OpenAI ha iniciado conversaciones preliminares con el gobierno de Estados Unidos para cederle una participación del 5% de la compañía, en un movimiento que pretende replantear los vínculos entre el sector público y las empresas de inteligencia artificial. Esta propuesta surge en un momento de intensa competencia tecnológica y acrecentado debate sobre la regulación de estos sistemas.
De acuerdo con información publicada por el Financial Times, los diálogos se encuentran en fase conceptual y son parte de una iniciativa impulsada por la propia empresa. El plan también contempla que otras firmas estadounidenses dedicadas al desarrollo de inteligencia artificial entreguen un porcentaje de su propiedad al Estado, aunque hasta ahora no se ha confirmado que ninguna haya aceptado la propuesta.
Este ofrecimiento cobra relevancia en un contexto donde la administración del presidente Donald Trump ha intensificado su intervención en la definición de políticas vinculadas a la inteligencia artificial, especialmente en lo que respecta al acceso y despliegue de los modelos más avanzados creados por compañías privadas.

Un modelo inspirado en un fondo estatal
Según el reporte, la propuesta de OpenAI se inspira en el Alaska Permanent Fund, un fondo soberano establecido en 1976 para invertir parte de los ingresos derivados de la explotación petrolera en Alaska. Este mecanismo permite distribuir anualmente dividendos entre los residentes del estado, utilizando las ganancias generadas por las inversiones del fondo. A finales de mayo, su patrimonio superaba los 91.000 millones de dólares.
La iniciativa de OpenAI plantea trasladar un concepto similar al ámbito de la inteligencia artificial, de modo que los ciudadanos estadounidenses puedan beneficiarse económicamente del auge de una industria que está reconfigurando múltiples sectores de la economía. Sin embargo, hasta el momento no se han revelado detalles sobre el funcionamiento de este modelo ni el mecanismo legal requerido para implementarlo.

Diálogos con la Casa Blanca
El Financial Times indica que las conversaciones han sido lideradas directamente por el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman. De acuerdo con las fuentes del medio, Altman se ha reunido con el presidente Donald Trump, el secretario de Comercio Howard Lutnick y el secretario del Tesoro Scott Bessent.
El interés gubernamental resulta particularmente significativo, ya que Washington asume un rol cada vez más activo en la supervisión del desarrollo y despliegue de modelos avanzados de inteligencia artificial. En los últimos meses, el gobierno ha intervenido en decisiones sobre sistemas de última generación desarrollados por OpenAI y otras empresas, alegando razones de seguridad nacional y competitividad tecnológica.

El dilema de la distribución de ganancias
La propuesta coincide con un debate creciente sobre cómo distribuir los beneficios económicos generados por la inteligencia artificial. En abril, OpenAI publicó un documento sobre política industrial en el que sugería la creación de un Fondo Público de Riqueza, destinado a ofrecer a los ciudadanos estadounidenses una participación automática en empresas e infraestructuras de inteligencia artificial.
El texto sostenía que el avance de sistemas cada vez más sofisticados podría alterar profundamente el mercado laboral, y proponía medidas para enfrentar ese escenario. Entre ellas figuraban una reducción de la jornada laboral, aumentos en ciertos impuestos corporativos y mecanismos para compensar el impacto de la automatización sobre los trabajadores.

Apoyos desde distintos frentes políticos
El interés por una mayor participación pública en las empresas de inteligencia artificial no se limita a OpenAI. Durante los últimos meses, el presidente Trump manifestó públicamente que considera “interesante” la posibilidad de que los ciudadanos se conviertan en socios de compañías estratégicas vinculadas a la inteligencia artificial y la fabricación de semiconductores.
La administración ya había dado un paso en esa dirección con la adquisición de una participación del 10% en Intel, una operación orientada a fortalecer a uno de los principales fabricantes de chips del país. Por otro lado, el senador independiente Bernie Sanders planteó una propuesta aún más ambiciosa: según el Financial Times, sugirió que el gobierno adquiera una participación del 50% en las principales empresas de inteligencia artificial mediante un fondo soberano.

Un nuevo paradigma para la industria tecnológica
Aunque las conversaciones aún están lejos de convertirse en una política oficial, reflejan el creciente interés por definir cómo deben repartirse los beneficios del acelerado desarrollo de la inteligencia artificial. La propuesta también evidencia un cambio en la relación entre el gobierno estadounidense y las grandes tecnológicas: si durante años el debate se centró en la regulación y la competencia, ahora comienza a discutirse si el Estado debe participar directamente en el crecimiento económico de una industria considerada estratégica.
De prosperar una iniciativa de este tipo, OpenAI y otras empresas del sector podrían inaugurar un modelo inédito de colaboración público-privada en inteligencia artificial, con implicaciones tanto económicas como políticas para el futuro del desarrollo tecnológico en Estados Unidos.
Fuente: Infobae