ONU en Haití: millón y medio de desplazados y 1.600 muertos en tres meses

Desde Washington, Estados Unidos, se reporta que Haití está bajo el control de pandillas armadas que dominan los principales centros urbanos y siembran el terror constante contra el gobierno civil. La nación caribeña enfrenta una crisis institucional sin fin, y recientemente se ha puesto en marcha un proyecto inédito de represión directa contra las organizaciones criminales, respaldado por el Consejo de Seguridad de la ONU.

No obstante, la misión multilateral enfrenta enormes desafíos y su desenlace es incierto.

No es la primera vez que Naciones Unidas intenta trazar un camino para resolver la crisis haitiana, pero las bandas narcotraficantes terminan imponiendo su poder interno.

Un informe oficial de la ONU, titulado Children Trafficked by Gangs in Haiti, señala que existen “al menos 26 bandas” que “utilizan la violencia y las amenazas contra quienes se resisten o intentan marcharse”.

El documento agrega que los “niños son usados para recados, mensajes, vigilancia de las fuerzas de seguridad y cobro de extorsiones”, mientras que “las niñas son frecuentemente víctimas de violaciones, explotación sexual y esclavitud sexual, obligadas a realizar trabajos domésticos y, en algunos casos, a participar en actividades delictivas”.

Carlos Ruiz Massieu, representante de la ONU en Haiti

Carlos Ruiz Massieu, un diplomático de vasta trayectoria, es el Representante Especial del Secretario General de la ONU en Haití. Reside en Puerto Príncipe, donde las pandillas exhiben su poder, y mantiene contacto permanente con las autoridades formales de la isla.

El enviado especial de la ONU trabajó en Colombia, donde supervisó la implementación del acuerdo de paz entre el gobierno y las FARC, y se muestra optimista de que esta vez sí habrá un proceso institucional que detenga la violencia de las bandas armadas.

“Existe una gran oportunidad para mejorar la situación en Haití, y se requiere que todos los sectores haitianos y la comunidad internacional trabajemos juntos para fortalecer la seguridad, la justicia, la reintegración y el desarrollo”, afirmó Ruiz Massieu en una entrevista exclusiva.

A continuación, los puntos clave del diálogo con el enviado especial Ruiz Massieu:

La crisis humanitaria en cifras

—¿Cuál es la situación actual en Haití?

—Todavía hay problemas de inseguridad que persisten: tenemos cerca de un millón y medio de desplazados internos por la violencia de las bandas urbanas, y en los últimos tres meses mil seiscientos asesinados.

—¿En los últimos tres meses?

—En los últimos tres meses.

Las fuerzas de seguridad disponibles

—¿Cómo está conformado el aparato estatal para reprimir a las bandas?

—Están las Fuerzas de Seguridad de Haití, las Fuerzas de Supresión de Bandas autorizadas por el Consejo de Seguridad de la ONU, y las Fuerzas de Tareas formadas por el Gobierno.

—¿Estos tres mecanismos funcionan para reprimir al crimen organizado?

—Así es.

—¿Hay coordinación entre ellos o cada uno actúa por su cuenta?

—Lo que hay es una clara coordinación entre la Fuerza de Supresión de Bandas y la Policía Nacional haitiana.

—¿Y las Fuerzas de Tareas?

—El gobierno formalmente formó una fuerza de tareas, y así nos referimos. Pero son compañías militares privadas.

—Como representante de la ONU, ¿teme que estas fuerzas privadas sobrepasen los límites, dados sus antecedentes?

—A nosotros nos interesa que todas las medidas de seguridad en Haití —ya sea de la policía, el ejército o la fuerza de supresión— adopten todos los protocolos para reducir, mitigar y ojalá eliminar los riesgos para la población civil.

—Las fuerzas del gobierno haitiano y las autorizadas por el Consejo de Seguridad, por su naturaleza, probablemente no violarán derechos humanos. Pero un ejército privado con historial merece una supervisión más estricta para evitar abusos en Haití.

—Creo que la supervisión debe ser uniforme para cualquier medida de seguridad. Si el gobierno contrató una compañía militar, debe garantizar que esa compañía respete los estándares que el gobierno está obligado a cumplir.

Jimmy 'Barbecue' Cherizier, jefe de una de las bandas más poderosas de Haití

¿Cuántos pandilleros hay?

—¿Cuántos pandilleros armados hay en Haití?

—Entre diez mil y quince mil, según los datos más confiables, dedicados a la extorsión, secuestro y todo tipo de delitos.

—¿Y cuántos efectivos de seguridad tiene Haití para enfrentarlos?

—Trece mil policías y mil doscientos militares, nada más.

—¿Y el contingente aprobado por el Consejo de Seguridad?

—Se aprobaron 5.500 efectivos, pero ahora en Haití hay alrededor de 800.

—¿Y el Grupo de Tareas que paga el gobierno?

—No tengo el dato.

—De los pandilleros, ¿cuántos son menores?

—De los quince mil, según datos del Alto Comisionado y UNICEF, cerca de la mitad son menores de dieciocho años. Por eso la situación es muy delicada.

—¿Cómo reclutan las bandas?

—El problema principal es la vulnerabilidad de comunidades enteras, barrios donde no hay autoridad estatal suficiente, donde no hay oportunidades socioeconómicas para los jóvenes, y son presa fácil para el reclutamiento.

—¿Son reclutados, inducidos o secuestrados?

—Exacto.

Carlos Ruiz Massieu, representante de la ONU en Haiti, durante el reportaje que concedió a Román Lejtman, corresponsal de Infobae en Washington, (Estados Unidos)

Control territorial de las bandas

—¿Qué porcentaje del territorio haitiano controlan las bandas armadas?

—Para dar un ejemplo, Puerto Príncipe es la zona más afectada, porque el territorio haitiano es muy vasto.

—Sí.

—Según la información más reciente, en el setenta o setenta y cinco por ciento de la capital hay presencia, influencia o incluso control de las bandas.

—El principal centro económico, comercial y político de Haití está bajo control de las pandillas…

—No. Digamos que no está controlado firmemente por el Estado.

—Es lo mismo dicho de otra forma.

—Cada quien lo expresa como mejor le parece.

Bandas de narcotraficantes controlan las principales poblaciones en Haití

Vivir en Puerto Príncipe

—¿Cómo es la vida en Puerto Príncipe?

—Es una realidad compleja y delicada, donde la inseguridad predomina, especialmente en algunas zonas.

—¿Es difícil vivir allí?

—Los haitianos la pasan mal: no pueden circular, ni ir al colegio, ni trabajar. Debemos hacer lo necesario para que la situación mejore lo antes posible.

—¿En qué plazo?

—Un año y medio.

Fuente: Infobae

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