La reciente reorganización dentro de Xbox ha causado un fuerte impacto en id Software, una de las desarrolladoras más legendarias del mundo de los videojuegos, creadora de clásicos como DOOM y Quake. Según informaciones de fuentes cercanas a la compañía y a sus fundadores, un recorte masivo que afecta a casi la mitad del personal pone en peligro no solo el futuro inmediato del estudio, sino también la continuidad de sus motores gráficos propios y sus métodos tradicionales de trabajo.
Este movimiento ha incrementado la inquietud en la industria sobre la calidad y el estilo característico de los próximos proyectos de id Software, y evidencia los desafíos de gestión que enfrenta Xbox en su actual reestructuración.
Impacto en el equipo de programación y el motor gráfico original
Los reportes indican que el 50% del personal de id Software, es decir, 95 de los 200 empleados, ha sido despedido. El recorte ha sido especialmente drástico en el área de programación, donde prácticamente todo el equipo fue separado de la empresa. Además, se eliminó por completo el departamento de testeo y control de calidad, cerrando dos áreas esenciales para el desarrollo de videojuegos de alto nivel.
Una consecuencia inmediata y evidente de estos despidos es la probable discontinuación del motor gráfico propietario id Tech, con el que la empresa ha marcado hitos en múltiples ocasiones. De acuerdo con fuentes allegadas y analistas como Scott Miller y George Broussard, los próximos títulos como DOOM y Quake no se crearían con tecnología propia, sino que emplearían Unreal Engine 6, uno de los motores más populares en la actualidad.
Las implicancias técnicas y culturales de este cambio son profundas: el motor id Tech ha sido parte fundamental de la identidad de id Software desde sus inicios, permitiendo un alto grado de personalización y llevando al límite tanto los gráficos como la jugabilidad. Sustituirlo por Unreal Engine podría significar una pérdida de control sobre características técnicas que históricamente han definido las principales franquicias de la empresa. Asimismo, la externalización parcial del desarrollo limita la capacidad de innovación en aspectos esenciales de los videojuegos de acción.
El declive de un referente histórico en el sector
La noticia de los despidos ha tenido eco entre figuras clave en la historia de id Software, como John Romero, uno de sus fundadores. Mediante un comunicado, expresó su honda preocupación por el destino del estudio y de sus excompañeros. También recordó su experiencia tras el cierre de parte de su propio estudio, Romero Games, como consecuencia de una ola de despidos anterior. Romero destacó la importancia del legado técnico y humano de id Software y lamentó públicamente que la historia de motores gráficos, el código y la cultura laboral del estudio puedan perderse si no se preservan en este periodo de incertidumbre.
Romero enfatizó además que juegos como DOOM, Quake y Wolfenstein no solo se construyeron con tecnología avanzada, sino también gracias al trabajo, el compromiso y las relaciones internas del equipo. Señaló que la pérdida de personal y conocimiento institucional pone en riesgo no solo la ejecución técnica, sino también la transferencia de valores y saberes a las próximas generaciones de desarrolladores.
La magnitud del cambio se manifiesta tanto en lo técnico y creativo como en el impacto sobre los trabajadores afectados. La pérdida del empleo repercute sobre personas con años de experiencia y especialización en tecnología propia; muchos deberán reinventarse en un entorno laboral volátil y altamente competitivo. Paradójicamente, aunque Xbox asegura que no ha cerrado formalmente el estudio, la realidad para los empleados y para la comunidad de jugadores es que id Software difícilmente podrá mantener su identidad después de este proceso de reestructuración.

Incertidumbre sobre la calidad y el desarrollo futuro
Al carecer ahora de un equipo consolidado de programadores y de pruebas y calidad, los riesgos relacionados con el desarrollo de nuevos juegos aumentan considerablemente. El abandono de un motor propietario, con el que se controlaba íntegramente el proceso, para optar por uno genérico y ampliamente utilizado como Unreal Engine 6, puede traducirse en una menor diferenciación y dificultades para mantener la fidelidad a la jugabilidad y el estilo visual que históricamente han caracterizado a las franquicias.
Expertos y antiguos miembros del estudio advierten que, en ausencia de equipos dedicados al testeo, los próximos lanzamientos podrían presentar fallos inesperados y una degradación en la experiencia del usuario. Esto impacta especialmente a las comunidades de jugadores de títulos como DOOM y Quake, acostumbradas a altos estándares de rendimiento y personalización. Al perder el control interno del desarrollo, id Software podría transformarse en un equipo de apoyo para otros estudios de Bethesda o para otros desarrolladores de Xbox, limitando su capacidad creativa y relegando su función a la de asistente técnico.
El sector observa atentamente este cambio, ya que la experiencia de id Software había sido referente en la gestión de motores propios y en el desarrollo de títulos de acción. Si la tendencia de recortes y externalización se mantiene, existe la posibilidad de que otros estudios históricos también vean difuminados su perfil y legado, incrementando la adopción de motores universales y homogeneizando la oferta de videojuegos, lo que podría afectar tanto la calidad como el valor cultural de los nuevos lanzamientos.
Fuente: Infobae