Galletas crujientes de queso y sésamo: la botana ideal para cualquier momento

Hay preparaciones culinarias que nos recuerdan que, con una lista breve de ingredientes, se pueden obtener sabores extraordinarios. Este es el caso de estas galletas de queso y sésamo, una receta que combina una textura crujiente por fuera con un sabor intenso, gracias a la unión del queso curado y las semillas tostadas.

Su elaboración es tan sencilla que cualquiera puede animarse a hacerlas. Resultan ideales para servir como aperitivo, para acompañar una tabla de fiambres o simplemente para calmar el apetito entre comidas. Su ligereza y ese toque dorado las transforman en un bocado adictivo que estará listo en poco más de media hora.

Tiempo estimado de preparación

  • Preparación: 15 minutos
  • Cocción: 20 minutos
  • Tiempo total: 35 minutos

Qué necesitas para la receta

  1. 100 g de queso curado rallado (manchego o parmesano funcionan muy bien)
  2. 120 g de harina de trigo
  3. 60 g de mantequilla fría
  4. 1 huevo mediano
  5. 1 cucharada de leche (opcional, para corregir la textura de la masa)
  6. 2 cucharadas de semillas de sésamo
  7. 1 pizca de sal fina
  8. 1 pizca de pimienta negra molida

Paso a paso: cómo hacer estas galletas saladas

  1. En un recipiente amplio, combina la harina, el queso rallado, la sal y la pimienta. Mezcla bien para que los sabores se distribuyan de manera uniforme.
  2. Agrega la mantequilla fría cortada en dados pequeños. Con las puntas de los dedos, desmenuza la mantequilla con los ingredientes secos hasta obtener una textura arenosa, parecida a migas de pan.
  3. Incorpora el huevo y mezcla con ayuda de una espátula o con las manos limpias, hasta que se forme una masa compacta. Si ves que está muy seca y no se une, añade la cucharada de leche.
  4. Forma una bola con la masa, aplánala un poco y envuélvela en film transparente. Llévala a la nevera durante 15 minutos para que repose y sea más fácil de manejar.
  5. Mientras tanto, precalienta el horno a 180 °C con calor arriba y abajo.
  6. Saca la masa del refrigerador y colócala entre dos hojas de papel para horno. Estírala con un rodillo hasta que tenga un grosor de aproximadamente 0,5 centímetros.
  7. Corta la masa en forma de rectángulos del tamaño que prefieras. Coloca las piezas sobre una bandeja forrada con papel vegetal, dejando un espacio pequeño entre cada una.
  8. Pinta la superficie de cada galleta con un poco de huevo batido; esto ayudará a que queden con un acabado brillante y dorado.
  9. Espolvorea las semillas de sésamo generosamente por encima, presionando suavemente con los dedos para que se adhieran bien durante la cocción.
  10. Hornea durante 18 a 20 minutos, o hasta que las galletas estén doradas y los bordes empiecen a tostarse. Es importante vigilarlas en los últimos minutos para evitar que se quemen.
  11. Retíralas del horno y espera a que se enfríen por completo antes de tocarlas. Así lograrás una textura más crujiente y evitarás que se rompan mientras aún están calientes.

Rendimiento de la receta

Con estas cantidades obtendrás aproximadamente 20 a 25 galletas de tamaño pequeño.

Información nutricional aproximada por galleta

  • Energía: 60 kcal
  • Proteínas: 2 g
  • Grasas: 4 g
  • Hidratos de carbono: 5 g
  • Fibra: 0,3 g

Estos valores son estimaciones. Los datos exactos dependen de los ingredientes específicos que uses y del tamaño final de cada galleta.

Consejos de conservación

Guarda las galletas en un recipiente hermético, a temperatura ambiente, y se mantendrán crujientes hasta 7 días. Es clave evitar la humedad para que no pierdan su textura. También puedes congelarlas una vez horneadas por un período de hasta 2 meses.

Fuente: Infobae

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