La Selección de Brasil enfrenta este domingo un reto cargado de simbolismo que trasciende el ámbito futbolístico. Por primera vez en 28 años, el combinado nacional disputará un partido de la Copa del Mundo coincidiendo con la celebración de un Gran Premio de la Fórmula 1. Esta casualidad ha reavivado el recuerdo de la derrota de 1998 ante Francia y ha puesto sobre la mesa una estadística que, según reportes de medios como Lance! y GE, ha estado marcada tanto por aciertos como por decepciones.
En los octavos de final del Mundial, Brasil intentará dejar atrás la denominada por Lance! “maldición de la Fórmula 1” cuando se enfrente a Noruega, un equipo al que, además, nunca ha logrado vencer en toda su historia.
El encuentro no solo tendrá lugar el mismo día en que rugen los motores de los monoplazas, sino que también en el mismo circuito y en la misma fecha (la novena cita en Silverstone) en la que ocurrió aquella derrota frente al equipo galo en la final del Mundial de 1998. La reorganización del calendario, provocada por conflictos en Oriente Medio que involucran a Estados Unidos, Irán e Israel, ha reproducido de manera insólita esta coincidencia.
En 1998, la Selección de Brasil perdió la final del Mundial ante Francia por 3-0. Ese mismo día, Michael Schumacher se impuso en el Gran Premio de Gran Bretaña. Desde entonces, el equipo nacional no había vuelto a jugar un partido mundialista en una jornada con carrera de Fórmula 1. Lance! recordó:
“El 12 de julio de 1998 es un día que ha quedado grabado en la historia por la fatídica final entre Brasil y Francia”.

El análisis histórico de GE, sin embargo, reveló que la llamada maldición está lejos de ser absoluta. Desde la fundación de la Fórmula 1 en 1950, esta coincidencia exacta entre partidos mundialistas de Brasil y carreras de F1 se ha presentado en siete ocasiones. El balance es favorable para la selección, que registró cinco victorias y solo dos derrotas. Entre los triunfos más recordados se encuentran la final de 1962 ante Checoslovaquia y la conquista del título en 1970 frente a Italia, ambos logrados en domingos con carreras en Europa.
La relación entre fútbol y automovilismo ha dejado huellas imborrables en la memoria deportiva brasileña. En 1990, la selección debutó en el Mundial de Italia con un triunfo 2-1 sobre Suecia, mientras Ayrton Senna y Nelson Piquet conseguían un doblete histórico en el Gran Premio de Canadá. La última vez que se produjo esta coincidencia, la racha positiva se quebró. Brasil cayó ante Noruega por 2-1 en la fase de grupos de 1998 y días después perdió la final ante Francia, consolidando el mito de la maldición.
El desafío de este domingo incluye superar dos supersticiones: el fantasma de los partidos mundialistas en jornada de Fórmula 1 y la estadística negativa frente a Noruega: Brasil nunca ha podido ganarle en toda su historia, con un balance de dos derrotas y dos empates. En esta ocasión, los nórdicos llegan tras lograr un puntaje perfecto en la fase de grupos y superar a Costa de Marfil por 2-1 en los dieciseisavos de final.
Cabe destacar que, si Brasil logra avanzar, la historia podría repetirse en la final del 19 de julio, día en que se celebrará el Gran Premio de Bélgica.
Fuente: Infobae