El Papa León XIV fue distinguido con la Medalla de la Libertad que otorga el Centro Nacional de la Constitución de Filadelfia. Durante la ceremonia, el Pontífice instó a Estados Unidos a reafirmar su compromiso con los «ideales fundacionales» de la nación.
«Al aceptar este premio, ruego que este 250 aniversario de la fundación de esta gran nación sea ocasión para reafirmar solemnemente los ideales que han hecho de Estados Unidos un país que valora la paz y la prosperidad, un país caracterizado por la generosidad y la nobleza de corazón», expresó el Pontífice en un mensaje grabado en vídeo y transmitido en vivo desde el Vaticano.
Este reconocimiento es concedido por la institución dedicada a promover el conocimiento de la Constitución estadounidense y los principios de libertad y democracia sobre los que se fundó el país.
La distinción fue otorgada en reconocimiento a «su labor de toda una vida en favor de la libertad religiosa y de la libertad de conciencia y de expresión en todo el mundo».
Al intervenir por videoconferencia desde la Santa Sede ante los asistentes reunidos en Filadelfia —evento que se trasladó al interior del recinto por una alerta de calor extremo—, Robert Prevost, primer Pontífice nacido en Estados Unidos, agradeció el galardón y, en vísperas del 250 aniversario de la Declaración de Independencia, llamó a renovar el compromiso con la dignidad humana, el derecho a la vida, la libertad religiosa, la justicia y la unidad.
«Como hijo de esta gran nación, fundada por hombres y mujeres valientes que soñaban con la libertad y con una vida mejor para ellos y para sus hijos, me uno a ustedes para pedir la bendición de Dios sobre el futuro de Estados Unidos, para que los elevados ideales consagrados al comienzo de la Declaración de Independencia sigan guiando el florecimiento de la nación en la unidad, la justicia y la paz», agregó.
El Santo Padre recordó que, durante dos siglos y medio, Estados Unidos representó para muchos pueblos un faro de libertad, al «abrir sus puertas a sucesivas generaciones de inmigrantes, permitiéndoles a ellos y a sus hijos contribuir a forjar el futuro del país».
«Fue este mismo amor por la libertad lo que inspiró a Estados Unidos, en los momentos más oscuros del siglo pasado, durante las dos guerras mundiales, a mirar más allá de sus fronteras y, con gran sacrificio, a defender la causa de la libertad fuera de ellas», señaló.
Según precisó, el camino para construir una sociedad que encarnara esos «elevados ideales de libertad y justicia» para todos «no siempre fue fácil y, en muchos sentidos, sigue siendo una tarea en desarrollo».
Además, indicó que «hoy, al mirar hacia el futuro», este aniversario brinda la oportunidad de reflexionar una vez más sobre los principios fundacionales, «con la esperanza de que Estados Unidos permanezca siempre fiel al sueño que le ha valido el título de tierra de la libertad y hogar de los valientes».
Asimismo, aseveró que la verdadera grandeza moral de un país se manifiesta en su capacidad para «proteger» la «vida de todos, especialmente de los más vulnerables» y elogió la tradición estadounidense de resguardar la libertad religiosa y de conciencia.
«Esta misma libertad garantiza también el derecho de toda persona a practicar su culto según sus propias creencias, así como el derecho de los individuos, las comunidades y las asociaciones a expresar públicamente su fe. De hecho, la libertad religiosa dio origen a la tradición estadounidense de facilitar el diálogo interconfesional y la cooperación interreligiosa para promover el bien común y enriquecer los debates sobre las grandes cuestiones morales y éticas a las que se ha enfrentado la nación y que han marcado el curso de su historia», concluyó.
Fuente: Infobae