Una serie de inconvenientes logísticos y un tenso episodio en el hotel de concentración elevaron la temperatura en la antesala del enfrentamiento entre Ecuador y México, correspondiente a los dieciseisavos de final del Mundial 2026, que se disputará en el Estadio Azteca.
Según reportó la agencia Associated Press (AP), la selección ecuatoriana, dirigida por el argentino Sebastián Beccacece, partió desde Columbus, Ohio con un retraso de más de tres horas respecto al horario previsto. “Un retraso en el vuelo, luego el traslado al hotel… al final fue un viaje de nueve horas; tardamos tres horas más de lo previsto”, explicó el entrenador en conferencia de prensa. El itinerario original contemplaba la llegada al hotel a las 17:00 locales, pero la delegación no ingresó al Westin Hotel de Santa Fe —una zona exclusiva en las afueras de Ciudad de México— sino hasta las 20:20.
Las complicaciones comenzaron en el aire y continuaron en tierra. De acuerdo con AP, el avión aterrizó en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), situado a 65 kilómetros (41 millas) del hotel, y el traslado en autobús se vio perjudicado por las intensas lluvias que colapsaron el tráfico capitalino el lunes por la noche.
Ese recorrido no fue casual. Ecuador había programado una llegada tardía de forma intencionada para evitar los efectos de la altitud de Ciudad de México, que se encuentra a 2.200 metros (7.300 pies) sobre el nivel del mar. AP señaló que los especialistas en ciencias del deporte recomiendan dos estrategias ante ese desafío fisiológico: una aclimatación prolongada de al menos dos semanas, o el método de llegar lo más cerca posible del inicio del partido, antes de que aparezcan los síntomas agudos.
La Tri optó por esta segunda opción, la misma que emplean habitualmente los equipos de las principales ligas deportivas de Estados Unidos cuando visitan la capital mexicana. Los retrasos en el vuelo frustraron esa estrategia. “Nuestro equipo está preparado para hacer historia. Confío en el trabajo que nos trajo hasta acá. Queremos demostrar nuestra rebeldía. Ojalá mañana no se hable del arbitraje, solo del juego que puedan mostrar las dos selecciones. Acá no ponemos quejas ni excusas, este equipo juega donde sea (altura), no nos hemos preparado de manera especial”, afirmó el estratega argentino.
Sin embargo, los contratiempos no terminaron con la llegada al hotel. Pasada la medianoche, decenas de aficionados mexicanos se congregaron frente al Westin y protagonizaron una ruidosa vigilia con bocinas, megáfonos, cacerolas, una batería, música a alto volumen y fuegos artificiales, al tiempo que coreaban consignas como “Ecuador no duerme”. La acción, difundida a través de redes sociales, se inscribe en una tradición arraigada en el fútbol latinoamericano: las serenatas frente a los hoteles de los equipos visitantes, que con el tiempo dejaron de ser una muestra de apoyo al equipo local para convertirse en un recurso de desgaste psicológico.
La delegación ecuatoriana solicitó la intervención policial e intentó reubicar a los futbolistas en habitaciones más alejadas del ruido, pero no había disponibilidad en el establecimiento. Las fuerzas de seguridad llegaron pasada la medianoche, aunque los cánticos se prolongaron durante varios minutos más. La multitud comenzó a dispersarse solo después de nuevos pedidos del equipo.
Ante esta situación, la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) emitió un comunicado oficial en el que informó que presentó una queja formal ante la organización del torneo. “Este proceder dista mucho de los principios de juego limpio, equidad y unidad que un mundial de fútbol debería representar”, sostuvo el organismo. La federación hizo un llamado respetuoso a las autoridades competentes para que adopten las medidas necesarias con el fin de “salvaguardar la integridad de nuestros jugadores, cuerpo técnico e hinchas”, y expresó su confianza en que los hechos no empañaran “la fiesta futbolística que une a dos países hermanos”.
El comunicado cerró con una declaración de postura: “Ecuador siempre responderá en la cancha estas acciones antideportivas”.
Beccacece, por su parte, optó por no usar los incidentes como excusa. “No estoy molesto, estoy muy agradecido y con alegría. Obviamente estamos un poco más cansados. ¿Cómo voy a estar molesto de estar en un Mundial?”, dijo el entrenador argentino. El partido entre Ecuador y México por los dieciseisavos de final del Mundial 2026 está programado para este martes a las 20:00 (hora de Ecuador).
Fuente: Infobae