El Mayo Zambada narra su origen en el narco: pobreza y marihuana a los 19

A los 19 años, recién casado y dueño de una parcela en las montañas de Sinaloa, Ismael ‘El Mayo’ Zambada subió a la sierra con un amigo. Juntos sembraron marihuana camuflada entre hileras de maíz. Su primera cosecha fue de 60 libras. Así comenzó la historia del hombre que décadas después lideraría el cártel de drogas más poderoso del mundo, y que el próximo 20 de julio será sentenciado a cadena perpetua en una corte federal de Nueva York.

Este relato proviene del propio Zambada García, detallado en un memorándum presentado el 6 de julio por su abogado defensor, Frank Pérez, ante el juez Brian M. Cogan.

Es el primer documento donde la defensa del capo sinaloense narra en detalle sus orígenes, su historia familiar y cómo se involucró en el narcotráfico siendo casi un adolescente hasta convertirse en uno de los hombres más buscados del mundo.

Imágenes de Ismael Zambada García. 
Europa Press/Contacto/La Nacion

Zambada, de 76 años, se declaró culpable en agosto de 2025. No pidió reducción de pena ni colaboró con el gobierno de Estados Unidos, pero ahora solo solicita cumplir su condena lejos de la prisión donde reside su exsocio Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán.

Un niño de la sierra sinaloense que abandonó los estudios a los 12 años

Según el documento, ‘El Mayo’ nació el 30 de enero de 1950 en una comunidad rural aislada de Sinaloa, segundo de siete hijos y el mayor de los varones, en una familia de agricultores de subsistencia.

Cursó los primeros tres años de primaria en la escuela de su pueblo, que no tenía más grados, y los siguientes en Culiacán, donde vivió con su abuela. Los fines de semana y en verano regresaba al campo para trabajar con su padre, quien falleció de cáncer cerebral cuando Zambada tenía apenas 12 años.

Cartel de recompensa por la captura de El Mayo Zambada. (Foto: DEA)

Como hijo mayor, Zambada dejó la escuela sin posibilidad de continuar: debía mantener la granja y asegurar que sus hermanos menores comieran. Él mismo reconoció que, de no haber muerto su padre, probablemente habría seguido estudiando.

Alrededor de los 15 años comenzó a trabajar para su tío, dueño de una carnicería en un pueblo cercano. Era chofer, recogía y entregaba carne, y aprendía el oficio mientras seguía sembrando maíz y criando ganado. Fue durante esas entregas que conoció a Rosario Niebla, empleada de una refinería de azúcar local. Se casaron en 1968, cuando Zambada tenía 18 años. El matrimonio duró unos 20 años y tuvieron cinco hijos.

Marihuana oculta en maíz: la primera cosecha

Un año después de casarse, a los 19 años, un amigo un poco mayor lo introdujo al negocio. Lo llevó a las montañas, a una hora de su pueblo, donde sembraron marihuana camuflada entre hileras de maíz en el mismo terreno. La estrategia era simple: el cultivo ilícito quedaba oculto entre el legal.

La primera cosecha no fue muy exitosa. Zambada logró recolectar unas 60 libras, que vendió a otro hombre a unos 180 pesos por kilo, equivalentes a 15 dólares por kilo al tipo de cambio de la época.

No abandonó la agricultura legítima de inmediato. Su patrón fue de escalada gradual: la siguiente temporada plantó una cantidad ligeramente mayor de marihuana, y repitió ese ciclo año tras año, cosechando más cada temporada. Mientras tanto, seguía sembrando maíz, otros cultivos y criando ganado.

‘No aspiraba a convertirse en lo que se convirtió’

Ismael El Mayo Zambada García denunció que fue traicionado por su ahijado Joaquín Guzmán López que lo secuestró y lo entregó a las autoridades estadounidenses el 25 de julio. Foto: Infobae México

A través de esos primeros contactos, Zambada fue conociendo a otros sinaloenses involucrados en el tráfico de marihuana y opio. Su ascenso a la cima del narcotráfico, primero en Sinaloa y luego en todo México, se extendió por décadas. La carta de sentencia lo describe como un proceso que ‘no fue previsto por el acusado ni por otros’.

