No data was found

¿Sientes que el tiempo vuela? Claves para vivir con más atención

Grupo INECO, organización especializada en la prevención, diagnóstico y tratamiento de trastornos mentales, investiga el cerebro humano a través de su Fundación INECO.

El paso de los minutos no siempre coincide con lo que marca el reloj. La rutina, el estrés, el nivel de atención y la manera en que se construyen los recuerdos provocan que ciertas etapas parezcan esfumarse. Frases como “¿Ya estamos a mediados de año?”, “No puedo creer que se haya ido el primer semestre” o “Cada año pasa más rápido” son cada vez más comunes y reflejan una sensación colectiva.

Aunque el tiempo es objetivo, la experiencia subjetiva no lo es. La neurociencia ha demostrado que el cerebro no procesa el tiempo de forma lineal; la percepción depende de cuánta atención prestamos a cada vivencia, las emociones involucradas y cómo esos episodios se almacenan en la memoria.

“El cerebro no funciona como un cronómetro. Nuestra impresión sobre cuánto duró un lapso está muy influida por la cantidad y calidad de los recuerdos que generamos durante ese periodo”, señala el doctor Guido Dorman, Jefe del Departamento de Neurología Cognitiva de INECO.

Cuando la rutina acelera el reloj interno

La rutina diaria y la multitarea dificultan que el cerebro registre nuevas experiencias de forma significativa (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si los días se repiten sin cambios notables, el cerebro requiere procesar menos información novedosa. Las acciones se vuelven automáticas y exigen menos recursos atencionales. Como resultado, se producen menos recuerdos diferenciados. Al mirar atrás, esa temporada parece haber transcurrido mucho más veloz que otra llena de acontecimientos nuevos.

Las experiencias novedosas exigen que el cerebro preste más atención y dejan una huella mnésica más profunda. Por eso un viaje, un cambio de empleo o el nacimiento de un hijo suelen recordarse como periodos mucho más extensos que meses enteros de monotonía”, agrega Dorman.

El peligro del piloto automático

La rutina diaria reduce la cantidad de recuerdos diferenciados, haciendo que el tiempo parezca pasar más rápido (Imagen ilustrativa Infobae)

Desde la Psicoterapia Cognitiva, este fenómeno tiene otra lectura: muchas personas atraviesan sus días resolviendo tareas de manera mecánica, con la mente siempre puesta en lo que viene después. “Respondemos mensajes mientras trabajamos, pensamos en la junta de la tarde mientras almorzamos o planificamos el día siguiente antes de terminar el actual. Cuando la atención se proyecta constantemente hacia adelante, se reduce la capacidad de registrar plenamente el instante presente”, explica la licenciada Belén Tarallo, del Departamento de Psicoterapia Cognitiva de INECO.

La especialista aclara que no es que el tiempo transcurra más rápido, sino que el cerebro capta menos información significativa de lo que vivimos. “Muchas personas sienten que los meses ‘desaparecen’. En realidad, lo que sucede es que hubo pocas experiencias que rompieran la rutina o que se vivieran con suficiente presencia para convertirse en recuerdos nítidos. Cuanto menos registramos lo cotidiano, más breve se vuelve cuando lo recordamos”, sostiene Tarallo.

Cambiar pequeños hábitos ayuda a que los días no parezcan repetidos y a generar recuerdos más duraderos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La percepción constante de falta de tiempo, la sobrecarga laboral y el estrés prolongado pueden intensificar esta vivencia. Cuando el cerebro opera en modo de resolución ininterrumpida de problemas, prioriza la eficiencia sobre la conciencia de las experiencias. Por eso muchos sienten que las semanas “se escapan” sin haberlas disfrutado.

Claves para que el cerebro atesore más momentos

Pequeños cambios pueden ayudar a salir del piloto automático y generar recuerdos más vívidos. Aquí algunas recomendaciones de los especialistas de INECO:

  • Romper la rutina: Modificar un trayecto habitual, probar una actividad nueva o aprender una destreza diferente aporta estímulos que el cerebro graba con mayor intensidad.

  • Practicar la atención plena: La multitarea reduce la concentración y dificulta la consolidación de recuerdos. Dedicar unos minutos de atención consciente a una sola actividad mejora la experiencia y la memoria.

  • Introducir novedades planeadas: Programar reuniones, paseos o actividades distintas durante la semana evita que los días sean indistinguibles entre sí.

  • Evitar la hiperconexión: Las interrupciones constantes fragmentan la atención y dificultan registrar lo que estamos viviendo.

  • Cuidar el sueño: Durante el descanso nocturno, el cerebro consolida gran parte de los recuerdos formados durante el día.

  • Hacer pausas conscientes: Detenerse unos minutos para observar el entorno, reconocer las emociones o simplemente atender una conversación favorece la creación de recuerdos más duraderos.

  • Gestionar la exigencia interna: Sentir que siempre hay algo pendiente impide disfrutar el presente. Aprender a hacer altos y reconocer los propios límites también es parte del cuidado de la salud mental.

“La meta no es hacer que el tiempo corra más despacio, porque eso escapa a nuestro control. Lo que sí podemos hacer es vivir con mayor presencia, incorporar experiencias relevantes y permitir que el cerebro construya recuerdos más densos. Muchas veces esa es la diferencia entre sentir que la vida se escapa o sentir que realmente la estamos viviendo“, concluye la licenciada Tarallo.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK