(Desde Estados Unidos) Las lágrimas de emoción humedecían el césped del estadio Lusail en la noche del 18 de diciembre de 2022. La selección argentina acababa de romper una sequía de 36 años para proclamarse campeona del mundo tras superar a Francia en una de las finales más memorables de la historia de los Mundiales. En medio de la euforia, Daniel Martínez, el hombre responsable de velar por la salud de las estrellas actuales, compartía el momento. Lleva tres décadas desempeñando su labor en las instalaciones de la AFA en Ezeiza.
Originario de Winifreda, una pequeña localidad pampeana con menos de tres mil habitantes, Martínez fue una celebridad local. Con apenas 12 años, debutó en el primer equipo del club Belgrano de Santa Rosa, cautivando a todos con su talento. “Era un excelente N° 10”, indican los archivos periodísticos de la época. Eso hizo que el sueño de triunfar en el fútbol grande de Argentina se volviera realidad.
“Yo me había ido a probar a Independiente. Me aceptaban como jugador, pero no me daban la casa, la comida y viáticos, porque yo no podía ir por mis medios. Y entonces volví a La Pampa y Rodolfo -Talamonti, DT en el club pampeano- habló con José Pekerman y volví a la semana a probarme a Argentinos Juniors. Estuve una semana y José con el profe Salorio, era la dupla ahí de Argentinos, me aceptaron como jugador y ya a los 15 días tuve que ir para comenzar a entrenar con Argentinos y jugué un campeonato que se hacía antes muy conocido, Proyección 86”, relató el especialista en una entrevista con el medio Campeones.
Gracias a su habilidad, fue seleccionado para integrar el plantel del Bicho que disputó la Copa Libertadores de 1985, trofeo que el equipo de La Paternal conquistó bajo la dirección de José Yudica tras vencer en la final al América de Cali. Al año siguiente, después de completar el CBC para estudiar medicina en la UBA, Martínez ascendió al primer equipo dirigido por Roberto Saporiti. En la Libertadores de 1986, Daniel tuvo la oportunidad de eliminar a River Plate en el partido de desempate de las semifinales, pero Nery Pumpido se impuso en el mano a mano y el Millonario avanzó hacia su primer título continental.

La tragedia llegó poco después. Apenas nueve días después de aquel duelo ante River, Martínez sufrió la rotura de ligamentos en una de sus rodillas durante el clásico ante Platense, disputado en la cancha de Ferro. “Tuve mala suerte, se infectó en la cirugía y vinieron todas complicaciones que hicieron que todo lo que en un año y medio había logrado, en el próximo año y medio no pudiera jugar nunca más. Fue una etapa dura”, recordó.
Se sometió a dos operaciones adicionales para intentar regresar a las canchas. Fue entonces cuando se reencontró con Pekerman en la Reserva del Bicho. Martínez lo intentó, pero al notar que su rodilla no resistía más, abandonó el fútbol profesional para formarse como especialista en medicina deportiva, ortopedia y traumatología. Trabajó en rugby y pasó por Almirante Brown, hasta que a finales de 1995, Donato Villani lo invitó a unirse al cuerpo médico del seleccionado juvenil. “Un día me llama y me dice ‘el día que necesite otro médico, vas a ser vos’. Y al año de esa llamada me llamó para integrar la sub 15”, recordó.
Su paso por las categorías juveniles estuvo marcado por triunfos. Comenzó con la era Pekerman, con títulos como el mundial Sub 20 en Argentina, impulsado por los goles de Javier Saviola, y continuó con la generación de Lionel Messi en el Mundial Juvenil de 2005 en Holanda y en Canadá 2007, con futbolistas como Sergio Agüero, Chiquito Romero y Mauro Zárate. También fue parte de la hazaña en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, con aquel equipo de ensueño formado por el Kun Agüero, Juan Román Riquelme y el astro rosarino, que logró la medalla de oro tras el 1-0 de Ángel Di María en la final contra Nigeria.
Un día dio el salto a la Mayor, justo después de Sudáfrica 2010 con Maradona. Formó parte del cuerpo técnico liderado por Alejandro Sabella y también participó en Rusia 2018 con Jorge Sampaoli. Compartió mesa de trabajo con el Tata Martino y el Patón Bauza, hasta que llegó Lionel Scaloni y todo cambió. De las derrotas dolorosas, a la alegría de no hacer otra cosa que ganar.

“El abrazo resume todo. Agradecer, porque desde mi punto de vista, siempre agradecí a todos los jugadores que creo que han mantenido al cuerpo médico que está desde el 2010. No hubo cambios, es más, aumentamos la cantidad y creo que parte de eso es gracias a los jugadores que siempre apoyaron a que nosotros estuviéramos con diferentes técnicos. Así que siempre agradecer, porque por más que uno tiene como profesión ayudar con todo el equipo médico, kinésico, nutricionista, radiólogo y masajista, siempre agradecido, porque ellos son los protagonistas y los que nos dan todas estas alegrías en la cancha”, comentó sobre el significado de su abrazo con Messi tras la gloria en Qatar.
Además de su rol específico en la selección argentina, Dani Martínez tiene su propia consulta médica. Su destacada trayectoria lo ha llevado a viajar por el mundo para participar en congresos y foros internacionales de medicina, así como a reuniones de la FIFA. Sin embargo, el seguimiento de los jugadores de la Selección es una prioridad, sin importar el día ni la hora. Así lo explicó el propio doctor.

“Si hay un lesionado, me llaman Pablo Aimar, Walter Samuel o el Ratón Ayala y me dicen ‘Dani, llamalo a tal jugador que escuchamos, leímos, lo vimos salir del partido’. Entonces yo interactúo con el jugador, ahí tengo la primera expresión, a ver qué pasó. Y con los médicos hay un feedback permanente, porque así como yo necesito tener una información cuando está con ellos, cuando está con nosotros, es al revés. La tecnología ahora ayuda un montón, porque una resonancia se pasa en un minuto. Entonces es muy fácil transmitir información de imágenes, de lesiones, por eso es importante mantener un feedback con la gente del club, recordando siempre que el jugador es del club, ¿no? Nosotros lo tomamos prestado. El jugador se muere por la selección. El jugador argentino tiene algo especial que da todo por la selección, porque lo siente de esa manera”, expresó el pampeano.
Aunque la conquista en el Lusail ante Francia parece reciente, ya es historia. La selección argentina llegó a la Copa del Mundo en Norteamérica como defensora del título. Dani Martínez tuvo trabajo previo debido a las múltiples lesiones de futbolistas que llegaron entre algodones. Esa es una faceta conocida para otro de los héroes silenciosos de la Selección. Uno que se ha convertido en embajador mundial de Winifreda, el pueblo donde forjó la ilusión de tener un nombre en el mundo del fútbol.

Fuente: Infobae