La travesía gastronómica de mellamosungbo, un ciudadano japonés que vive en Bogotá, ha captado la atención de cientos de usuarios tras animarse a probar 19 frutas colombianas en una sola sesión. El video, que rápidamente se viralizó, muestra su asombro y entusiasmo ante sabores que nunca había experimentado.
La degustación incluyó una amplia variedad: desde granadilla, lulo, gulupa, maracuyá, higo, durazno, lychee, papaya y tomate de árbol morado, hasta especies menos conocidas a nivel internacional como feijoa, manzana de agua, guayaba, pepino silvestre, pitaya, curuba, tomate de árbol amarillo y uchuva. El propio japonés confesó entre risas: “Papaya. Dulce, pero es muy interesante el sabor. Pitaya. Hasta ahora, muy dulce, la pitaya ha sido la más rica”.
La sorpresa no terminó ahí. Al probar el mango, exclamó: “Mango. Oh, shit. Este mango está un poco ácido y dulce. Está riquísimo. Es la primera fruta que como y ya está buenísimo”, dejando claro que la diversidad local lo tenía fascinado desde el primer bocado.
Colombia es reconocida mundialmente por su impresionante riqueza frutal. Según datos del original, el país cuenta con 433 especies nativas comestibles reconocidas, y algunos registros amplían la cifra hasta más de 2.500 especies si se consideran las variedades silvestres y exóticas. Esta abundancia es resultado de su ubicación intertropical y su geografía marcada por la cordillera de los Andes, que permite una oferta permanente de frutas de climas fríos, templados y tropicales.
Durante su recorrido, mellamosungbo recibió todo tipo de reacciones de su audiencia. Uno de los mensajes más destacados fue:
“Soy el único que le preocupa su estómago, puede morir por diarrea”
. Otros seguidores se enfocaron en la forma tradicional de consumir algunas frutas: “El maracuyá, el tomate de árbol y la curuba se toman en jugo”, o bromearon sobre las consecuencias: “El chico leyendo los comentarios, pero en el baño”.
En Colombia, es común que las frutas ácidas como maracuyá, curuba y tomate de árbol se preparen en jugos, mezclados con agua y azúcar, para suavizar su sabor intenso. Comerlas directamente puede resultar una experiencia única para quienes no están acostumbrados, como lo demuestran las reacciones de los seguidores que observaron la travesía del japonés.
La segunda parte de la degustación y la reacción de los colombianos
La exploración continuó en una segunda sesión. mellamosungbo siguió probando nuevos sabores y compartió su veredicto: “Lulo. El lulo tiene un sabor agridulce, pero creo que no es de mi estilo. Durazno. También hay duraznos en Corea, pero el sabor no es muy diferente. Está rico. Durazno. Tiene un sabor peculiar, pero está muy rico. Guayaba. Guau. Bonita. La textura es muy cremosa”.
Al probar el tomate de árbol amarillo, expresó: “¿Tomate? Tiene un aroma fresco muy interesante, diferente al de los tomates normales”. Sobre la gulupa, comentó: “Es bastante ácido, pero es dulce y tiene un aroma riquísimo”. De las fresas colombianas, exclamó: “No esperaba mucho de las colombianas, pero están superdulces y deliciosas”.
La lista de frutas degustadas se completó con el liche, el pepino silvestre y la uchuva. Con humor y gratitud, concluyó: “Me gusta frutas colombianas. Gracias. Había tanta cantidad que la compartí con las personas que trabajan en mi edificio”.

Los comentarios de sus seguidores no tardaron en llegar. Algunos insistieron en la forma correcta de consumir las frutas: “Me tienes sufriendo jajjaa algunas frutas la tomamos sólo en jugo”, “De todas las frutas que tenemos para comer escoge la de los jugos”.
Otros fueron más concretos al explicar las formas de consumo: “Lulo se consume generalmente en jugo en agua y azúcar o busca ‘lulada’”. Y alguien amplió la lista de frutas típicas: “Falta mamoncillo, mora, frambuesa, uvas, uvas isabelas, limón, naranja, toronja, guanábana, pera, guayaba manzana, banano, brevas, chontaduro, borojó, ciruelas, grosellas”.
La riqueza frutal de Colombia y sus raíces geográficas
Colombia se distingue como uno de los países con mayor diversidad frutal por kilómetro cuadrado en el mundo. Esta riqueza proviene de la ubicación intertropical del país y la geografía marcada por la cordillera de los Andes, factores que propician una oferta permanente y diversa de frutas tanto de clima frío como tropical.
Así, es posible encontrar frutas propias de zonas templadas junto a especies amazónicas y tropicales, lo que garantiza una oferta fresca y variada durante todo el año. La experiencia de mellamosungbo es solo un ejemplo de cómo la biodiversidad colombiana sigue sorprendiendo a quienes la descubren.
Fuente: Infobae