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Científico del CONICET explica el alcance de la primera célula sintética

Un equipo de investigadores de la Universidad de Minnesota ha logrado un hito científico al crear una célula sintética capaz de alimentarse, crecer y dividirse. El avance generó un gran revuelo en el mundo académico y llegó hasta el programa Infobae a la Tarde, donde el biólogo y científico del CONICET, Fabricio Ballarini, ofreció su perspectiva para aclarar mitos y explicar que este descubrimiento no constituye, por ahora, la creación de una nueva forma de vida.

Un equipo científico de los Estados Unidos ensambló ingredientes de células reales dentro de una gotita microscópica rodeada por una membrana grasa (Kate Adamala, Laboratorio Adamala)

¿Cómo se fabrica una célula sintética desde cero?

“Una célula sintética es una célula que la construye el humano. No es que modifica algo que ya existe, sino que pone todos los elementos en un frasquito y logra que esa célula tenga vida”,

señaló Ballarini durante la entrevista. El experimento de Minnesota fue portada en medios internacionales porque, por primera vez, una célula creada en laboratorio demostró la capacidad de duplicarse y obtener nutrientes del entorno.

Ballarini fue enfático al aclarar: “La investigadora dice que no es vida. Lo que hace esta célula es duplicarse, o sea, tiene la información para capturar nutrientes y producir sus propias proteínas, pero no puede evolucionar ni sobrevivir mucho tiempo. Se duplica dos o tres veces y muere.”

Es decir, no se trata de una célula comparable a las que forman nuestro organismo o a las bacterias del ambiente. La célula sintética posee únicamente lo indispensable para replicarse unas cuantas veces y luego desaparece. “Si la dejás sola, no puede dividirse muchas veces”, detalló el especialista.

¿Qué implica realmente crear vida en el laboratorio?

La creación de una célula sintética ha reavivado el debate sobre la definición de vida. Ballarini lo planteó así: “La definición de vida un poco la tenemos porque conocemos a la vida y la podemos caracterizar de esa manera. Pero si empezamos a construir cosas nuevas, quizás podamos modificar algo que se llame vida funcional o vida disfuncional, pero no lo habíamos construido.”

Durante años, los científicos han intentado reducir las células al mínimo para descubrir la unidad básica de la vida. El equipo de Minnesota, en cambio, “mezcló dos o tres cositas y funciona”, comentó Ballarini, casi sorprendido.

La célula ha sido bautizada como Spudcell y contiene 25 veces menos información genética que una bacteria común. “Solo tiene la información necesaria para duplicarse y agarrar alimentos. Es muy precario todo”, aseguró el biólogo.

Un dato relevante es que el artículo original sobre el experimento fue rechazado por la revista Cell, una de las más prestigiosas en biología. “La mujer recontracaliente lo que hace es publicarlo entero, sin patente ni nada, en una página web. En una semana, armó una fundación y recaudó diez millones de dólares”, relató Ballarini.

Consultado sobre la utilidad de crear una célula sintética, Ballarini respondió: “Como toda herramienta científica, puede servir para cosas espectaculares y para cosas terribles”. Entre los usos positivos, mencionó la producción de energía, moléculas y medicamentos de manera más eficiente. “Eso nos abre un campo gigantesco”, afirmó.

Pero también advirtió sobre los riesgos: “En principio no puede viralizarse ni colonizar ambientes, porque se duplica dos o tres veces y muere”. Es decir, por ahora no hay peligro de que la célula sintética escape del laboratorio y cause daño en la naturaleza. Aun así, el experto fue claro: “Como toda tecnología, puede ser un arma de doble filo y tener consecuencias fatales si cae en manos equivocadas”.

El futuro: vida eterna y debates éticos

La conversación en Infobae a la Tarde fue más allá de la biología de laboratorio y abordó una de las grandes obsesiones humanas: la vida eterna. Ballarini explicó que el envejecimiento se produce porque nuestras células envejecen, y hoy la ciencia busca “rejuvenecer” esas células para retrasar el paso del tiempo. “Ya se logró hacer en ratones: si modificás sus genes, rejuvenecen. De ahí a que pase en humanos, va a suceder en el corto plazo”, anticipó.

Pero el avance trae consigo un debate ético gigante: “Hay un capital gigantesco para acelerar esos procesos. Imaginate que transforma también la matriz de la farma”, sostuvo Ballarini, en referencia al impacto económico y social de extender la vida humana.

Por último, el científico cuestionó el sistema de validación y publicación de descubrimientos. “Las revistas se volvieron muy caras y abusan de los científicos. La revisión de pares es algo que está buenísimo, pero también hay muchos intereses y presiones”, afirmó.

Fuente: Infobae

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