Una delegación de la Fuerza Aérea Argentina ha desplegado aviones IA 63 Pampa, un Hércules y un Embraer 140 en maniobras multinacionales. Estos ejercicios reúnen a fuerzas de Estados Unidos, Chile, Brasil y otras naciones para operar de forma conjunta bajo un escenario simulado de la ONU.
En una base aérea chilena, 82 efectivos argentinos participan en el ejercicio Salitre junto a representantes de Estados Unidos, Brasil, Colombia, Paraguay y el país anfitrión, Chile. El contingente incluye cuatro aviones IA 63 Pampa —tres de entrenamiento y uno de apoyo—, un avión Hércules y un Embraer 140. El propósito central es mejorar la interoperabilidad entre las distintas fuerzas aéreas y capacitar a los pilotos argentinos que se alistan para operar los nuevos F-16.
Las maniobras Salitre replican una misión internacional bajo mandato de las Naciones Unidas. Durante el ejercicio, los participantes realizan tareas de protección de corredores humanitarios, apoyo aéreo, escolta, búsqueda y rescate, y coordinación multinacional. Esta actividad se lleva a cabo desde hace 22 años, con Argentina, Estados Unidos, Chile y Brasil como miembros fundadores.
La presencia argentina en este operativo multinacional permite que los pilotos locales avancen en su capacitación. El analista Andrei Serbin Pont explicó que los F-16 ya han volado en territorio argentino y que la formación de las tripulaciones continúa, aunque aún no tienen capacidad operativa para desplegarse en el exterior. “Probablemente varios de estos pilotos sean a futuro pilotos de F-16, van a tener esa oportunidad”, detalló.
Entrenamiento de pilotos y transición a F-16
El entrenamiento actual de los pilotos argentinos se efectúa con aviones IA 63 Pampa, un sistema de armas desarrollado en el país. Estas aeronaves permiten a los pilotos ganar experiencia en vuelo avanzado y ataque terrestre ligero. Serbin Pont señaló que los ejercicios en Chile constituyen una etapa clave en la preparación de quienes serán designados para operar los F-16.
Los F-16, que la Fuerza Aérea Argentina incorporó recientemente, todavía no están listos para desplegarse fuera del país. Sin embargo, la participación en Salitre ofrece la oportunidad de practicar junto a cazas similares de Estados Unidos y Chile. Pont destacó que la interoperabilidad con fuerzas de otros países resulta fundamental para el proceso de integración de los nuevos aviones.
El trabajo conjunto de tripulaciones de distintas nacionalidades forma parte del entrenamiento. Los pilotos argentinos realizan misiones junto a colegas brasileños y chilenos, en escenarios que simulan operaciones de asistencia humanitaria o rescate de personal.

Dinámica y objetivos del ejercicio Salitre
El ejercicio Salitre reúne a fuerzas aéreas de la región y de Estados Unidos. Desde 2004, los países involucrados practican la ejecución de misiones multinacionales en entornos complejos. Este año, la consigna principal es simular el restablecimiento de la paz en una zona de conflicto, bajo mandato de Naciones Unidas.
Durante las maniobras, cada fuerza cumple funciones específicas. Argentina aporta aviones de entrenamiento y apoyo, Brasil despliega seis Gripen y un KC-390, y Colombia y Paraguay suman aeronaves Super Tucano. Chile participa con cazas F-16 y F-5. El ejercicio contempla protección de convoyes humanitarios, búsqueda y rescate de tripulaciones caídas y apoyo aéreo cercano.
La edición actual incorpora nuevas dimensiones tecnológicas, como la integración de satélites para inteligencia y reconocimiento, y ejercicios de ciberdefensa. Los organizadores simulan ataques informáticos contra los sistemas de las fuerzas, con el objetivo de entrenar la respuesta ante amenazas digitales.

Características y roles de las aeronaves desplegadas
La presencia de aviones IA 63 Pampa marca la participación argentina en Salitre. Estas naves cumplen funciones de entrenamiento avanzado y ataque ligero. El Hércules y el Embraer 140, por su parte, garantizan el traslado de personal y equipos. Pont subrayó que el mismo Hércules realiza vuelos logísticos a Venezuela, lo que representa un desafío logístico adicional para Argentina.
Entre las aeronaves destacadas se encuentran los Gripen brasileños, que debutan en un despliegue internacional, y el KC-390, ambos de fabricación nacional. Chile opera sus F-16 y F-5, mientras que Estados Unidos aporta F-16 de la Guardia Nacional. El C-5 Galaxy, de grandes dimensiones, figura entre los aviones más imponentes mencionados por los participantes.
Durante los ejercicios, los pilotos ejecutan misiones conjuntas que requieren coordinación precisa entre las distintas aeronaves y nacionalidades. Las prácticas incluyen escolta de convoyes, apoyo en rescates y operaciones sobre territorio simulado en conflicto.
Función y lógica de la pintura militar en aeronaves
La pintura de los aviones militares responde a razones funcionales. Serbin Pont explicó que los colores opacos y patrones miméticos buscan reducir la visibilidad de las aeronaves, tanto en el aire como en tierra. Los tonos grises predominan, ya que el combate aéreo visual es poco frecuente y la tendencia apunta a dificultar la detección por parte del enemigo.
Pont aclaró que, aunque los camuflajes han perdido relevancia frente a los sistemas de detección por infrarrojo, siguen utilizándose en aviones de combate y entrenamiento. La estandarización de colores y acabados opacos también responde a la necesidad de minimizar reflejos y facilitar la operación en pistas o aeropuertos.
La pintura mate de los aviones militares contrasta con el acabado brillante de las aeronaves comerciales. Además, algunas pinturas especiales buscan reducir la firma frente al radar, aunque estas tecnologías no se aplican a todos los modelos.
El ejercicio Salitre permite a la Fuerza Aérea Argentina integrar sus capacidades en un entorno internacional, exponer a sus pilotos a escenarios realistas y fortalecer la cooperación con otras fuerzas de la región.
Fuente: Infobae