La participación de la Selección Colombia en el Mundial Estados Unidos, México y Canadá 2026 llegó a su fin en la definición por penales frente a Suiza. A pesar de haber controlado el balón y asumido el protagonismo ofensivo durante gran parte del encuentro, el equipo dirigido por Néstor Lorenzo no logró capitalizar sus oportunidades y terminó sucumbiendo en la tanda desde los doce pasos.
Las opciones falladas por Jhon Lucumí, Luis Javier Suárez y Jáminton Campaz obligaron a la definición por penaltis, instancia en la que los errores de Dávinson Sánchez y Juan Camilo “Cucho” Hernández permitieron al conjunto europeo avanzar a los cuartos de final. La Tricolor concluyó el torneo invicta, con dos empates y tres victorias, pero las dudas sobre el futuro de Lorenzo, el rol de James Rodríguez y Juan Fernando Quintero, así como el balance general de la séptima participación mundialista de Colombia, quedaron en el aire.
En ese contexto, las estadísticas oficiales de la FIFA ofrecen una radiografía clara del desempeño cafetero: mucho dominio del balón, pero escasa concreción ofensiva. Colombia realizó 94 remates durante el torneo, convirtiéndose en el segundo equipo con más disparos, solo por detrás de Bélgica, que sí alcanzó los cuartos de final.

Sin embargo, la efectividad en esos remates fue apenas del 5%, lo que ubicó a la selección en el puesto 41 entre 48 participantes. La cifra es contundente: los colombianos patearon más que casi cualquier otro combinado y convirtieron menos que casi todos.
Otro dato relevante es la cantidad de disparos desde fuera del área, categoría en la que Colombia ocupó el segundo lugar, solo detrás de Francia. Esto refuerza la imagen de un equipo que generó peligro desde la distancia, pero que no logró quebrar las defensas rivales en zonas cercanas al arco, debido a los esquemas cerrados que enfrentó en la mayoría de los partidos.
En contraste, la construcción de juego fue uno de los puntos más sólidos. Con 2.789 pases completados, Colombia se ubicó en el sexto lugar mundial. Aún más notable fue su dominio en los cambios de orientación: con 56 intentos, fue la selección que más buscó variar el juego de lado a lado en todo el Mundial. En desmarques entre líneas (848) y desmarques por fuera (1.141), también lideró el torneo hasta octavos, evidenciando un sistema con vocación ofensiva y amplitud táctica.

No obstante, esa movilidad no se tradujo en goles. El equipo llegó al partido ante Suiza con apenas 31 remates entre los tres palos, cifra que lo ubica séptimo en esa categoría. La brecha entre los disparos totales y aquellos que encontraron el arco rival es quizás el número que mejor resume la campaña colombiana.
En el aspecto defensivo, el balance fue más positivo ya que Colombia registró cuatro porterías a cero, la segunda cifra más alta del torneo, solo superada por España. No obstante, ese dato convive con el hecho de que fue la selección que más veces cayó en posición de fuera de juego: 19 en total, la más alta del certamen. Además, recibió 70 faltas, segunda del torneo solo detrás de Canadá, lo que indica un equipo que generó constante incomodidad al rival.

Un dato particularmente llamativo es la velocidad media del equipo: 5,63 km/h, la más baja del torneo. Esto contrasta con la cantidad de desmarques a la espalda (618, tercer lugar) y desmarques para recibir (2.159, segundo solo tras España), sugiriendo un equipo que se movió con inteligencia táctica más que con intensidad física, pero que en situaciones donde se requería sorprender al rival carecía de ese elemento.
Fuente: Infobae