El microondas se ha convertido en un electrodoméstico indispensable en la mayoría de los hogares ecuatorianos. Su limpieza regular es tan necesaria como la de cualquier superficie que toca los alimentos, pero no todos los productos de limpieza son seguros para su interior. Algunos pueden dañar los componentes metálicos y, con el tiempo, comprometer la seguridad del aparato y de quienes lo usan.

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y el Departamento de Agricultura de ese país (USDA) coinciden en señalar qué productos se deben usar y cuáles están prohibidos al limpiar un horno de microondas.
Lo que la Profeco recomienda usar para limpiar el microondas (y lo que prohíbe)
Un estudio de calidad publicado en una edición de la Revista del Consumidor de la Profeco analiza el manejo y la limpieza de estos electrodomésticos. La recomendación es precisa: usar
“un trapo ligeramente humedecido y detergentes suaves”
y no aplicar jabón de trastes directamente sobre las superficies internas.

La diferencia es clave. Un detergente suave, aplicado con moderación sobre un trapo húmedo, no deja los mismos residuos que el jabón doméstico usado con esponja. El jabón puede quedar impregnado en las paredes internas y, con el calor del siguiente uso, esos residuos se activan en contacto con los alimentos.
La Profeco advierte además que los desengrasantes fuertes y los productos abrasivos están prohibidos en el interior del microondas. El motivo no es solo estético: estos productos
“pueden oxidar las partes metálicas”
y, con el tiempo, provocar perforaciones en las paredes internas que aumentan el riesgo de fugas de microondas.

Cómo eliminar la suciedad difícil del microondas sin productos abrasivos
La FDA también respalda esta postura. En su página oficial sobre hornos de microondas, la agencia indica que la cavidad, el borde exterior y la puerta deben limpiarse “con agua y un detergente suave”. La institución señala que no se necesita ningún limpiador especial para microondas.

Prohíbe explícitamente el uso de estropajos, lana de acero y cualquier producto abrasivo. Para la suciedad más difícil, el Servicio de Extensión de la Universidad de Illinois, basándose en las recomendaciones del USDA, propone dos alternativas caseras.
La primera consiste en calentar en un recipiente apto para microondas seis cucharadas de bicarbonato de sodio con una taza de agua.

La segunda opción es media taza de jugo de limón con una taza de agua hasta que la mezcla hierva. En ambos casos, el procedimiento es el mismo: dejar enfriar la mezcla dentro del aparato con la puerta cerrada, para que el vapor actúe sobre los residuos. Después, limpiar las superficies con un trapo o toalla de papel.
Lo que sí puede dañar el aparato y poner en riesgo al usuario
La Revista del Consumidor detalla otros errores frecuentes que van más allá de la limpieza. Operar el microondas sin el plato giratorio, introducir objetos metálicos o usar recipientes sin la leyenda “para horno de microondas” puede dañar el magnetrón de forma irreversible o liberar sustancias peligrosas en los alimentos.

Calentar huevos enteros, salchichas, botellas de cuello angosto o recipientes sellados sin perforarlos provoca acumulación de vapor y puede causar explosiones. La Procuraduría también desaconseja calentar biberones o comida para bebé, porque la distribución del calor no es uniforme y puede ocasionar quemaduras al infante.

Un punto que a menudo pasa desapercibido: nunca se debe operar el microondas vacío. Hacerlo daña el magnetrón, el dispositivo que genera las microondas. Y si la puerta presenta golpes, abolladuras o no sella correctamente, el aparato no debe usarse hasta que un técnico autorizado lo revise.
Fuente: Infobae