Teresa Zambada, hija del acusado, confirmó en entrevista que su padre ‘no aspiraba a convertirse en lo que se convirtió, con esa magnitud’.

Tras su primer matrimonio, Zambada sostuvo relaciones con otras mujeres. Tiene en total 16 hijos, de entre 6 y 55 años. El documento señala que, en lo posible, se esforzó por mantener vínculos con cada uno.

La defensa no presenta esto como atenuante. El propio Zambada declaró:

‘Reconozco el grave daño que las drogas ilegales han causado a la gente de Estados Unidos, de México y de otros lugares. También reconozco el costo humano de la violencia y la ilegalidad en que incurrió mi organización criminal. Asumo la responsabilidad por mi papel en todo ello y me disculpo con todos los que han sufrido o se han visto afectados por mis acciones’.

La defensa recibió varias decenas de cartas de referencia, enviadas por personas que crecieron en la misma región y conocen a Zambada. En muchos casos citan actos de ayuda o generosidad.

Cadena perpetua y solicitud de una celda con atención médica

Fotografía de archivo de un dibujo realizado por la artista Jane Rosenberg del juez Brian Cogan (d) frente al narcotraficante mexicano Ismael 'El Mayo' Zambada, en el Tribunal Federal de Brooklyn, en Nueva York (NY, EE.UU.). EFE/Jane Rosenberg

Ismael Zambada García no llegó a Estados Unidos voluntariamente ni extraditado. La carta de sentencia describe que el 25 de julio de 2024 fue atraído a una reunión con el pretexto de mediar entre funcionarios de Sinaloa. Allí fue golpeado, atado y secuestrado. Lo subieron a un avión privado hasta un aeropuerto cerca de El Paso, Texas. Quien organizó el traslado fue Joaquín Guzmán López, hijo de ‘El Chapo’, exsocio de Zambada en el Cártel de Sinaloa. Las autoridades estadounidenses asumieron su custodia al aterrizar.

Zambada llegará a la audiencia del 20 de julio con 76 años y múltiples problemas de salud, cuyos detalles están censurados en el expediente.

Su defensa pide al juez Cogan que recomiende al BOP asignarlo a una instalación médica federal como FMC Butner, FMC Rochester o MCFP Springfield, o una equivalente segura.

La carta subraya que no se pide un trato preferente ni una prisión de baja seguridad. Argumenta que la ley federal, bajo el artículo 18 U.S.C. § 3621(b), permite al juez recomendar el tipo de instalación adecuado.

Este fue el momento en que las autoridades estadounidenses recibieron al fundador del Cártel de Sinaloa. Cortesía: Pie de Nota

El abogado Frank Pérez compara directamente con ‘El Chapo’ Guzmán, exsocio de Zambada, juzgado en el mismo tribunal hace siete años. El Chapo fue a juicio durante 11 semanas, con 30 testigos cooperantes, millones en costos de seguridad y cobertura mediática que interrumpió el tráfico en Nueva York. Apeló su condena y presentó múltiples recursos.

Zambada, en cambio, se declaró culpable desde el inicio en dos expedientes, renunció a toda apelación y no presentó quejas sobre su detención, a pesar de estar en aislamiento total desde su llegada. La defensa estima que su decisión ahorró al sistema ‘millones, quizás decenas de millones de dólares’.

Ambos recibirán la misma pena. La defensa argumenta que, si la sentencia no puede diferir, al menos la designación de instalación debería reflejar que uno resolvió los cargos cooperativamente. Designarlo en la misma prisión de máxima seguridad que a Guzmán, sostiene la defensa, desincentivaría a futuros acusados de seguir el ejemplo de Zambada.

Fuente: Infobae

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