La Selección Mexicana escribió una de las páginas más brillantes de su historia en los Mundiales al imponerse 2-0 ante Ecuador en los dieciseisavos de final del Mundial 2026. Este resultado no solo le aseguró el pase a octavos de final, sino que también puso fin a una racha que se mantenía intacta desde la primera edición del torneo.
Con goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez, el equipo dirigido por Javier Aguirre consiguió la primera victoria de una selección de la Concacaf sobre un representante de la Conmebol en una serie de eliminación directa dentro de una Copa del Mundo.
El partido, disputado en el Estadio Ciudad de México, significó el fin de una estadística que persiguió durante décadas a los equipos de Norte, Centroamérica y el Caribe cada vez que se enfrentaban a rivales sudamericanos en instancias decisivas.
Antecedentes de un dominio histórico
La historia entre ambas confederaciones en eliminatorias mundialistas comenzó en la Copa del Mundo de 1930, celebrada en Uruguay. En aquella ocasión, Argentina eliminó sin contemplaciones a Estados Unidos con un contundente 6-1, iniciando una tendencia favorable para los sudamericanos.
Pasaron más de seis décadas para que volviera a producirse un cruce directo entre ambas regiones. En Estados Unidos 1994, el equipo anfitrión se topó con Brasil en octavos de final y cayó por la mínima diferencia gracias a un tanto de Bebeto. Aquella selección brasileña terminaría coronándose campeona tras vencer a Italia en penales.

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Brazil’s Bebeto celebrates his winning goal
México también sufrió ese dominio en dos Copas del Mundo consecutivas. Durante Alemania 2006, el Tricolor protagonizó uno de los partidos más memorables frente a Argentina, pero quedó eliminado en tiempo extra tras el inolvidable gol de Maxi Rodríguez que selló el 2-1 definitivo.

Cuatro años después, en Sudáfrica 2010, ambos países volvieron a enfrentarse en octavos de final. La historia no cambió para México, que perdió 3-1 ante la Albiceleste con un doblete de Carlos Tevez y una anotación de Gonzalo Higuaín.

Brasil se convirtió nuevamente en un obstáculo para México durante Rusia 2018. Tras el empate sin goles en la fase de grupos de Brasil 2014, el reencuentro en territorio ruso favoreció otra vez a la Verdeamarela, que avanzó con un 2-0 gracias a tantos de Neymar y Roberto Firmino.

Todas esas derrotas alimentaron una estadística que parecía imposible de romper. Sin embargo, el Mundial 2026 terminó cambiando el panorama para la Concacaf.
México demostró personalidad desde el arranque del compromiso frente a Ecuador y encontró recompensa con los goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez, suficientes para sellar una victoria histórica que puso fin al dominio absoluto de los equipos sudamericanos en este tipo de enfrentamientos.

Además del pase a octavos de final, el resultado representó un logro colectivo para toda la región, ya que ninguna otra selección de Concacaf había logrado imponerse a un rival de Conmebol en una llave de eliminación directa mundialista.
Tras superar este importante desafío, el siguiente compromiso del Tricolor saldrá del enfrentamiento entre Inglaterra y Congo, duelo programado para este miércoles 1 de julio en el Estadio de Atlanta, en Georgia. Mientras conoce a su próximo adversario, México ya puede presumir una victoria que rompió una barrera histórica y cambió para siempre la relación entre ambas confederaciones en las Copas del Mundo.
Fuente: Infobae