Un grupo de investigadores portugueses ha desarrollado una nueva generación de recubrimientos basados en grafeno capaces de hacer casi invisibles al radar a drones y aeronaves militares. El trabajo, liderado por la empresa GTechPlasma —una spin-off del Instituto de Plasmas e Fusão Nuclear del Instituto Superior Técnico de Lisboa—, sitúa a Portugal entre los pocos países del mundo con capacidad para producir esta tecnología, hasta ahora restringida casi exclusivamente a Estados Unidos.
Un avance portugués en tecnología furtiva
El proyecto está encabezado por el investigador Bruno Soares Gonçalves, cofundador de GTechPlasma. La innovación consiste en fabricar un material de grafeno —un nanomaterial bidimensional compuesto por carbono puro, con átomos dispuestos en un patrón hexagonal regular— diseñado para absorber la radiación electromagnética, incluyendo las ondas de radar.
“En estos momentos estamos muy centrados en el desarrollo de recubrimientos para la absorción de radar y de radiación electromagnética”, explicó Gonçalves.

El científico subrayó que “actualmente no existe en Europa ninguna otra solución comparable”, ya que los materiales similares desarrollados en Estados Unidos, como los empleados en los cazas F-35, no pueden exportarse a otros países.
La tecnología patentada en Europa, Estados Unidos y Japón utiliza precursores como el alcohol etílico o el metano, procesados mediante un sistema de plasma. Según sus creadores, el control a nivel atómico de la estructura del grafeno permite adaptar el material a distintas aplicaciones industriales.
Aplicaciones militares y más allá
Una de las aplicaciones más relevantes de este grafeno portugués es en la aviación militar. Los cálculos del equipo indican que un F-16 equipado con el recubrimiento podría reducir su firma de radar al nivel de un ave, dificultando su detección y aumentando su supervivencia en combate.
“Esto es importante porque el avión no puede detectarse o se detecta demasiado tarde y, por lo tanto, supone una ventaja desde el punto de vista militar, al permitir que sea localizado lo más tarde posible durante las misiones”, expuso Gonçalves.
El material no se limita al ámbito castrense. El mismo dispositivo de plasma permite fabricar compuestos útiles para almacenamiento de hidrógeno o separación de tierras raras y uranio. El presidente del Instituto de Plasmas e Fusão Nuclear destacó que el control a escala atómica es lo que posibilita adaptar el grafeno a estas funciones.

Producción y alianzas industriales
Actualmente, los dispositivos pueden producir hasta 40 miligramos por minuto de grafeno de alta calidad. La empresa busca incrementar esta capacidad y ya sumó un socio industrial, Plasmaphene, ubicada en Vila Viçosa, que cuenta con fondos del programa Compete 2030. Esta compañía se encargará de la industrialización de la máquina para la producción de grafeno.
Gonçalves indicó que el plan contempla instalar varias máquinas en la planta, no solo para garantizar redundancia, sino para fabricar distintos materiales en paralelo, ajustando la formulación según la aplicación deseada. Por ahora, la producción se realiza en forma de polvo negro muy ligero, aunque el objetivo es crear revestimientos y pinturas listas para aplicar sobre drones y otras superficies.
En el sector de defensa, GTechPlasma ya entregó 260 gramos de material absorbente de radar a un fabricante portugués de drones, como parte de un acuerdo piloto. La meta, explicó el responsable, es suministrar soluciones que puedan aplicarse directamente, no solo el polvo base.
Portugal en la vanguardia de la tecnología furtiva

Este desarrollo coloca a Portugal en una posición estratégica dentro de las tecnologías furtivas. Las soluciones equivalentes, sujetas a estrictos controles internacionales, solo pueden hallarse en Estados Unidos, lo que otorga al proyecto portugués un valor adicional para la autonomía tecnológica europea.
El avance también tiene proyección en sectores donde el apantallamiento electromagnético y la reducción de radiación son críticos. El equipo de GTechPlasma enfatizó que la innovación abre la puerta a aplicaciones industriales y energéticas, más allá de la defensa.
Con el respaldo de patentes en los principales mercados y alianzas industriales en marcha, Portugal se prepara para escalar la producción de un grafeno que, según sus creadores, podría marcar un antes y un después en la tecnología militar y en la protección de infraestructuras sensibles.
Fuente: Infobae