La afición mexicana quedó sumergida en la frustración tras la caída de la Selección varonil ante Inglaterra en los octavos de final del Mundial de 2026. El anhelo de alcanzar los cuartos de final por primera vez en cuatro décadas se desvaneció, dejando un clima de desencanto en todo el territorio nacional.
No obstante, el futbol femenil surge como un nuevo faro de esperanza. La escuadra nacional está a un paso de volver a una Copa Mundial tras 15 años de ausencia. En noviembre, las jugadoras se enfrentarán a Haití en un compromiso crucial que definirá si México consigue el boleto al certamen más relevante de selecciones.
Si bien es cierto que no genera el mismo entusiasmo entre la población mexicana, este es un momento propicio para modificar la narrativa y dirigir la atención hacia las futbolistas, quienes están cerca de alcanzar un logro que podría marcar un antes y un después en la historia del balompié femenino nacional.
El equipo femenil mexicano, a las puertas de un hito histórico
La última ocasión que la Selección Mexicana Femenil disputó una Copa Mundial fue en Canadá 2015, mientras que en Juegos Olímpicos no participa desde Atenas 2004. Sin embargo, en la actualidad está a un solo paso de regresar a la máxima competición de selecciones y a una cita olímpica, ya que en noviembre disputará un partido clave contra Haití. Si México gana ese encuentro, conseguirá su clasificación tanto al Mundial Femenil 2027 como a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
El sistema de clasificación establece que los cuatro mejores equipos del torneo regional avanzan directamente a la Copa Mundial Femenina de 2027, mientras que dos plazas se asignan mediante la Repesca Intercontinental. Si el Tricolor pierde contra las caribeñas, tendrá una segunda oportunidad frente a Haití para clasificar al Mundial a través de la repesca, pero sin posibilidad de acceder a los Juegos Olímpicos.
De esta forma, el partido de noviembre representa una doble oportunidad para el futbol femenil mexicano y la ocasión de escribir una página histórica tras más de una década de ausencia en las grandes citas internacionales.
Historia de México en Mundiales Femeniles

La trayectoria de México en los Mundiales Femeniles contiene episodios poco conocidos para buena parte de la afición. Antes de que existiera la Copa Mundial Femenina organizada por la FIFA, México albergó un torneo internacional en 1971 que, aunque no fue reconocido oficialmente, sentó las bases para el desarrollo del futbol femenil en el país. En 1971, la Ciudad de México fue sede de la llamada Copa Mundial Femenina no oficial, organizada por la Federación Internacional Europea de Futbol Femenil, donde el Estadio Azteca recibió a selecciones de Dinamarca, Italia, Francia, Argentina, Inglaterra y México. Aquel certamen marcó un hito: más de 100,000 personas asistieron a la final, un récord de asistencia para un partido femenil, algo que pocos saben fuera del círculo especializado.
Pese al entusiasmo y la respuesta del público, la FIFA no reconoció oficialmente ese torneo. México logró llegar a la final, donde perdió ante Dinamarca. Este logro quedó en la memoria de quienes presenciaron el evento, pero durante años permaneció fuera de los registros oficiales.
En torneos reconocidos por la FIFA, México ha clasificado a tres Copas Mundiales: Estados Unidos 1999, Alemania 2011 y Canadá 2015. En todas sus participaciones mundialistas oficiales, el Tricolor femenil no ha logrado avanzar más allá de la fase de grupos, aunque ha mostrado avances y ha contribuido al crecimiento del futbol femenil en el país.
Sin embargo, ahora ya con una liga profesional establecida desde hace nueve años, la expectativa crece para finalmente ver a la Selección en una Copa del Mundo.
Fuente: Infobae