El modo oculto del aire acondicionado que enfría y reduce tu factura

En los días de calor intenso, los usuarios de aire acondicionado suelen buscar alternativas para refrescar el ambiente sin que el recibo de luz se dispare. La función de recirculación, disponible en muchos equipos, pasa inadvertida para la mayoría, a pesar de que los especialistas en climatización la consideran una de las herramientas más efectivas para lograr frescura y ahorro al mismo tiempo. La poca información y la confusión que generan los botones y modos en los controles remotos hacen que esta opción pase desapercibida, incluso entre quienes utilizan el aire acondicionado a diario.

La recirculación permite que el aparato reutilice el aire que ya está dentro de la habitación, en lugar de tomar constantemente aire del exterior. Este detalle es fundamental: enfriar aire que ya se encuentra, por ejemplo, a 26 °C, consume menos energía que intentar bajar la temperatura del aire exterior, que en jornadas calurosas puede superar los 35 o 40 °C. Por eso, los técnicos indican que, al activar este modo, el sistema logra enfriar el ambiente con mayor rapidez y con menos esfuerzo del compresor, lo que incide directamente en el ahorro energético.

No todos los equipos tienen un botón específico para la recirculación, ya que muchos sistemas domésticos tipo split trabajan por defecto recirculando el aire de la estancia. La lógica es simple y responde a un principio físico: mientras menor sea la diferencia de temperatura que debe superar el aparato, menos energía consume y menos tiempo funciona el compresor. Además, si el equipo introduce aire caliente del exterior, el proceso de enfriamiento se vuelve mucho más largo y costoso.

Cómo usar la recirculación para enfriar y ahorrar

Para sacar el máximo provecho a la función de recirculación, los expertos sugieren cerrar puertas y ventanas cuando el aire acondicionado esté encendido. La razón es clara: si el calor ingresa continuamente desde afuera, el equipo se ve forzado a trabajar durante más tiempo para alcanzar la temperatura deseada, lo que eleva tanto el gasto energético como el desgaste del compresor.

Recircular el aire interior resulta más eficiente porque, si el ambiente ya está a 26 °C, el esfuerzo necesario para bajar uno o dos grados es mucho menor que si el sistema tuviera que enfriar aire entrante a 35 o 40 °C. Este modo permite que el aire acondicionado actúe de manera más rápida y menos exigente para sus componentes internos. En los equipos que poseen una entrada de aire exterior, la recirculación puede activarse manualmente, acelerando el enfriamiento de la habitación. Sin embargo, esta función no debe emplearse de forma continua en espacios ocupados, ya que no renueva el aire ni elimina dióxido de carbono ni otros contaminantes.

La mayoría de los sistemas split domésticos ya funcionan recirculando el aire de la habitación, por lo que muchas veces no es necesario buscar un botón específico. En los equipos que sí permiten elegir entre aire exterior y recirculación, se aconseja optar por esta última para enfriar más rápido y gastar menos, siempre y cuando la estancia esté bien cerrada.

El botón donde darle en el aire acondicionado. (Europa Press)

Errores comunes y consejos de uso eficiente

Uno de los fallos más habituales al usar el aire acondicionado es pensar que seleccionar una temperatura baja, como 18 °C, hará que la habitación se enfríe más rápido. La realidad es que el equipo no expulsa aire más frío por marcar una temperatura extrema, sino que simplemente trabaja durante más tiempo para intentar alcanzar ese valor. Por ello, los especialistas suelen recomendar ajustes moderados, entre 24 y 26 °C, para lograr confort sin derrochar energía.

Otra sugerencia importante es activar la oscilación de las lamas del equipo. Esto ayuda a distribuir el aire frío de manera uniforme y evita que se concentre en una sola zona de la habitación. Una vez alcanzada una temperatura confortable, el modo automático o una velocidad baja permiten mantener el ambiente fresco con menos ruido y menor consumo eléctrico. En modelos inverter, evitar los encendidos y apagados frecuentes resulta más eficiente que desconectar el aparato cada pocos minutos.

Si bien el modo recirculación contribuye a enfriar y ahorrar energía, no reemplaza la necesidad de ventilar la vivienda. Recircular aire no renueva el ambiente ni elimina dióxido de carbono, olores u otros contaminantes. Por este motivo, los expertos recomiendan ventilar en los momentos más frescos del día, como temprano por la mañana o de noche, y luego cerrar ventanas y puertas antes de encender la climatización.

Fuente: Infobae

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