El reconocido chef Andoni Luis Aduriz, propietario del innovador Mugaritz (dos estrellas Michelin), ha puesto en marcha un nuevo establecimiento llamado Lotu. Este espacio gastronómico forma parte de las instalaciones del recién inaugurado Hotel Palacio Bellas Artes San Sebastián – Curio Collection by Hilton. Se trata de una propuesta relajada que busca fusionar lo contemporáneo con lo tradicional, mirando hacia la gran cocina del siglo XX para reinterpretarla con un enfoque actual.
El restaurante ocupa el antiguo Palacio Bellas Artes, un edificio emblemático que albergó uno de los primeros cines de España, abierto en 1914 y que ha sido restaurado para dar vida al hotel de cuatro estrellas. El nombre «Lotu» proviene del euskera y significa ‘unir’ o ‘conectar’, reflejando la intención de convertir la mesa en un punto de encuentro gastronómico.
El concepto de Lotu se distribuye en distintas áreas del hotel, cada una con una función específica durante el día. En la planta baja, junto al lobby, se encuentra el bar, abierto desde la mañana hasta la noche, que ofrece cócteles, aperitivos y una selección de snacks dulces y salados. El restaurante principal ocupa lo que antes era el palco del teatro, un comedor íntimo en la planta M. Además, los desayunos cuentan con un obrador propio situado en la misma cocina del restaurante.

Con este proyecto, Aduriz busca rescatar el espíritu de los espacios que durante décadas congregaron a intelectuales, artistas y cineastas. Lo logra mediante una carta donde se mezclan grandes clásicos internacionales, platos de la cocina vasca y opciones informales. Este enfoque supone un giro radical respecto a Mugaritz, famoso por su investigación y vanguardia. En Lotu, en cambio, se apuesta por una cocina familiar y emotiva, capaz de evocar nostalgia en los comensales.
La carta se inspira en recuerdos gastronómicos. Aduriz evoca clásicos como los canelones que cenaba Truman Capote en Sardi’s (22 €), el lenguado del doctor Marañón en Azaldegui (130 €/kg), el paté en croûte con encurtidos y mostaza al champán, o el solomillo Wellington de The Palmer House (24 €). Junto a estas referencias aparecen platos más informales como la doble smashburger de ternera (16 €) o el sándwich de pastrami en pan de masa madre (16 €).
Los ingredientes vascos también tienen su lugar, por ejemplo en el txangurro a la donostiarra en costra de pan con espuma de pil-pil (25 €). La idea es que en una misma mesa puedan compartir espacio una hamburguesa con queso y un solomillo Wellington. Como dice el chef, «el lujo está en poder elegir».
Obrador propio y desayunos de autor
Otra novedad importante de Lotu son los desayunos. Por primera vez en el grupo hotelero, el establecimiento cuenta con un obrador propio, ubicado en la misma cocina del restaurante, donde cada mañana se preparan panes y bollería que llegan recién horneados a la mesa.
Este obrador es el corazón de los desayunos, que están disponibles bajo reserva también para clientes que no se alojen en el hotel. Desde temprano se sirve una selección de bollería y panes artesanos acompañados de mantequilla, mermeladas, miel y aceite de oliva virgen extra. A esto se suma café o té y un plato principal a elegir de la carta: desde el pancake japonés con crema de mascarpone y fruta fresca, hasta los huevos benedictinos en tres versiones distintas o el egg sandwich de brioche con huevo revuelto, queso cheddar y mantequilla trufada. El precio del desayuno es de 35 euros.
Fuente: Infobae