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Batería que usa humedad del aire y se autodestruye por seguridad

Un equipo de científicos de la Universidad Rice y la Universidad Estatal de Carolina del Norte ha creado una batería que aprovecha la humedad del aire para generar electricidad, prescindiendo de electrolitos líquidos comunes. Esta innovación ofrece una solución para dispositivos portátiles y objetos cotidianos conectados a internet (IoT). Además, incluye un sorprendente sistema de autodestrucción ante posibles riesgos de seguridad.

La nueva batería, llamada moisture-activated battery (MAB), emplea un ánodo de magnesio, un cátodo de plata/cloruro de plata y una membrana de celulosa impregnada con sales de cloruro de litio. Esta membrana absorbe la humedad ambiental, disuelve las sales y forma un electrolito que permite el flujo de corriente. El diseño evita sustancias tóxicas e inflamables típicas de las baterías tradicionales, mejorando la seguridad y reduciendo el impacto ecológico.

Según Amay Bandodkar, profesor asistente de ingeniería eléctrica y computacional en la Universidad Estatal de Carolina del Norte, “nuestra batería elimina electrolitos tóxicos y combustibles porque esencialmente funciona con agua salada”. La batería permanece inactiva mientras está sellada, lo que permite almacenarla por largos periodos y solo se activa al exponerse al aire.

En pruebas, la batería alimentó un oxímetro Bluetooth inalámbrico durante 30 horas, mostrando eficacia comparable a baterías convencionales. (Universidad Estatal de Carolina del Norte)

Adaptabilidad y estructura inspirada en la naturaleza

A diferencia de muchas baterías flexibles que dependen de conexiones en forma de serpentina, la MAB usa una estructura inspirada en los pangolines, con capas superpuestas como escamas. Esta disposición reduce los espacios vacíos que suelen aparecer al estirar, manteniendo la densidad energética incluso al doblar, torcer o expandir la batería.

Raudel Avila, profesor asistente de ingeniería mecánica en la Universidad Rice, señaló que “la mecánica juega un papel central para que estas baterías sean flexibles y prácticas”. Los modelos desarrollados muestran que la organización bioinspirada y los conectores elásticos distribuyen las deformaciones, conservando el rendimiento energético durante su uso en condiciones variables.

Los investigadores lograron alimentar un oxímetro Bluetooth inalámbrico durante 30 horas con esta batería, alcanzando un desempeño comparable al de baterías convencionales en dispositivos similares.

Mecanismo de autodestrucción para seguridad

Antes y después: un mecanismo interno de autodestrucción destruye la electrónica si alguien intenta manipular el dispositivo. (Universidad Estatal de Carolina del Norte)

Además de su capacidad de suministro energético, los científicos integraron un mecanismo de autodestrucción basado en la humedad, diseñado para situaciones donde la seguridad es prioritaria. El sistema almacena una mezcla seca de aluminio y yodo en un compartimento sellado. Si alguien intenta manipular o extraer el dispositivo, la humedad activa una reacción química que genera suficiente calor para incendiar el aparato y destruir su electrónica en cuestión de minutos.

En una prueba de concepto, los investigadores incorporaron este sistema en un sensor de gas inalámbrico. El dispositivo completo, incluidos sus componentes electrónicos CMOS, quedó destruido en menos de tres minutos tras la activación del mecanismo.

Aplicaciones y ventajas para el futuro de la electrónica flexible

Abraham Vázquez-Guardado, profesor asistente de ingeniería eléctrica y computacional en la Universidad Estatal de Carolina del Norte, afirmó que “esta batería es mucho más que una prueba académica; es una fuente de energía práctica para dispositivos IoT y médicos cotidianos”. Su rendimiento demuestra que la tecnología está lista para alimentar una nueva generación de dispositivos electrónicos.

Gracias a sus materiales biodegradables y biocompatibles, la batería representa una alternativa ecológica a las de ion-litio tradicionales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además de su innovación funcional, la batería destaca por ser ligera, biocompatible, biodegradable y fabricada con materiales no tóxicos. Estas características la posicionan como una alternativa prometedora a las baterías de ion-litio, especialmente para electrónica flexible y dispositivos médicos desechables.

Fuente: Infobae

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