Adquirir una segunda vivienda en España sigue siendo una meta reservada para un grupo muy específico de la población. Según un informe de Gibobs.com correspondiente al primer semestre de 2026, el solicitante promedio de una hipoteca para este fin percibe 5.356 euros mensuales y apenas destina el 11% de ese ingreso al pago de la cuota. Esto equivale aproximadamente a 589 euros al mes, una cifra inferior a la cuota hipotecaria media del mercado general, que en 2025 fue de 769 euros mensuales y representó el 32,67% del salario, según datos del Colegio de Registradores.
Si bien la comparación no es exacta porque se enfrentan solicitudes de financiación para segunda residencia con el total del mercado hipotecario, permite dimensionar el perfil de estos compradores: llegan a la operación con una renta elevada, margen para asumir otro crédito y un ahorro previo que la mayoría de hogares españoles que buscan su primera vivienda no poseen.
¿Cuánto dinero se necesita para comprar una segunda residencia?
El valor medio del inmueble por el que se solicita financiación asciende a 177.731 euros, mientras que el préstamo medio solicitado es de 128.971 euros, de acuerdo con Gibobs.com. Esto significa que el comprador debe aportar 48.760 euros de entrada. Sin embargo, en la práctica, el desembolso inicial puede ser mayor. Al sumar impuestos, gastos de notaría, registro, gestoría y otros costes habituales, la cantidad previa a la firma puede acercarse a los 65.000 o 70.000 euros, aunque la cifra exacta depende de la comunidad autónoma y de las condiciones particulares de cada transacción. Este alto desembolso inicial dibuja claramente un perfil de renta elevada.
Así es el comprador tipo de segunda vivienda
El solicitante medio tiene 42,7 años. Por tramos de edad, el grupo de 35 a 45 años concentra el 43% de las solicitudes, seguido del segmento de 45 a 55 años con el 30%. Los menores de 35 años apenas representan el 16%, lo que evidencia que la segunda residencia se adquiere en etapas de mayor estabilidad económica. Además, el perfil está mayoritariamente masculinizado: el 65% de las solicitudes fueron hechas por hombres, frente al 28% de mujeres y un 7% que se identificó con otro género, según los datos de Gibobs.com.
La brecha con quienes intentan acceder a la primera vivienda
Para comprender mejor el contraste entre quienes pueden permitirse una segunda casa y quienes aspiran a la primera, basta mirar otras estadísticas del mercado inmobiliario. Según Idealista, comprar una vivienda en el primer trimestre de 2026 exigía el 25% de los ingresos netos de una familia media, sin contar el ahorro previo necesario para obtener financiación. A esto se suma que, según el INE, en abril de 2026 el importe medio de las hipotecas sobre vivienda se situó en 173.331 euros, con un tipo de interés medio del 2,90%. En este escenario, comprar una casa depende cada vez menos del salario mensual y más del ahorro acumulado o del apoyo familiar disponible.
El esfuerzo que realizan los compradores de segunda residencia para cubrir la cuota mensual refleja su situación económica de partida, muy diferente a la de quienes todavía luchan por acceder a su primer hogar. Para ellos, la vivienda no es el espacio necesario para formar un hogar, sino una forma de ampliar su patrimonio.
¿Dónde se compran las segundas residencias?
La mayoría de estas operaciones se orienta a vivienda usada. El 92% de las solicitudes de hipoteca para segunda residencia gestionadas por Gibobs.com corresponde a inmuebles de segunda mano, frente al 8% de obra nueva. La compañía atribuye este fenómeno a la escasez de promociones nuevas en las zonas más demandadas y al menor precio relativo de este tipo de inmueble.
El mapa de solicitudes revela hacia dónde se dirige este mercado. La Comunidad Valenciana concentra el 23% del total; Andalucía, el 20%; y Cataluña, el 12%. Estas tres comunidades suman más de la mitad de las operaciones analizadas. Por detrás aparecen Castilla y León (7%), y Castilla-La Mancha, Madrid y Murcia (6% cada una).
La distribución confirma que la segunda residencia se concentra en zonas costeras o de gran atractivo residencial, aunque también en territorios del interior donde el precio resulta más accesible para este perfil de comprador.
Este tipo de operaciones queda muy lejos de quienes buscan resolver una necesidad habitacional inmediata. Aquí la compra se plantea desde una posición económica ya consolidada, con capacidad para elegir ubicación, aportar ahorro previo y asumir otra cuota hipotecaria.
Fuente: Infobae