El estreno de Obsession, la película de Curry Barker que ha arrasado en taquilla, ha puesto nuevamente en el centro de atención un mito fundamental de la literatura de terror: La pata de mono.
W. W. Jacobs publicó en 1902 La pata de mono, un cuento breve de terror donde un amuleto concede tres deseos a quien lo posee, pero los cumple de la manera más dañina posible. La historia convirtió una premisa sobrenatural en una narrativa sobre el destino y el costo de intentar alterarlo.
El funcionamiento del cuento es exacto: la pata embrujada otorga tres deseos a tres personas diferentes, y el propietario anterior del objeto pidió como tercer deseo la muerte. Ese antecedente explica cómo llegó después al sargento mayor Morris, quien aparece como segundo dueño y afirma haber agotado sus propias peticiones.
Qué cuenta ‘La pata de mono’
La historia comienza en Laburnum Village, donde la familia White vive desahogadamente: el padre, la madre y su hijo adulto Herbert. Una noche reciben la visita de Morris, amigo de juventud del señor White y militar que ha recorrido el mundo tras alistarse en el ejército.
Durante la velada, el invitado recuerda su paso por la India y muestra la pata de mono disecada. Explica que un faquir la hechizó para demostrar que los humanos están sujetos al destino y que nadie puede imponerse a sus designios.
Morris no presenta el objeto como una curiosidad exótica, sino como una amenaza. Reconoce que no ha conseguido venderlo y que teme lo que pueda ocurrirle a su próximo dueño; por eso intenta arrojarlo al fuego, aunque el señor White se lo impide y decide quedárselo.
La advertencia es clara: si va a usarlo, debe pedir cosas razonables, porque cada deseo trae una consecuencia nefasta. El visitante incluso se marcha insistiendo en que lo tire o no lo utilice nunca.
Ya sin él, los White convierten la superstición en entretenimiento doméstico. Como el padre considera que no necesita nada, la familia decide pedir 200 libras para cancelar la hipoteca de la casa.
El deseo no trae una aparición inmediata del dinero, pero sí una señal física que altera al señor White: asegura haber visto y sentido moverse la pata en su mano. Su mujer y Herbert lo atribuyen a la imaginación y la escena queda suspendida hasta la mañana siguiente.

Herbert sale a trabajar y, más tarde, un hombre se presenta en la casa con la noticia que da sentido trágico al primer deseo. El joven ha muerto atrapado por la maquinaria de la empresa, que además ofrece a los padres una indemnización de 200 libras.
La equivalencia entre la suma pedida y la compensación recibida transforma el deseo en castigo. El cuento no necesita explicar más: el dinero llega, pero lo hace como precio de la muerte del hijo.
Una semana después del entierro, el relato desplaza el miedo desde la pérdida hasta la posibilidad de revertirla. La señora White, quebrada por la muerte de Herbert, despierta de madrugada a su marido y le exige que use el segundo deseo para devolverlo a la vida.
El señor White se resiste con un argumento material, no abstracto: han pasado diez días desde el fallecimiento y las máquinas dejaron el cuerpo irreconocible. Aun así, termina formulando la petición de resurrección y, al no percibir ningún efecto inmediato, cree durante unas horas que el talismán ha fallado.

Después llegan unos golpes en la puerta. La madre corre a abrir convencida de que Herbert ha tardado porque el cementerio está a dos millas de la casa, mientras el padre, aterrado ante la idea de encontrar reanimados los restos de su hijo, busca la pata antes de que ella descorra el cerrojo.
El tercer deseo se formula en silencio. Cuando el señor White alcanza la entrada, encuentra a su esposa llorando porque no hay nadie ni en la puerta ni en el camino.
Influencias en la cultura popular
La influencia del cuento se ha extendido durante más de un siglo y ha saltado de la literatura al teatro, la televisión, el cómic, el cine y la animación. Una obra en un acto de Louis N. Parker se estrenó en 1907, y el relato también fue incluido por Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo en la Antología de la literatura fantástica.
Entre sus derivaciones figura Wish You Were Here, publicada en noviembre de 1953 en el número 22 de Haunt of Fear, donde una pareja encuentra una estatuilla que concede tres deseos contraproducentes. Esa misma historia fue adaptada después en la película británica Tales from the Crypt, estrenada en 1972.

La televisión también ha reutilizado el motivo de forma directa o deformada. The Monkey’s Paw – A Retelling se emitió el 19 de abril de 1965 en la décima temporada de The Alfred Hitchcock Hour, y el esquema del objeto que cumple deseos con consecuencias funestas reaparece en Historias para no dormir, ¿Le temes a la oscuridad?, Tales from the Cryptkeeper, Los Simpson, Rick y Morty y la serie ecuatoriana Zona Obskura.
El tema inspiró además Cementerio de animales de Stephen King, y ahora, Curry Barker ha utilizado esta mitología para modernizarla en Obsession.
Fuente: Infobae