El senador Flávio Bolsonaro, precandidato de la derecha a la Presidencia de Brasil, hizo llegar a la administración de Estados Unidos un documento cargado de propuestas de ventajas comerciales. Entre los puntos destacados figura la reducción de impuestos para las empresas operadoras de tarjetas de crédito y un compromiso para que Pix, el sistema de pagos instantáneos brasileño, no se vincule a plataformas consideradas “no occidentales”. El dossier, elaborado por la oficina del hijo del expresidente Jair Bolsonaro, fue dirigido a la Oficina del Representante Comercial de EE.UU. (USTR) y resalta el sistema electrónico brasileño como un logro de la gestión anterior, según reportó el diario Folha.
El texto presentado por el aspirante sostiene que Pix no genera conflictos de interés, en respuesta a las inquietudes manifestadas por la administración del presidente Donald Trump. Además, lo compara con FedNow, la herramienta de pagos de la Reserva Federal estadounidense.
El senador propuso un “compromiso legislativo” para impedir que el sistema de pagos instantáneos y gratuitos, creado por el Banco Central de Brasil, se conecte con sistemas de pago transfronterizos provenientes de países como China. El documento, sin embargo, no detalla los mecanismos concretos para aplicar ese veto.
En otro frente, Flávio Bolsonaro plantea reducir la “carga regulatoria y fiscal” sobre las tarjetas de crédito, sector dominado por Visa y Mastercard. Sostiene que dicho alivio favorecería la competencia y ampliaría las opciones para los consumidores. El documento expone:
“Reducir esta carga (…) ampliaría las opciones de los consumidores, disminuiría el costo de los intercambios voluntarios y apoyaría el crecimiento económico”.

La Casa Blanca ha manifestado en reiteradas ocasiones su preocupación por Pix, al considerar que afecta a empresas estadounidenses como Visa y Apple, lo que motivó la apertura de una investigación comercial en Washington. Como resultado, la USTR propuso un aumento del 25% en los aranceles a exportaciones brasileñas, justificando la medida también en temas como la deforestación ilegal y la piratería.
Los documentos enviados por Flávio Bolsonaro advierten que aplicar el nuevo gravamen sería un error político, ya que “daría una victoria política” al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, rival del senador en las próximas elecciones. Por ello, solicita a la Casa Blanca posponer la medida hasta después de los comicios.
En otra propuesta, Bolsonaro sugirió que Brasil busque acuerdos comerciales bilaterales fuera del Mercosur, siguiendo una línea similar a la del presidente argentino Javier Milei. El senador sostiene que las restricciones del bloque limitan la capacidad de negociación internacional del país.
El legislador propuso “explorar” mecanismos que permitan alcanzar acuerdos bilaterales entre Brasil y Estados Unidos al margen del bloque regional, grupo comercial integrado también por Argentina, Uruguay, Paraguay y, en proceso de adhesión, Bolivia.
En el documento remitido a la administración estadounidense, Bolsonaro afirmó:
“Brasil busca formas para liberarse de las amarras del Mercosur que han impedido a anteriores gobiernos tener este tipo de negociaciones con EEUU”.

La respuesta de Lula da Silva no tardó en llegar. El presidente calificó de “inaceptable que la familia Bolsonaro, con su sumisión a intereses extranjeros, pretenda someter a Brasil a los intereses de Estados Unidos”. En redes sociales, el mandatario consideró que “abogar por el fin del Mercosur (…) es otro ataque a los intereses del pueblo brasileño” y defendió que “Pix es un logro brasileño y no lo abandonaremos”.
El jefe del Palacio del Planalto también tildó el pedido de aplazamiento del aumento arancelario como “otro acto de traición a la patria”. “Nunca ha habido ni hay justificación alguna para los aumentos arancelarios, ni ahora ni en el futuro”, afirmó Lula, quien ya había responsabilizado públicamente a los hijos de Jair Bolsonaro de promover el incremento del 25% a las exportaciones brasileñas.
En mayo, Eduardo y Flávio Bolsonaro visitaron la Casa Blanca y solicitaron a la administración estadounidense que los grupos Primeiro Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho fueran catalogados como organizaciones terroristas, medida que fue confirmada poco después.
Fuente: Infobae