Las constantes olas de calor que afectan a España este verano han incrementado significativamente el uso del aire acondicionado, provocando un aumento en la factura eléctrica de muchos hogares y generando preocupación por la economía familiar. A la mayor demanda energética se suma un contexto internacional que mantiene elevados los precios del gas y la eliminación de ciertas medidas fiscales que habían aliviado el costo de la electricidad en meses anteriores.
Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), las previsiones indican que el calor extremo continuará, perfilando el verano como uno de los más cálidos de los últimos años, con temperaturas hasta un 70% superiores a lo normal en algunas regiones. En este escenario, el aire acondicionado pasa de ser un recurso ocasional a una necesidad en muchos hogares.
En España, más de 8,10 millones de viviendas cuentan con sistemas de aire acondicionado, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) e Idealista. El funcionamiento de estos equipos generará un gasto adicional cercano a los 198 millones de euros durante los meses de verano. No obstante, expertos en ahorro energético aseguran que gran parte de este sobrecoste se puede evitar con un uso más eficiente y la elección adecuada de la tarifa eléctrica.
De 24 a 62 euros: el impacto del mal uso
Los análisis de Kelisto indican que el gasto promedio asociado al aire acondicionado es de aproximadamente 24 euros durante el verano cuando el equipo se utiliza de forma eficiente, unas cuatro horas diarias. Sin embargo, esta cifra puede incrementarse drásticamente con ciertos hábitos.
El principal factor que influye en el consumo es el estado del aparato. Un equipo antiguo, con baja eficiencia energética o filtros sucios, consume más electricidad. Además, prácticas comunes como fijar temperaturas demasiado bajas, por debajo de los 23 grados, o mantener puertas y ventanas abiertas mientras el aire acondicionado está encendido, pueden elevar el costo hasta 62 euros, casi el triple del gasto racional.
El tiempo de funcionamiento también es clave. Duplicar las horas de uso, de cuatro a ocho diarias, incrementa el gasto hasta cerca de 49 euros. Esto explica por qué las familias en comunidades como Andalucía o la Comunidad Valenciana sufren mayores aumentos en su factura durante el verano.

El contexto internacional y su impacto en la factura
Además del mayor consumo, la evolución del mercado energético influye en el costo. El precio del gas natural, utilizado para generar electricidad, sigue afectado por la tensión geopolítica en Oriente Medio.
“La situación internacional de los últimos meses, con el conflicto entre EE. UU. e Israel con Irán como agente principal, ha vuelto a encender las alarmas en el precio del gas, que llegó a superar los 60 euros el megavatio-hora en marzo”, señala Virginia Cordero, portavoz de Energía de Kelisto.
Aunque la reapertura del Estrecho de Ormuz y la desescalada del conflicto han moderado parcialmente los precios, el combustible sigue siendo hasta un 16% más caro que el año pasado.
A esto se suma el retorno de la fiscalidad habitual sobre la electricidad. Desde junio, se han eliminado algunas rebajas extraordinarias, como el IVA reducido al 10% y la disminución temporal del Impuesto Especial sobre la Electricidad. Según Kelisto, esto ha elevado la factura media en un 15% entre mayo y junio.
Las tarifas libres también se ven afectadas
El aumento de costos no solo impacta a quienes están en el mercado regulado. Las compañías del mercado libre también pueden ajustar los precios de sus contratos, especialmente en nuevas contrataciones o cuando las condiciones lo permiten.
“Todo esto se une a la alta demanda de energía en verano, lo que puede incrementar el recibo, no solo para quienes tienen tarifa regulada. Las compañías del mercado libre también pueden subir sus tarifas, tanto a nuevos usuarios como a clientes existentes, según las cláusulas del contrato”, explica Cordero.
Para controlar la factura, los expertos recomiendan cambiar de tarifa si es necesario. La diferencia entre la más cara y la más barata en junio de 2026, en cuanto al gasto en climatización, fue del 39,90%, pasando de 33 euros a solo 20 euros por un uso razonable del aire acondicionado.
“El cambio de tarifa es sencillo, totalmente gratuito, ya que la mayoría de compañías no cobran cargos ni exigen permanencia, y es automático, evitando cortes de luz. Si el aire acondicionado será indispensable, contar con la tarifa más barata puede aliviar el gasto cuando el consumo se dispare”, subraya Cordero.
Pequeños cambios que reducen el recibo
Los especialistas coinciden en que la eficiencia depende tanto del equipo como de su uso. El Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE) sugiere mantener el termostato en torno a los 26 grados para confort sin excesivo consumo. Quienes prefieran más frío pueden situarlo entre 23 y 25 grados, evitando que el equipo funcione a máxima potencia continuamente.
Kelisto señala que un error común es poner el aire a temperaturas muy bajas al llegar a casa acalorado. “Gasta mucho más poner el aire a 19 grados durante una hora que a 24 grados durante tres horas. La segunda opción enfría la habitación en un tiempo similar y ahorra a fin de mes”, indican.
El mantenimiento también es crucial. Limpiar los filtros periódicamente, revisar el equipo y evitar la exposición solar directa de la unidad interior mejoran el rendimiento y reducen el consumo.

Ventilar mejor y aislar la vivienda
Más allá del aire acondicionado, hay otras medidas para mantener una temperatura agradable. Ventilar en las primeras horas de la mañana o la madrugada, bajar las persianas durante el día y mejorar el aislamiento de puertas y ventanas puede reducir las necesidades de refrigeración.
Según el IDAE, hasta un 30% de la demanda de climatización se debe a un aislamiento deficiente. Acciones simples como sellar rendijas o mejorar el cierre de ventanas pueden generar un ahorro notable sin grandes reformas.
Los ventiladores son un complemento eficaz, con un consumo eléctrico muy inferior al del aire acondicionado, entre uno y tres euros al mes. Pueden reducir la sensación térmica entre tres y cinco grados. Combinados con un uso racional de la climatización, son una alternativa para combatir el calor sin que la factura de luz sea un motivo de preocupación en este verano tan exigente.
Fuente: Infobae