El actor Lewis Tan, conocido por su papel en Mortal Kombat II, se ha consolidado como un referente en el cine de acción gracias a una combinación única de entrenamiento marcial constante, alimentación sencilla y una firme defensa de las escenas realizadas por los propios intérpretes. Así lo compartió en una entrevista con GQ, donde detalló los pilares de su preparación física.
Para Tan, la autenticidad en la pantalla surge de una preparación ininterrumpida y de la colaboración estrecha con el equipo de especialistas, evitando recurrir a efectos digitales cuando es posible.
Un entrenamiento funcional y versátil
De acuerdo con GQ, Lewis Tan practica artes marciales cuatro veces por semana y complementa con pesas dos o tres veces. Su plan no busca una imagen corporal específica, sino la funcionalidad para el rodaje.
“No levanto pesos extremos. Prefiero rutinas rápidas, con pocas pausas, muchas repeticiones y movimientos de cuerpo completo”, explicó el actor.
Entre los ejercicios que menciona están dominadas, fondos, sprints y trabajo de piernas y zona lumbar, priorizando destrezas útiles en el set.

El intérprete subraya que su esquema busca mantener una base técnica sólida, especialmente en muay thai, aunque siempre está abierto a aprender de otros estilos. “Mi estilo principal es el muay thai, pero intento absorber técnicas de todo lo que puedo”, afirmó en la entrevista. Esta flexibilidad le permite crear secuencias originales y responder a las exigencias físicas cambiantes de la industria.
Rutina anual y preparación permanente
La constancia es clave para Tan. Según sus palabras recogidas por GQ, lleva más de 20 años entrenando artes marciales y sostiene que “hay que estar listo siempre”.
El actor considera que la preparación de último minuto no es suficiente para un rodaje. “Si la película comienza y solo tienes dos semanas para entrenar, no alcanza; entre pruebas de cámara, vestuario y ensayos, el tiempo no es suficiente”, explicó.

De acuerdo con GQ, esta visión lo lleva a mantenerse en una “zona de entrenamiento” durante todo el año, lo que le permite encarar cualquier proyecto sin depender de transformaciones físicas repentinas.
Nutrición minimalista y ayuno estratégico
En cuanto a la alimentación, Lewis Tan prioriza alimentos reales y evita los procesados. Según detalló a GQ, su dieta incluye huevos, salmón, arroz, batata, verduras y fruta, con una preferencia especial por la carne de alce.
“Elijo comida real, no procesada. Cuando como pan, busco que tenga solo tres ingredientes, no veinte”, precisó.

El actor incorpora ayunos prolongados a su rutina y suele entrenar sin haber comido previamente, recurriendo solo al café negro o, en ocasiones, a un puñado de almendras. Tras la actividad física, consume proteínas y mantiene su pauta diaria en una o dos comidas principales. “A veces hago ayunos de 24 horas. Pero cada cuerpo es diferente y lo importante es escuchar las propias necesidades”, compartió en la entrevista con GQ.
Colaboración en la acción y defensa de lo auténtico
El trabajo conjunto con coreógrafos y dobles de riesgo es otro pilar en la metodología de Tan. “Colaboramos en las ideas y buscamos que la secuencia funcione para todos”, relató a GQ. Esta dinámica, según él, potencia la creatividad y permite que las escenas resulten innovadoras y adaptadas al estilo de cada producción.

El actor defiende la autenticidad en el cine de acción por sobre los efectos digitales. En su opinión, la segunda entrega de Mortal Kombat eleva el nivel respecto a la primera, gracias a una mayor libertad creativa y a una edición que resalta el trabajo real de los intérpretes. “En la nueva película, el equipo de acción tuvo mucho más margen. Se corrigieron los problemas de ritmo que tenía la anterior”, destacó.
Raíces personales y formación marcial
La relación de Tan con las artes marciales comenzó en la infancia. Bajo la influencia de su padre, Philip Tan, coordinador de escenas de riesgo, el actor participó en torneos de karate, combates de kickboxing y peleas amateur en Tailandia.
También formó parte de escenas exigentes en franquicias como Pirates of the Caribbean y Cobra Kai, donde trabajó junto a luchadores profesionales como Cowboy Cerrone.

Para Lewis Tan, la diferencia entre la pelea en pantalla y la real es clara, aunque ambas requieren una base técnica genuina. Su objetivo, según explicó a GQ, es que la destreza auténtica siga presente en el cine de acción y que los espectadores puedan apreciar el esfuerzo físico de los intérpretes en cada secuencia.
Fuente: Infobae