El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este miércoles que Cuba “se está acercando” a Washington después de “muchas décadas” de distanciamiento. Esta afirmación se produjo apenas días después de que el Departamento del Tesoro estadounidense anunciara un nuevo paquete de sanciones contra el dictador cubano Miguel Díaz-Canel, su predecesor Raúl Castro y otros altos funcionarios del régimen.
El mandatario hizo estos comentarios durante la ceremonia de inauguración del nuevo edificio de la Biblioteca Presidencial de Theodore Roosevelt, en Medora, Dakota del Norte, sin ofrecer detalles adicionales sobre un posible cambio en la relación bilateral entre ambos países.
Es importante destacar que el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EE.UU., John Ratcliffe, se reunió el pasado 14 de mayo en La Habana con altos funcionarios de la administración cubana, entre ellos Raúl Guillermo Rodríguez Castro, el ministro del Interior, Lázaro Álvarez Casas, y el jefe de los servicios de inteligencia de la isla. Hasta el momento, no se han revelado los detalles de ese encuentro.
Por su parte, el líder del régimen cubano, Miguel Díaz-Canel, aseguró que “el bloqueo” estadounidense contra la isla “escaló a niveles insostenibles para provocar un estallido social”, y subrayó la importancia de la sesión solicitada ante la Asamblea General de Naciones Unidas para abordar el embargo.

La reunión, titulada “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba”, está programada para el próximo martes 7 de julio, según informó el ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez.
El canciller sostuvo que la sesión busca poner de relieve las “acciones agresivas” de Washington contra La Habana, entre las que mencionó la “amenaza y posibilidad real de agresión militar, el cerco energético y otras medidas de recrudecimiento extremo del bloqueo”.
Semanas atrás, la dictadura cubana anunció un paquete de reformas estructurales destinado a liberalizar la economía, inspirado en los modelos de mercado de China y Vietnam, en medio de la presión ejercida por Washington.
Esta semana, Díaz-Canel subrayó que las medidas buscan “ante todo” preservar el proceso revolucionario. “Estamos ante un dilema complejo que podemos solucionar: cómo dar continuidad al proceso de construcción socialista en una pequeña isla del Caribe que ha sufrido el bloqueo más prolongado de la historia de la humanidad por parte de la potencia más poderosa del mundo”, expresó el dictador en un comunicado difundido por la Presidencia cubana.
En la misma línea, el primer ministro Manuel Marrero Cruz adelantó que “en los próximos días” se implementarán medidas para otorgar nuevas facultades a la empresa estatal socialista, descentralizar la aprobación de precios mayoristas y minoristas, redimensionar las organizaciones superiores de dirección empresarial, flexibilizar el uso de utilidades después de impuestos y descentralizar la escala salarial en el sistema empresarial estatal.

La semana pasada, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, anunció la imposición de sanciones contra cinco entidades cubanas que generan ingresos para el régimen, incluidas tres vinculadas al Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA) —ya previamente sancionado— y un miembro de la familia Castro.
Estas sanciones se adoptaron en cumplimiento de la Orden Ejecutiva 14404, firmada por el presidente Donald Trump el pasado 1 de mayo, orientada a castigar a responsables de la represión en la isla y de amenazas a la seguridad nacional y la política exterior estadounidense.
En un comunicado del Departamento de Estado, Rubio afirmó que “GAESA continúa operando como el brazo financiero del aparato de seguridad represivo del régimen cubano”. Según detalló, “dos de las entidades designadas son instituciones financieras vinculadas a GAESA, asociadas con el movimiento de dinero en nombre del régimen, y una es una empresa de logística vinculada a GAESA que ejecuta las órdenes del régimen en toda la isla”.

Rubio agregó: “También estoy designando a otras dos entidades que generan ingresos para Cuba mediante la explotación de las reservas minerales y metálicas de la isla, incluida la empresa estatal cubana GeoMinera”.
Finalmente, el jefe de la diplomacia estadounidense señaló: “Estoy designando a la esposa de Alejandro Castro, quien ya había sido designado previamente en virtud de la Orden Ejecutiva 14404. Estas entidades y actores financian, facilitan o se benefician de las actividades perniciosas del régimen, tanto en Cuba como en todo nuestro hemisferio”.
(Con información de Europa Press)
Fuente: Infobae