inicialmente previsto para las 6:00 de la mañana, fue reprogramado para las 14:00 horas, debido a los retrasos acumulados durante las ceremonias en Irak. Según la agencia oficial IRNA, asociada a la Guardia Revolucionaria, el entierro tendrá lugar en el Santuario del Imam Reza, el más venerado por los chiítas iraníes y lugar de descanso de prominentes figuras históricas, incluidos antiguos shahs y el expresidente Ebrahim Raisi.
El núcleo de la noticia es la convergencia de dos procesos: la ceremonia fúnebre masiva y el resurgimiento de la confrontación militar en la región. Tras el fallecimiento de Khamenei, la república islámica movilizó millones de personas en procesiones por Teherán, Qom, Nayaf y Kerbala, antes de trasladar los restos a Mashhad.
Durante cinco semanas, Medio Oriente vivió un panorama bélico que, tras un frágil alto el fuego y un acuerdo con Estados Unidos, parecía calmarse. Sin embargo, los recientes bombardeos estadounidenses en respuesta a los ataques de Irán buscan, en palabras del Comando Central de EEUU (CENTCOM), “mermar la capacidad de las fuerzas iraníes de amenazar la libertad de navegación” en una de las rutas marítimas más disputadas en los últimos meses.

La república islámica se esfuerza por proyectar fortaleza y cohesión, seis meses después de una ola de protestas antigubernamentales. Khamenei, que gobernó desde 1989, murió a los 86 años junto a varios familiares y altos funcionarios. El propio Khamenei, según su jefe de gabinete Mohammad Mohammadi-Golpaygani, había expresado su deseo de ser enterrado en Mashhad.
Las exequias resonaron más allá de Irán, con llamados internacionales a la moderación. Mientras tanto, Teherán reconoció ataques a bases estadounidenses en Baréin y Kuwait, en represalia por las acciones de Washington.
El cuerpo de Khamenei siguió un recorrido que refleja la estructura religiosa y política de la república: de la capital, Teherán, a la ciudad santa de Qom, luego a Irak y, finalmente, a Mashhad. El cadáver fue trasladado el miércoles a la ciudad iraquí de Nayaf, considerada sagrada por millones de musulmanes chiítas. Posteriormente, los restos fueron llevados a Karbala, lugar en el que el imán Hussein, nieto del profeta Mahoma, perdió la vida en el año 680 d. C. Miles de personas participaron en las procesiones fúnebres organizadas en Irak antes de que el cuerpo fuera repatriado a Irán. El ex líder supremo de Irán será enterrado junto a varios familiares cercanos y figuras históricas, reforzando así el simbolismo de la despedida.
En medio del proceso funerario en Irán, el CENTCOM informó que más de 20 buques de guerra de la Armada estadounidense patrullan las aguas de Medio Oriente tras la ruptura del acuerdo de cese de hostilidades con Irán.
El despliegue naval coincide con las declaraciones del presidente Donald Trump, quien desde la cumbre de la OTAN en Ankara calificó el memorando de entendimiento firmado en junio como “terminado” y lanzó advertencias sobre la posibilidad de nuevos ataques contra Irán.
“Hoy, más de 20 buques de guerra de la Armada de EEUU patrullan las aguas de todo el Medio Oriente, mientras las fuerzas del Centcom continúan promoviendo la seguridad y la estabilidad regional”, comunicó el organismo a través de sus redes sociales, junto a imágenes del operativo.
Fuente: Infobae