El cineasta Christopher Nolan califica su nueva película, La Odisea, como su proyecto más ambicioso hasta la fecha. En una entrevista con la revista Fotogramas, explicó que la verdadera épica va más allá del tamaño visual y busca una experiencia emocional y física más amplia, potenciada por el uso exclusivo de cámaras IMAX con negativo de 70 mm.
Para Nolan, la épica es un concepto complejo.
“Lo primero que me gustaría decir es que es un concepto complejo, una palabra muy cargada de significado”, afirmó el director ganador del Óscar.
Agregó que la escala en el cine no se limita a una imagen concreta, sino a la sensación de un mundo más allá del encuadre.
“Mucho de ello tiene que ver con la geografía. Tiene que ver con la escala. No necesariamente con una imagen concreta, sino con la sensación de que existe un mundo más allá del encuadre que estás viendo”, explicó.
El director también vinculó la épica con las emociones humanas más profundas.
“Gran parte de cómo filmo y de cómo quiero filmar está relacionada con una idea: creer en una realidad más grande”, sostuvo. Además, señaló que la naturaleza exaltada de una epopeya, su trasfondo histórico y los elementos mágicos o divinos permiten abordar temas de enorme amplitud.

En sus declaraciones, Nolan enfatizó que lo que la gente entiende como épico es una excusa para tratar las emociones humanas más potentes.
“No se trata necesariamente de planos concretos o del tamaño, sino de la sensación de magnitud que una película puede transmitir”, añadió.
La ambición de llevar un mito fundacional a la pantalla
Nolan sitúa esa ambición en el peso cultural del texto atribuido a Homero, escrito en el siglo VIII a. C., que narra el regreso de Ulises a Ítaca tras la guerra de Troya. El director describe a Ulises como un hombre complicado, de muchos recursos, brillante, manipulador, astuto, admirable y problemático, todo al mismo tiempo. Sobre la raíz del proyecto, fue tajante:
“En La Odisea se encuentra la esencia de todas las historias, el origen de nuestra cultura, todo lo que durante siglos nos fascinó”.
También reveló que imágenes como el caballo de Troya lo acompañaron durante décadas y que con esta película pudo hacerlas realidad.
Un rodaje íntegro en IMAX de 70 mm

La cinta, el décimo tercer largometraje de Nolan, representa un reto técnico al ser el primer filme de ficción rodado exclusivamente con cámaras IMAX y negativo de 70 mm. Este formato ofrece una resolución superior a 12 k, con mayor detalle, profundidad y claridad, aunque impone límites como una duración máxima de bobina de dos minutos y medio y la necesidad de aislar la cámara en un caparazón insonorizado. Nolan destacó:
“La cámara IMAX es monstruosamente grande. Es intimidante. Pero la imagen es tan potente, te acerca tanto a las emociones de los personajes… Si me preguntas qué es lo que produce una sensación épica, no hay nada más poderoso que un primer plano en este formato”.
El uso de encuadres en tres dimensiones

Durante una proyección de un fragmento en Los Ángeles, Nolan explicó que esta decisión técnica cambió su forma de encuadrar. La secuencia mostrada corresponde a un momento posterior ligado a la caída de Troya.
“Dejas de componer imágenes como si fueran cuadros planos. Empiezas a pensar en tres dimensiones, en dónde está el espectador en relación con aquello que estás filmando. Es una forma muy saludable de pensar dónde emplazas la cámara y cómo la mueves”, explicó.
Agregó que por primera vez pudieron encuadrar toda la película así, olvidándose de la parte superior e inferior del encuadre y pensando únicamente en términos tridimensionales.
La escala material del proyecto acompaña esa ambición formal. Según reportes, el presupuesto supera los USD 250 millones, con un rodaje de medio año en Grecia, Estados Unidos, Islandia, Italia, Marruecos y Escocia. El elenco incluye a Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Zendaya, Robert Pattinson y Charlize Theron.
Fuente: Infobae