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Equipación belga en el Mundial 2026: Inspiración del Reina Sofía

La noche del miércoles quedará grabada en la memoria de los aficionados al fútbol como una de las hazañas más memorables del Mundial 2026. La selección de Bélgica protagonizó una remontada de aquellas que parecen escritas por un guionista, pues cuando Senegal, el vigente campeón de la Copa África —título que la federación africana terminó otorgando a Marruecos tras la polémica renuncia de los Leones—, ganaba por 2 a 0 y el reloj marcaba menos de diez minutos para el final, ocurrió algo extraordinario. Romelu Lukaku saltó al campo, y con un potente remate al primer palo acortó distancias. Minutos después, Youri Tielemans, tras un centro de Leandro Trossard —con quien había tenido un conato de pelea instantes antes—, logró el empate. Ya en el tiempo adicional de la prórroga, un penalti sobre Tielemans, que él mismo transformó, selló el 3 a 2 definitivo y desató la locura en las gradas del estadio de Seattle. Los sueños de Senegal se desvanecieron otra vez, pero el partido dejó algo más que fútbol: también arte.

Pocos saben que la indumentaria que Bélgica lució para hacer historia está inspirada en la obra del insigne pintor surrealista René Magritte, nacido en Lessines en 1898 y considerado una de las figuras más influyentes del arte belga del siglo XX. La selección belga, fiel a su costumbre de homenajear a grandes personalidades del país —como cuando en la Eurocopa vistió una camiseta basada en Tintín de Hergé—, ha querido esta vez rendir tributo al surrealismo. Rudi García, director técnico del combinado, ha llevado a sus pupilos a hacer historia en Estados Unidos, pero el cuadro que dio origen a esta camiseta tiene una conexión muy directa con España.

Youri Tielemans, de Bélgica, celebra el tercer gol con sus compañeros. REUTERS/Agustin Marcarian
Youri Tielemans, de Bélgica, celebra el tercer gol con sus compañeros. REUTERS/Agustin Marcarian

Desde Madrid hasta el campo de juego

El diseño de la equipación se inspira directamente en Grelots roses, ciels en lambeaux (Cascabeles rosas, cielos en jirones), un óleo sobre lienzo pintado alrededor de 1930 que se exhibe en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en Madrid. La obra ocupa la sala 205.13 y data de una época en que Magritte creó otras piezas notables como La condición humana, La invención colectiva y La llave de los campos —este último también se puede ver en el madrileño Museo Thyssen-Bornemisza—.

El lienzo presenta dos escenas claramente diferenciadas: a la izquierda, nubes sobre un cielo azul intenso; a la derecha, unos cascabeles rosas que parecen flotar. El Reina Sofía describe la obra en los siguientes términos:

“Como en otras de sus pinturas en las que aparecen también estas «campanas mudas», los cascabeles flotan materialmente en el aire ocupando la mitad del cuadro, desprovistos de su peso, función y escala habituales, lo que les proporciona una apariencia irreal, en la que radica su potencia onírica. A ello contribuye también la técnica utilizada, de precisión casi fotográfica, que parece congelar la imagen en el tiempo y el espacio.”

El museo también cuenta con otro Magritte: El secreto del cortejo. Sobre los colores, el centro añade:

“La diferencia cromática –azul encendido para el fondo nuboso y salmón eléctrico para el espacio en que se recortan los cascabeles– contribuye a la sensación general de desconcierto e inquietud que emana del cuadro, como corresponde a las más logradas visiones surrealistas.”

Esa combinación cromática fue la que inspiró la camiseta belga, considerada ya una de las más especiales de este Mundial 2026. De momento, la selección europea deberá seguir usándola en su próximo duelo contra la coanfitriona Estados Unidos, que llega como una de las escuadras más en forma del torneo. Mientras tanto, quienes visiten Madrid aún pueden admirar la obra del creador de Esto no es una pipa.

Fuente: Infobae

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