El gobierno de Brasil ha decidido expulsar al ciudadano ruso Sergey Vladimirovich Cherkasov, quien es señalado como un presunto integrante del servicio de inteligencia militar de Rusia (conocido como GRU), una vez que haya cumplido su sentencia en territorio brasileño.
La determinación fue publicada el lunes 6 de julio por el Ministerio de Justicia en el Diario Oficial, aunque la información se conoció este miércoles. La resolución también prohíbe el reingreso de Cherkasov a Brasil por un período de 30 años y no especifica hacia qué país será enviado al finalizar su condena.
Cherkasov fue sentenciado a 15 años de prisión, pena que posteriormente fue reducida a cinco años, tras ser declarado culpable por el uso de documentos falsos. Desde finales de 2022, se encuentra recluido en la Penitenciaría Federal de Brasilia, a donde llegó deportado desde Países Bajos. Durante el proceso judicial, el ruso admitió haberse hecho pasar por brasileño, pero siempre negó ser un espía.
El acusado, de 38 años, ingresó a Brasil en 2010 con su pasaporte original y durante varios años construyó una identidad ficticia bajo el nombre de Viktor Muller Ferreira, supuestamente nacido en Niterói, una ciudad costera del sureste brasileño. Con esa cobertura, logró obtener documentos auténticos, estudiar en el extranjero y viajar por distintos países.

En abril de 2022, las autoridades neerlandesas le impidieron la entrada a Países Bajos, adonde había viajado para incorporarse como becario al Tribunal Penal Internacional (TPI), con sede en La Haya. Lo acusaron de intentar recopilar información sobre procesos por crímenes de guerra para enviarla a Moscú y lo deportaron a Brasil, donde la Policía Federal lo arrestó al desembarcar en São Paulo.
El FBI sostiene que Cherkasov utilizó esa identidad durante una década para infiltrarse en diferentes países. La Fiscalía determinó que empleó el pasaporte falso para entrar y salir de Brasil al menos 15 veces entre 2012 y 2022.
La expulsión decretada por el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva es un procedimiento administrativo independiente del proceso de extradición solicitado por Rusia, que aún está pendiente de una decisión del Ejecutivo. El año pasado, Brasil rechazó una solicitud similar presentada por Estados Unidos.
La investigación por presunto espionaje en territorio brasileño fue archivada por el Ministerio Público Federal al no encontrar pruebas suficientes de actividades de inteligencia en el país. Sin embargo, el proceso por lavado de dinero continúa abierto.

El caso ha revelado una trama más amplia. Una investigación de la Policía Federal identificó al menos nueve ciudadanos rusos que utilizaron documentación brasileña como parte de sus identidades falsas, de los cuales solo Cherkasov permanece en el país.
En noviembre de 2022, la policía noruega arrestó a un hombre que se presentaba como José de Assis Giammaria, cuyo verdadero nombre era Mikhail Mikushin, un presunto espía infiltrado en una universidad de la región ártica. Poco después, una mujer local denunció la desaparición de su pareja, Gerhard Daniel Campos, identificado por las autoridades como el ruso Artem Shmyrev, quien logró abandonar el país antes de ser detenido.
Los resultados de las investigaciones indicaron que ninguno de estos individuos recopilaba información sobre Brasil. El país sudamericano operaba como una plataforma para forjar identidades creíbles antes de que los sujetos actuaran en otros destinos.
Fuente: Infobae