La Joaqui revela cómo Cazzu transformó su vida: ‘Era una persona muy tonta’

Dentro de la escena urbana argentina, pocos vínculos son tan sólidos como el que comparten Cazzu y La Joaqui. Su amistad, forjada mucho antes de alcanzar la fama, ha superado todo tipo de obstáculos personales y profesionales. En una reciente entrevista, la intérprete de “Butakera” volvió a destacar el papel fundamental que su colega tuvo en su vida, especialmente al compartir una enseñanza que la marcó para siempre.

Frente a las cámaras del programa ¡Siéntese quien pueda! (Fama Plus), un espacio de la televisión estadounidense en español, la artista —cuyo nombre verdadero es Joaquinha Lerena De La Riva— habló con total sinceridad sobre el lazo que la une con su amiga. “Nos conocemos desde los trece años. Ahora que somos señoras en su tercera década, ¡nos terminamos de criar, muchachos!”, expresó entre risas. Luego, profundizó en cómo Cazzu influyó en su manera de ver el mundo: “Julieta fue la que me enseñó a militar por las causas justas. Yo antes no era una persona tan agradable, era muy cerrada y muy tonta y muy enojada con no permitirme a mí misma ser quien yo era. Así que ella me ayudó un montón a integrar el intelecto a la militancia de lo que realmente considero justo”.

La cantante marplatense también reflexionó sobre el verdadero significado de la amistad, especialmente cuando surgen dificultades. “La amistad es para siempre, en lo feo, en lo lindo, en lo difícil, en lo increíble. Hay un poema muy bonito que dice: ‘En la calle, codo a codo, somos mucho más que dos’. No es lo mismo irse a la guerra solo que de la mano”, señaló, citando al poeta Mario Benedetti y dejando claro que su conexión con Cazzu trasciende lo artístico.

Esta no es la primera ocasión en que la pareja de Luck Ra reconoce públicamente el apoyo crucial de Cazzu en sus momentos más oscuros. En mayo de 2025, durante una entrevista en el ciclo Rumis (La Casa), la cantante recordó cómo su amiga llegó a salvarle la vida. En esa época, La Joaqui residía en Fuerte Apache, atrapada en una relación abusiva. Su entonces pareja, quien también era su productor y manager, la había aislado, dejándola sin recursos ni comunicación con el exterior. “Estaba con mis bebés. No tenía ni celular, ni nada. Esta persona me los rompía constantemente”, relató, describiendo la situación límite que vivía.

En medio de ese aislamiento extremo, solo un número telefónico permanecía en su memoria. “El único teléfono que me acordaba de memoria era el de Juli (Cazzu)”, confesó La Joaqui. Así, al encontrarse en un almacén del barrio, dio un paso decisivo: “Le pedí el teléfono a una persona que estaba ahí y le mandé un mensaje a la cantante jujeña. Le puse si me mandaba un Uber y me fui a su casa”, contó.

La respuesta de Cazzu fue inmediata y generosa. “Mirá, a mí me queda esta casita en San Justo. Tenés seis meses ahí, pagos”, le ofreció, proporcionándole un espacio seguro para reorganizar su vida. “Yo sabía que tenía seis meses para encontrarle una resolución a la situación”, recordó La Joaqui, quien además destacó que lo más valioso fue el cariño y la contención que recibió tanto de la artista como de su familia.

“No es solo especial ella. Su núcleo familiar entero es especial”, remarcó, aludiendo al afecto que encontró en el entorno de los Cazzuchelli. “La importancia para la familia Cazzuchelli y todas las mujeres de esa familia, de comunicarse, de escucharse, de entender… Es como una contención muy especial”, expresó.

La historia de estas dos artistas abarca escenarios, giras y éxitos, pero también crisis, reconstrucción y aprendizaje. Dos mujeres que crecieron juntas y que, pese a las adversidades, siguen apostando por la sororidad, la lealtad y la empatía. En cada testimonio, La Joaqui resalta la importancia de ese lazo: una amistad que no se mide en años, sino en los gestos de apoyo mutuo, en lo feo y en lo lindo, en lo difícil y en lo increíble.

Fuente: Infobae

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