El vuelo 164 transportó al menos a 146 venezolanos deportados desde Estados Unidos hasta el aeropuerto de Maiquetía el 24 de junio de 2026, apenas horas antes de que dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 golpearan el centro-norte del país. Las autoridades trasladaron a los migrantes al hotel Santuario La Llanada, en La Guaira, la zona más castigada. El edificio se derrumbó durante los movimientos telúricos.
Más de quince días después de los terremotos de 2026, los familiares de los deportados todavía ignoran cuántos sobrevivieron, cuántos fallecieron y cuántos continúan entre los desaparecidos del hotel Santuario La Llanada, en La Guaira.

El reporte oficial de los sismos, actualizado al 8 de julio, supera los 3.000 muertos y los 16.000 heridos, pero el gobierno venezolano no ha divulgado cifras concretas sobre los pasajeros del vuelo 164.
El último contacto y la incertidumbre
Ángel Jesús Romero Audivet, de 31 años, con doble nacionalidad venezolana y colombiana, vivía en Atlanta antes de ser deportado. Al aterrizar en Maiquetía, llamó a su familia para informar que lo llevarían al hotel. Esa fue su última comunicación.

Su hermana, Glina Melissa Ospino Audivet, relató la situación a un medio estadounidense:
“Nunca más volvimos a saber nada de él. No sabemos si está vivo y, si lo está, dónde se encuentra. O si murió, porque tampoco aparece su cuerpo”.
Los familiares llevan días recorriendo hospitales y morgues de La Guaira y Caracas sin obtener respuesta alguna.

Jhonattan Lamus, de 40 años, nacido en San Cristóbal y residente en Nueva Jersey antes de su deportación, hizo su última llamada entre las 16:00 y las 16:10 del 24 de junio para confirmar que había llegado al hotel. Desde entonces, su familia tampoco ha recibido noticias.
Ausencia total de registros oficiales
El principal obstáculo que enfrentan las familias de los deportados venezolanos es la falta de cualquier lista oficial: ni de pasajeros, ni de sobrevivientes, ni de heridos, ni de fallecidos.

Adela Yelitza Osuna, prima de Lamus, denunció a la prensa internacional:
“En ninguna parte hay listas. Estados Unidos no suministra la lista de los que mandaron para acá. Tampoco existe una lista de los que llegaron al hotel, de los que rescataron, de los heridos. No hay nada”.
Cuando los parientes intentaron acercarse al hotel, se toparon con un “bloqueo total” del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN). Agentes armados con fusiles les impidieron el paso sin dar explicaciones.

Osuna señaló que, a diferencia de otros edificios colapsados en La Guaira, en el Santuario La Llanada no les permitieron ingresar. “Ya no nos queda ningún otro lugar donde buscar. Pensamos que sigue debajo de los escombros”, afirmó.
El hotel blindado y los interrogantes
Carolina Jiménez Sandoval, presidenta de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), viajó a las zonas devastadas para documentar la crisis humanitaria. El único lugar al que no pudo acceder fue el hotel Santuario La Llanada.
Al intentar acercarse, encontró un cordón de agentes del SEBIN vestidos de negro y armados que le ordenaron retirarse y le prohibieron tomar fotografías. Los funcionarios alegaron que cumplían órdenes y que era una medida de seguridad, sin proporcionar más detalles.

Jiménez planteó a medios internacionales la pregunta que se hacen activistas y familiares:
“¿Por qué un vuelo de deportación tiene que ser recibido por la policía política?”
Señaló que en otros países de América Latina esa función la cumplen autoridades civiles con acompañamiento de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Semanas después de los sismos, el SEBIN reveló que 33 de sus agentes quedaron atrapados en el colapso del hotel, lo que llevó al organismo a tomar el control de las labores de rescate. Esa fue la justificación oficial.
Activistas presionan ante el mutismo oficial
Patricia Andrade, directora de Venezuelan Awareness Foundation, recurrió a las redes sociales de Mervin Maldonado, director de la Misión Gran Vuelta a la Patria, al no encontrar ningún canal oficial de contacto del programa. Exigió la lista de fallecidos, sobrevivientes y desaparecidos. Un funcionario respondió para negar el acceso, argumentando que la organización no era familiar de las víctimas. Los números telefónicos que facilitó nunca fueron atendidos, y algunos familiares denunciaron que los bloquearon tras insistir.
El SEBIN mostró finalmente a algunas familias una lista de personas rescatadas. Ni Lamus ni Romero Audivet figuran en ella. Según un sobreviviente del vuelo que habló con la prensa, entre 35 y 42 personas lograron salir con vida, pero la cifra no pudo verificarse de forma independiente.
Medios internacionales solicitaron entrevistas con el director del SEBIN, mayor general Alexis Rodríguez Cabello, y con Maldonado. Ninguno respondió.
Fuente: Infobae