Quitar el papel tapiz puede ser una labor simple si se aplican cuatro técnicas principales con las debidas precauciones. Cada método se ajusta a distintos tipos de papel y superficie, por lo que escoger el correcto es fundamental para evitar daños en la pared y lograr un acabado impecable.
Antes de empezar, es indispensable preparar el área: se debe cubrir el piso y los zócalos con plástico, cartón o toallas, y retirar de la pared todos los objetos colgantes, repisas, así como las tapas de tomacorrientes e interruptores.
Además, si la pintura de la pared es anterior a 1978, se recomienda usar mascarilla N95 como medida de seguridad por el posible contenido de plomo.
1. Vaporizador para despegar el papel tapiz

El vaporizador es efectivo en papeles antiguos, muy adheridos o colocados sobre paredes de yeso. Para usarlo, se acopla la placa al equipo, se llena el depósito hasta la marca indicada y se enciende.
Una vez que genera suficiente vapor, se apoya la placa sobre una sección de la pared y se acciona el gatillo durante unos 15 a 20 segundos.
Al retirar la placa, se debe despegar la zona tratada con ayuda de una espátula. Si queda adhesivo, se repite la aplicación hasta que todo el papel se retire.

Para eliminar los residuos de pegamento, se vuelve a aplicar vapor y se limpia con una esponja húmeda. Si el material no se afloja con facilidad, conviene perforar previamente la superficie para que el vapor penetre mejor.
Nunca se debe rellenar el vaporizador mientras esté caliente; hay que esperar a que se enfríe por completo para evitar quemaduras.
2. Mezcla de agua con vinagre o suavizante para telas

Para papeles desprendibles o temporales, una mezcla casera de agua con vinagre blanco o suavizante da buenos resultados. Se prepara en un atomizador una solución de partes iguales de agua y vinagre, o tres partes de agua por una de suavizante.
Se rocía la solución generosamente sobre el papel hasta empaparlo. Cuando el material comienza a despegarse, se utiliza una espátula para retirarlo. Si el papel sigue adherido, se recomienda humedecer la zona nuevamente antes de insistir con la herramienta.
Esta técnica es sencilla y adecuada para principiantes, ya que emplea productos caseros y no requiere equipamiento especial.
3. Removedor líquido específico para papel tapiz

El removedor líquido se aplica con rociador o esponja sobre áreas pequeñas. Se debe dejar actuar durante unos cinco minutos para que penetre en el recubrimiento. En papeles vinílicos, es esencial perforar primero la superficie con una herramienta adecuada, ya que la capa de vinilo impide la penetración si no se rompe.
Una vez que el removedor ha hecho efecto, se introduce la espátula por debajo del papel y se levanta con cuidado. Es fundamental evitar rayar la pared, ya que el material debería desprenderse fácilmente si el producto ha actuado correctamente. Limpiar los goteos antes de que lleguen al piso o zócalos previene manchas y daños adicionales.
4. Removedor en gel para mayor adherencia y tiempo de acción

El removedor en gel puede aplicarse con rociador, brocha o rodillo. Se recomienda marcar la superficie antes y dejar reposar el producto entre 15 y 30 minutos, asegurándose de que no se seque.
Este tipo de removedor actúa más lentamente, pero se adhiere mejor y conserva la humedad durante más tiempo, lo que facilita el proceso en superficies extensas.
En paredes de yeso, el vapor suele ser la primera opción, pero si se utiliza el vaporizador, no debe aplicarse más de 30 segundos sobre el mismo punto para evitar daños. Una espátula plástica resulta menos agresiva para la superficie que una metálica.
En todos los métodos, la clave está en la preparación y en elegir la técnica adecuada según el tipo de papel y la pared, para garantizar un resultado prolijo y seguro.
Fuente: Infobae