Hace apenas unos meses, la presencia de Jude Bellingham en el Mundial 2026 pendía de un hilo. La floja temporada del Real Madrid dejó fuera de la cita a varias de sus figuras: Camavinga, Dani Carvajal, Huijsen e incluso Trent Alexander-Arnold no fueron convocados por sus selecciones. En ese contexto, Thomas Tuchel había puesto al centrocampista en el centro de sus críticas sobre disciplina, comportamiento y competencia interna.
Hoy, la historia es completamente diferente. Bellingham se ha consolidado como el líder indiscutible de Inglaterra y suma ya tres MVP consecutivos. Algo que buscará repetir este martes frente a la República Democrática del Congo en los dieciseisavos de final.
Más allá de sus brillantes actuaciones, el Mundial 2026 ha servido como tregua en la relación entre seleccionador y futbolista, que no tuvo el mejor inicio. Luego de meses de reproches, declaraciones incómodas y dudas sobre su rol, Tuchel ha encontrado en Bellingham al jugador alrededor del cual gira gran parte del ataque de los Three Lions.
Castigo y dudas antes de la cita mundialista
La tensión estalló en junio de 2025, luego de que Inglaterra perdiera 3-1 ante Senegal en un amistoso. En esa ocasión, Tuchel calificó la actitud del futbolista como “repulsiva”, término que más tarde rectificó y adjudicó al calor del momento.
“Usé esa palabra sin querer. No había ningún mensaje ni nada oculto. Yo mismo creé esos titulares y lo siento. Debería haberlo sabido y haberlo hecho mejor. Pensé que tenía más crédito con ustedes que el que tengo, hablando en mi segundo idioma”, explicó tiempo después.
Sin embargo, Tuchel no convocó a Bellingham para la siguiente fecha de selecciones. Es cierto que el jugador del Real Madrid se recuperaba de una lesión en el hombro, pero tampoco fue llamado en octubre. El siguiente roce ocurrió en noviembre, cuando el seleccionador decidió sustituirlo. Jude reaccionó con brazos en alto en señal de descontento y abandonó el campo con gesto serio. Tuchel no eludió el tema en la rueda de prensa posterior.
“Esa es la decisión, y él tiene que aceptarla. Su amigo está esperando en la banda, así que necesitas aceptarlo, respetarlo y seguir adelante”, declaró, dejando claro que no daría marcha atrás: “No vamos a cambiar la decisión porque alguien agite los brazos”.
Ese episodio coincidió con el ascenso de Morgan Rogers en el Aston Villa (futbolista por el que el Arsenal podría pagar 150 millones), amigo de Bellingham desde la sub-15 y su competencia directa. La prensa británica especuló sobre si el jugador del Real Madrid podría perderse el Mundial 2026 por su comportamiento y lesiones.
“Hay 14 o 15 jugadores capaces de arrancar en el once”, llegó a decir Tuchel, en referencia también a Phil Foden y Cole Palmer, finalmente descartados del torneo.

La respuesta de Bellingham sobre el césped
Todo empezó a cambiar en los amistosos previos al Mundial. Bellingham mostró su mejor versión ante Nueva Zelanda y Costa Rica, donde incluso lució el brazalete de capitán. En la cita de Estados Unidos, México y Canadá, su respuesta se ha visto en el campo. Ha sido titular en los tres partidos de la fase de grupos y ha participado en tres de los seis goles de Inglaterra. Anotó el tercero contra Croacia y volvió a ser determinante frente a Panamá con un gol y una asistencia.
“No estoy seguro si es una reacción, pero es lo que esperamos de él”, dijo Tuchel tras el triunfo sobre Panamá. Y añadió: “Fue muy positivo desde el primer día de concentración. Se compromete plenamente con todo lo que le exigimos como jugador de equipo y luego aporta calidad individual. Así que bien hecho hasta ahora, tiene que seguir”.
El propio futbolista evita hablar del tema: “No creo que mis actuaciones sean una cuestión de confianza. En el Real Madrid juego más adelantado, mientras que en Inglaterra lo hago como un ’10′ o un ‘8’. Me da igual. Lo único que quiero es hacerlo bien”. Lo cierto es que esta noche, gran parte del juego ofensivo de Inglaterra pasará por el futbolista del Real Madrid.
Fuente: Infobae