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Misterio en Pekín: avión choca contra torre y China suspende vuelos

Tres días después de que una aeronave ligera se estrellara contra el rascacielos más alto de Pekín, el incidente permanece bajo un estricto bloqueo informativo por parte de las autoridades chinas, mientras operadores de todo el país confirman una orden gubernamental para paralizar de forma indefinida el tráfico aéreo privado.

El siniestro, que dejó un muerto y 13 heridos, ocurrió el viernes por la noche en el distrito financiero de Guomao, cuando un avión deportivo monomotor impactó contra la Citic Tower, un edificio de 528 metros de altura. El hecho sembró dudas sobre la seguridad en el corazón de la capital, debido a que el rascacielos se localiza a solo seis kilómetros de Zhongnanhai, el complejo residencial fuertemente resguardado donde habita el presidente Xi Jinping y la cúpula del Partido Comunista Chino (PCCh).

La respuesta oficial ha alimentado el misterio. Las autoridades tardaron casi 24 horas en emitir un escueto comunicado que no identificó al piloto fallecido, no mencionó el nombre del rascacielos ni detalló la ruta de la aeronave. Al mismo tiempo, los censores del régimen borraron de inmediato las imágenes y comentarios del accidente en las redes sociales locales.

Las incógnitas sobre el piloto y el vuelo

A pesar del silencio estatal, detalles del caso han comenzado a filtrarse. Una investigación del diario británico Financial Times vinculó la avioneta, con matrícula B-12PP, a la escuela de vuelo Eastern Pioneer, ubicada en el aeródromo pequinés de Shifosi. La escuela suspendió todas sus operaciones tras el impacto.

El mayor interrogante gira en torno a la identidad del piloto y los motivos del choque. Según el reporte periodístico, la policía registró esa misma noche en las instalaciones de la escuela un automóvil a nombre de una supuesta alta ejecutiva de CITIC, el conglomerado financiero estatal dueño del rascacielos afectado. Esta vinculación directa entre el entorno del piloto y el edificio del siniestro ya circulaba en plataformas digitales fuera del control del gobierno chino, pero ha sido omitida por los investigadores locales.

Fachada dañada de la Torre CITIC en Beijing el 26 de junio de 2026 tras el choque de una avioneta. El gobierno chino impuso restricciones de vuelo y censura sobre el incidente. (REUTERS/M. Shemetov)Los restos del avión que se estrelló en la Citic Tower de Beijing

Expertos internacionales cuestionan cómo una aeronave civil pudo eludir la vigilancia de la capital. Victor Shih, profesor de la Universidad de California en San Diego, señaló que el hecho tiene una “potencial importancia política” y cuestionó la respuesta de las fuerzas encargadas de proteger el espacio aéreo de los líderes chinos. Por su parte, Ben Lewis, analista especializado en el Ejército Popular de Liberación (EPL), explicó a Newsweek que las defensas de Pekín son robustas pero están diseñadas para amenazas militares y no para naves civiles lentas, añadiendo que derribar el aparato sobre una zona densamente poblada habría sido más peligroso por la caída de escombros.

Parálisis aérea a nivel nacional

Seguridad custodia un cordón policial cerca de la Torre CITIC en Beijing el 26 de junio de 2026. Las autoridades congelaron los vuelos privados en todo el país tras el siniestro. (REUTERS/M. Shemetov)

Como respuesta directa al siniestro, la Administración de Aviación Civil de China (CAAC) emitió una orden no publicada de “control de espacio aéreo a escala nacional”. Operadores de aviones ligeros, escuelas de aviación, clubes de paracaidismo y empresas de planeadores en provincias como Hainan y Sichuan confirmaron que sus flotas fueron obligadas a permanecer en tierra sin una fecha de reactivación.

Los datos de la plataforma Flightradar24 ratificaron que el tráfico aéreo no comercial cesó por completo en el norte de China el sábado. Las restricciones alcanzaron incluso al distrito pequinés de Yanqing, donde las academias de entrenamiento de drones comerciales debieron cancelar los vuelos en exteriores y limitar sus actividades a clases teóricas en espacios cerrados.

Esta parálisis choca con la estrategia económica del presidente Xi Jinping, quien incluyó a la llamada “economía de baja altitud” —que abarca drones, aerotaxis y logística urbana— como un sector estratégico en el XV Plan Quinquenal, con una proyección de mercado de 511.000 millones de dólares para 2035.

El analista Bill Bishop anticipó en X que el incidente forzará regulaciones mucho más severas, evidenciando el conflicto entre las ambiciones de innovación del país y la obsesión del régimen por el control absoluto.

Fuente: Infobae

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