Bombardeos y fumigaciones en la frontera podrían provocar desplazamientos, inseguridad y enfermedades, advierte exgobernador

Tras la victoria electoral de Abelardo de la Espriella en Colombia, quien ha anunciado una política de “mano dura” que incluye el retorno de las fumigaciones aéreas y bombardeos en zonas fronterizas, la preocupación se apodera del cordón fronterizo norte.

William Barba, abogado y exgobernador de la provincia de Sucumbíos, advierte que el escenario actual es mucho más complejo que el de hace dos décadas y que el Estado ecuatoriano carece de una planificación adecuada para enfrentar los efectos colaterales de estas medidas.

Para Barba, el anuncio de bombardeos hacia los cultivos cocaleros en departamentos como Putumayo y Nariño tendrá una afectación directa en provincias ecuatorianas como Carchi y Sucumbíos.

El exgobernador señala tres puntos críticos que diferencian este momento de los acontecimientos surgidos en el Plan Colombia:

  1. Dependencia económica fronteriza: Barba subraya que la falta de presencia del Estado colombiano en su frontera sur llevó a que, incluso, ciudadanos ecuatorianos migren para trabajar como “raspachines” (recolectores de hoja de coca) en el lado colombiano. Una ofensiva militar generaría una crisis económica inmediata en estas familias.
  2. De la guerrilla a las disidencias: A diferencia del pasado, donde se enfrentaba a una “guerrilla revolucionaria”, hoy el conflicto involucra a disidencias que han implantado una estrategia de miedo, extorsión y “vacunas” que afectan el territorio ecuatoriano.
  3. Minería ilegal: Barba identifica a esta actividad como un factor nuevo y descontrolado que no tenía la escala actual durante el primer Plan Colombia. Esta actividad está hoy vinculada directamente al narcotráfico y al lavado de activos, complicando las operaciones de seguridad de las Fuerzas Armadas de Ecuador.

En este contexto, Barba solicitó al gobierno de Daniel Noboa que esté preparado y tenga una planificación, especialmente sobre los temas migratorio, de salud y seguridad.

Plan Colombia

La advertencia de Barba se sustenta en la devastadora experiencia del Plan Colombia, concebido en 1999 como un acuerdo bilateral entre Andrés Pastrana y Bill Clinton. Aunque se presentó como un plan de paz y desarrollo, el 80% de sus recursos se destinaron a la guerra y a la erradicación forzosa, dejando un rastro de destrucción en la frontera ecuatoriana.

Informes desclasificados de la CIA ya advertían en el año 2000 que las aspersiones aéreas no alterarían el negocio de la droga, sino que facilitarían su expansión hacia los países vecinos. En la práctica, esto se cumplió. Los cultivos se trasladaron y el conflicto se degradó, aumentando las masacres y el desplazamiento forzado.

Además, el uso de glifosato en las fumigaciones aéreas fue denunciado por causar enfermedades graves. Entre los efectos registrados en la población ecuatoriana se encuentran:

  • Problemas respiratorios, digestivos y de la piel en el 84.7% de las familias expuestas.
  • Casos de abortos, malformaciones y mortalidad infantil tras las aspersiones.
  • Destrucción de cultivos de “pancomer” (sustento básico), lo que provocó una crisis de soberanía alimentaria.

La población comenzó a vivir bajo un “horror paralizante” debido a la presencia de grupos paramilitares y masacres en las riberas del río San Miguel.

Ante la posibilidad de que resurjan estas políticas por parte del nuevo gobierno colombiano, analistas y exautoridades coinciden en que Ecuador debe activar planes de contingencia urgentes para evitar que la historia de desplazamientos y enfermedades se repita en la frontera norte.

Radio Pichincha

LV

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