El miércoles 3 de junio, nos encontramos con el artista en un café cerca de su casa. Se le veía entusiasmado y con energía, alumbrando varios proyectos. Hoy, la triste noticia: Melingo falleció. Su hijo lo encontró en su hogar de la calle Estomba. “Venía con problemas respiratorios, ¡pero no para esto!”, dijo entre lágrimas un colaborador cercano a Teleshow.
La cuenta de su mánager, Olga Castreno, y Pelo Music anticiparon un comunicado: “Lamentablemente ha fallecido Melingo, una terrible pérdida de un músico increíble. Su brillante obra nos atravesó el Rock, el Tango y la música popular durante más de 4 décadas”.
Su legado es inmenso: su paso por Los Abuelos de la Nada, el humor contestatario de Los Twist, los delirios con la Ray Milland Band —que tuvo en sus filas a Andrés Calamaro, Miguel Zavaleta y Pipo Cipolatti— y esos tangazos con los que construyó una nueva carrera, más reconocida en Europa que acá, a partir de Tangos bajos, obra clave en la renovación del tango. Sí, su música seguirá sonando, pero tenía tanto para dar.

El origen del tango y el mito del rock
Daniel Melingo (Parque Patricios, 22 de octubre de 1957) siempre aclaró que no se pasó del rock al tango, sino al revés. “¡Antes que de la cuna! ¡Mi vieja cantaba tangos conmigo en la panza!”, afirmó enérgico. Pero el equívoco persiste, sobre todo entre quienes lo disfrutaron en Los Abuelos, Los Twist o con Charly García en la etapa Piano Bar. Hasta que en 1998 irrumpió el Melingo tanguero con Tangos Bajos, un disco clásico y moderno que irradia el ayer e invoca la guitarra de Edmundo Rivero.
Nuevos proyectos: disco, vino y documental
Melingo presentó su nuevo single “José, el cuchiyero” con Malandro, un rapero de la nueva escena, atraído por sus letras sobre barrios populares, el culto a la amistad y la empatía. El lanzamiento forma parte del álbum Tangos bajos (Rework) —que presentaría en el teatro Coliseo el 21 de septiembre— y de la banda sonora del documental Tangos Bajos, donde participan grandes artistas. Además, los amantes del buen beber podrán disfrutar de un Malbec Tangos bajos, su propio vino.
En la charla, Melingo explicó que el Rework incluye nuevas versiones de sus canciones icónicas interpretadas por once artistas en el volumen 1, con casi cuarenta artistas en total. Listó la Cara A: “Pesar” con Pity Alvarez, “José, el cuchiyero” con Malandro, “Ayer” con Stefanie Ringes, “Narigón” con Pablo Lescano, “Noche tra” con Vinicio Capossela y “Laberinto” con Andrés Calamaro. La Cara B: “La guitarra” con Fito Páez, “José, el Cuchi” con Maxi Prietto, “Este cuore” con Broke Carrey, “Ayer” con Juli Laso, “Narigón” con Juliette Noureddine y “Noche transfigurada” con Pity Alvarez.
Sobre el vino, contó que fue idea de un fan mendocino, Francisco Evangelista, CEO de CrowdFarming.Wine. “Es un Malbec 2020 de cosecha pandémica, exquisito”, dijo, y encontró un paralelismo entre la cepa del Malbec —que en francés significa “mal boca” y fue descartada en Francia— y el tango, ambos revalorizados en el exterior. Incluso escribió un ensayo, El vino y la música.
El documental Tangos bajos rastrea las raíces negras en la música popular argentina, como el candombe porteño. Melingo filmó testimonios de afrodescendientes de la línea colonial, explicando la evolución musical. Contó con ayuda de cineastas como Mariano Galperín, Luis Ortega y Lucrecia Martel. Llevaba cuatro años en la grabación, aunque siete años con la orquesta típica de quince músicos, incluyendo instrumentos como el bouzouki, la guitarra eléctrica y el serrucho musical.
Su visión sobre la música y la industria
Melingo habló de su relación con Enrique Cadícamo, a quien admiraba por su obra como novelista y guionista. Llamó por teléfono al doctor Luis Alposta, vicepresidente de la Academia Lunfardo, con quien creó una sociedad autoral y más de cuarenta tangos. “Es el poeta lunfardo vivo más importante”, afirmó. También conoció a Edmundo Rivero a través de su padrastro, quien era su mánager.
Respecto a la transición al tango, explicó que su primer disco solista fue H2O, producido por Cachorro López, y que después de diez años viviendo afuera volvió con una pulsión tanguera. “En el ´98 rompo el contrato con una multinacional y digo: ‘Voy a hacer esto’, algo que me sale de las tripas”.
Sobre la industria musical, señaló que los músicos trabajan con la intuición y que “la partitura es para estudiar, la música es de oreja”. Destacó la importancia del silencio y escuchar atentamente. Dijo que puede ir de Bach o Beethoven hasta el trap y el hip hop. Afirmó que vive de la música desde hace cincuenta años, aunque a veces de manera ajustada, pero nunca dio el brazo a torcer. Citó a Bob Dylan como ejemplo de honestidad.
En cuanto a la inteligencia artificial, comentó que la música implica algo que la IA no tiene: “el alma, la humanidad o como lo quieras llamar”.

Homenajes y despedidas
Al hablar del Indio Solari, Melingo señaló que la muestra de cariño popular demuestra su importancia. Recordó que el Indio iba a sus conciertos de tango desde el principio, de manera anónima. “Semejante expresión de amor popular expresa cómo anida la música en el que escucha”, dijo.
Finalmente, nombró sus artistas imprescindibles: Carlos Gardel, inventor del tango canción; su trilogía clásica: Igor Stravinsky, Béla Bartók y Maurice Ravel; su trinidad del jazz: Charles Mingus, Thelonious Monk y Miles Davis; y los Beatles, a quienes descubrió a los siete u ocho años. Destacó que los Beatles tienen tantas capas de lectura que se redescubren en cada escucha.
La entrevista cerró con un emotivo: Chau, Melingo. Saludos a Miguel, Luis Alberto, don Edmundo, Astor y Carlitos. No hagan mucho ruido… O sí.
Fotos: Jaime Olivos
Fuente: Infobae